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Mostrando entradas de mayo, 2025

"Golpe magistral" de Jessica Anthony

  Golpe magistral Jessica Anthony Traducción de Patricia Antón Gatopardo Ediciones, marzo 2025 Diseño de la colección y de la cubierta Rosa Lladó  Hay que felicitar a la diseñadora de la cubierta, Rosa Lladó , porque la imagen y el diseño tan sencillo y acogedor son unas de las cosas que atraen de este libro antes de leerlo. Dan la sensación de frescor veraniego, de relajación y de momento íntimo, de esos que una desea tener de vez en cuando, sobre todo si estás casada y tienes hijos. Me pregunto si, de verdad, una mujer casada y con hijos se libra alguna vez de esa urgente sensación de que tiene algo pendiente de hacer. No recuerdo cuándo fue la última vez en que me sentí libre de esa manera. Ni creo que vosotras lo recordéis.  La protagonista se llama Kathleen , Kathy o Katie. ¿Os habéis fijado cuántas protagonistas de miles de cosas se llaman así? ¿Y cuántas variedades tiene ese nombre en todos los idiomas del mundo? ¿Y los cientos de diminutivos? Katiuska, Catalina, C...

Héroes

  Vivian Maier, Chicago, IL, 1960. ©Estate of Vivian Maier, Courtesy of Maloof Collection and Howard Greenberg Gallery, NY. Vivian Maier iba por la calle haciendo fotografías a gente anónima que no era nada y nada significa. No conocemos el nombre de toda esa gente que puebla sus miles de fotos, cuyos negativos estaban mal guardados en un almacén cuando ella murió. Cada una de esas mujeres y hombres llevaba su propia existencia como podía, de igual forma que lo hacía la propia Vivian que trabajaba de niñera, entre otros oficios, para subsistir malamente, mientras hacía fotos y las guardaba para que hoy brillen en todas las revistas especializadas o de cualquier otro tipo y para que recordemos las anécdotas de la fotógrafa-niñera.  Una vez estaba yo en la plaza de las flores de Cádiz sentada en una cafetería con mi madre. No sé qué hacíamos allí ni qué nos había llevado a ese lugar que, por otra parte, es un sitio precioso, que siempre me ha gustado y que echo de menos como tod...

Honor

 Desde que el cine existe nos consuela. Sirve para enseñarnos cosas que ya no existen. Emociones apagadas, huidas, todo lo que el hombre desea y no encuentra. El cine te hace falta, sobre todo, cuando abres el periódico por la mañana. Cierto es que ya no despliegas enormes páginas de un diario sábana, ni las grapadas de otro de pequeño tamaño. La verdad es que lo único que haces es recorrer internet en busca de una y otra cabecera, activar suscripciones, pagar en algún caso, moverte en la maraña de noticias, pararte en algún vídeo. Es todo lo que haces. No bajas a la calle, no compras en el quiosco, no te sientas a tomar chocolate con churros en el bar de la esquina, no llevas tus cuadernos, no escribes impresiones, no garabateas tu nombre en ningún sitio. El ordenador es la puerta al espacio en el que cabe todo y allí están las noticias. Intratables noticias muchas veces. Intratables problemas cada cuánto. Piensas en el honor. En una democracia debería existir un resorte, la medid...

Lecciones nadalenses

  /Foto de la cuenta de X de Roland Garros/ El homenaje que el torneo francés de tenis Roland Garros le ha hecho a Rafa Nadal en su despedida del deporte de competición ha sido épico. Sencillo pero emotivo, sin alharacas ni tonterías, verdadero, cabal. Y todo el mundo aplaude al deportista y así lleva años y años, sintiendo que gana, que juega muy bien y que el público está con él. Entre todo ese fragor de lágrimas pensé en dos cosas viendo las imágenes y, ahora que lo razono, son dos cosas importantes, definitivas podría decirse. Dos elementos fundamentales en su éxito y en su bienestar como estrella del deporte. Esfuerzo y compañerismo.  La imagen que encabeza este post lo dice todo: cuatro amigos que sea abrazan, se ríen y comparten momentos. Rivales acérrimos en la pista, enemigos en la cancha, pero capaces de entender que se trata de un juego, de un deporte, en el que, por mucho que haya que ganar o perder, no merece la pena ni tendría sentido olvidar el hecho de que todo...

La épica de las matemáticas

 Cuando se conoció el currículum académico del nuevo papa, muchísima gente cayó fascinada ante el hecho de que sea matemático. Da igual que tenga un doctorado en derecho canónico, o que haya estudiado filosofía y teología. Las matemáticas le otorgan una especie de distinción única, como si formara parte de un club de inteligentes en el que muy pocos tienen cabida. ¿A qué se debe esa fascinación? En las salas de profesores de los institutos los profesores de matemáticas tienen el estatus de la gente superior. Un suspenso en matemáticas es algo muy gordo y casi irrecuperable y si uno de esos profesores dice que los niños no abstraen y no saben pensar, una catástrofe se abate sobre el alumno y su familia, porque estamos hablando de poderosos saberes que no están al alcance de cualquiera. Dada la tradicional costumbre de los profemáticos de explicar de espaldas al auditorio, rellenando pizarras continuamente, todavía adquiere un sabor más esotérico ese conocimiento. Confieso que en mis...

Callejeando

Garry Winogrand es el príncipe de las calles y en sus fotografías siempre hay alguien que avanza, que da un paso. La calle es ese reino en el que suceden todas las cosas. En el que encuentras razones y preguntas. Hay explicaciones que se obtienen simplemente recorriendo las calles de cualquier ciudad, de cualquier pueblo. Andas y andas, recorres el mundo, te mueves, te lo encuentras todo. Las calles se guardan en la memoria, se colocan en ese lugar que está lleno de momentos únicos. Por eso los fotógrafos encuentran en las calles su gran inspiración. Y da igual que sea bonita o fea, la calle siempre tiene tiempo para acogerte, para desprenderte de miedos y de búsquedas, para hacer que tus pies se conviertan en las alas para volar que todo el mundo necesita.   /Fotos de Garry Winogrand, Nueva York, 1928- Tijuana, 1984/ Si te ha gustado esta entrada, ya sabes, comenta, opina y suscríbete al blog. Gracias. 

Una vez tuve un sueño

 En el boulevard Víctor Hugo, el más esplendoroso de Nimes, está la iglesia romano-bizantina de Saint-Paul y, muy cerca, en el mismo lateral, el Lycée Alphonse Daudet, con su enorme torre y sus edificios en torno a un patio porticado en el que los estudiantes suelen sentarse al sol. El sol del midi es fascinante. Sobre todo en otoño y en primavera, cuando no cae a fuego, sino compasivamente, llenando de calidez las calles y los cafés, todos ellos entoldados al mediodía. En el Daudet se estudia en varios idiomas. Inglés, español, alemán, portugués y ruso, siguiendo una tradición que data de mucho tiempo atrás.  Si paseas por la ciudad tienes que llegar a ver el anfiteatro de Les Arénes y la Maison Carrée, el templo levantado por Augusto, el mejor conservado de todos los romanos. En Les Jardins de la Fontaine, del siglo XVIII, está integrada la Tour Magne y toda la ciudad destella restos clásicos a través de la muralla romana que aún puede observarse en algunos tramos. En las af...

El club

 El club era un lugar feliz, un sitio en el que todo el tiempo hablabas, hablabas, jugabas al ping-pong, te reías con los amigos, te tomabas un refresco y te fijabas, con todo detalle, en el chico que te gustaba, el chico de turno, el chico de ese verano, el chico de ese curso.    El club era un lugar feliz y ella hizo muy bien en apuntarse muy pronto, con solo catorce años, la más pequeña de todos porque había gente con veintitantos. Era un grupo muy heterogéneo. Estudiantes de bachillerato, chicas que hacían peluquería o estética, universitarios, hombres que ya trabajaban y tenían coche. Los universitarios se cotizaban más si estudiaban en  Madrid porque de allí traían historias fantásticas, leyendas que se contaban en voz alta y las chicas reían y reían al oírlas.      Ella fue la única hija de la casa que se apuntó al club, como se apuntaba a todo, a todo, todo, con tal de vivir, con tal de cruzar la casapuerta y salir a la calle, el paraíso de las...

Había roneo

 Había roneo. Había claramente roneo. Y ella no se dio cuenta hasta que era demasiado tarde. Una vez abrió los mensajes que estaban guardados en el iPad y se puso a leerlos. No los había borrado, estaban todos, intactos. Y vio entonces que ellos dos tuvieron una historia. Y que la historia podía haberla pintado Vettriano. Una mujer rubia y un hombre muy parecido a Viggo Mortensen con el pelo largo, quizá en plan Aragorn. Pero limpio, eh! Entonces recordó un montón de ocasiones en las que sobrevoló la atracción, el fuego, la química, puedes llamarlo como quieras. Un concierto de jazz. Un paseo al mediodía por el centro. Una caminata junto al río. Una charla larguísima de vuelta del trabajo. Un día en el que comieron en un restaurante gallego. Otro día en el que visitaron una exposición de arte contemporáneo. Un recital de flamenco. Una visita a un monumento recién restaurado. Tantas cosas? Sí, de todo esto se habla en los mensajes y ella dice: hubo roneo! Lo hubo y no se dio cuenta....

"El hijo de la señora Glenn" de Edith Wharton

  El hijo de la señora Glenn Edith Wharton Traducción de Susana Carral Editorial Reino de Cordelia, 2013 ¡Qué maestría tiene Edith Wharton en esto de las nouvelles! Sabe como nadie subirnos a una historia, desarrollarla con un estilo perfecto y, al final, lanzarnos una hondonada que nos deja atónitos. Es una narradora increíble y sus historias contienen siempre la cantidad exacta de misterio, vida social, conflictos personales, amoríos y otras veleidades humanas. En este caso hay que echarla incluso una vuelta de tuerca.  La señora Glenn es, en apariencia, un personaje de fuerte temperamento, capacidad sobrada para discernir, conocimiento del mundo y aptitudes para defenderse en cualquier circunstancia. En apariencia, recalco. Se ha quedado viuda y antes de eso perdió a un hijo en la guerra. Sin embargo, un día le confiesa a un buen amigo, que tuvo otro hijo antes y que lo dio en adopción porque el momento no era el adecuado y la sociedad le hubiera dado la espalda. La novela ...

"La hora de la estrella" de Clarice Lispector

  La hora de la estrella Clarice Lispector Editorial Siruela, 2025. Biblioteca Clarice Lispector Epílogo de Paulo Gurgel Valente, hijo de Clarice Traducción del portugués de Ana Poljak Traducción del epílogo de Antonio Jiménez Morato                    Clarice Lispector era ucraniana y se convirtió en brasileña. Había nacido en 1920 y murió en 1977. Fue periodista, traductora y escritora. Entre los géneros que cultivó están los cuentos, las novelas, los libros infantiles y los poemas. Tiene un estilo inconfundible. Una mezcla de fortaleza y duda. En este libro, el epílogo que escribe uno de sus dos hijos, representa un papel importante, porque todo lo que sea aclarar la peripecia vital de Clarice es fundamental. Era una persona complicada de entender y ella misma lo sabía y lo afirmaba. La literatura tiene aquí un papel extraordinario, pues es a través de ella que canaliza sus emociones, sus sentimientos, su propio itinerario de vid...

El abordaje de las lágrimas

  /Fotografía, Annie Leibovitz para Vogue/ De aquellos días lejanos apenas era capaz de recordar nada, salvo las lágrimas. Aquellos días eran un paraíso de lágrimas. Lágrimas encendidas, a punto de saltar con el menor motivo aunque, pensándolo bien, había un motivo gigantesco en todo aquello. Llorar sin aparente razón encierra una razón inevitable. Una vez notó que los ojos se le habían empequeñecido y que tenían un surco oscuro alrededor que antes no existía. Las arrugas pequeñas pero muy marcadas habían convertido la zona de los párpados en perfectos  cauces de ríos por donde podían discurrir las lágrimas a su antojo. Cerraba los ojos y notaba siempre una especie de calor difuso, como si estuvieran a la expectativa. Llorar era la única cosa que surgía espontáneamente.  Entonces se había alegrado de la soledad. Su hija se había marchado casi enseguida, vivía en otra ciudad en un piso con otras estudiantes y ella se quedó en el chalet donde los últimos años intentaron con...

La casa

/Roy Lichtenstein, arte pop americano/ Él se había empeñado en comprar aquella casa y ella accedió porque antes el sacrificio de vivir en la ciudad había estado de parte de él. Era una casa muy grande y alegre, una casa bien construida, con espacios amplios, con mucha luz, con habitaciones claras y un aire transparente que le daba un tono especial a los muebles, al suelo. Estaba rodeada de jardín, de césped por un lado, de arriates por otro, de macetas vidriadas con plantas, de un pequeño grupo de árboles, de una piscina situada en la esquina más soleada. La piscina era una cinta de plata, alargada y con una escalera de color azul y blanca que disponía de un lugar para sentarse a leer. Así lo dispuso él para ella como todo lo que hacía y pensaba. Ella era siempre la destinataria de todos sus desvelos. Compró la casa sin decírselo y cuando la llevó a verla a ella le gustó pero sintió una aprensión indescifrable, pues se imaginó viviendo allí, solo con sonidos de pájaros y rugir de ramas...

Poetas en el café

 /Foto Mario Testino/ Teníamos veinte años. Aquel muchacho era poeta, o eso decía él mismo. Llegaba al café todas las tardes cargado de libretas de hojas lisas y de una pluma Lamy en color rojo oscuro. Se sentaba siempre en la misma mesa, cercana a una ventana, como si quisiera que la luz del atardecer formara parte de su telón de fondo, del cuadro que él mismo dibujaba en sus papeles. Tella, Estrella, mi amiga del alma de esos años (las amigas del alma cambian tanto como cambia el alma) se fijaba mucho en él y lo observaba descaradamente porque ella era así, descarada y deseosa de entablar conversación con cualquiera. La conversación era su medio ambiente, el espacio en el que más cómoda se sentía porque odiaba el silencio y sus consecuencias. Lo peor es el silencio, decía siempre. El otro territorio en el que navegaba, un poco al estilo de los barcos que desde allí éramos capaces de oír si afinabas el oído, era el del amor, y, si podía ser un amor tumultuoso, una espera imposible...

El buen amante

Foto Nina Leen Las niñas de Conso se quedan, durante las horas del parto, en casa de una vecina, como es normal en la calle. No se quedan nunca con su tía Angustias porque no tiene hijos y se aburren. Así que pasan la mañana en la casa de Anita y Luciano, que viven pared con pared y que tienen dos niñas muy graciosas. El plan le ha fastidiado el día a Anita, pero no lo dice. No podría decirlo aunque quisiera y no quiere. Sonríe y se guarda el fastidio, le prepara a las niñas el almuerzo, va y viene a la casa de Conso y ofrece a la vida la imagen pactada: un ama de casa joven, una madre de familia guapa y coloradota, vestida de florecitas, bien peinada y con una sonrisa arrebatadora. Esa es Anita la mayoría de las veces. El marido de Anita pasa todo el día fuera, como hace siempre. Es camarero en uno de los restaurantes de la playa y está en plena temporada. Luciano es un buen hombre pero muy soso, dicen todos. Apenas habla y sonríe sin ganas. Siempre ha sido así de modo que todos se ex...

Jack Vettriano (1951-2025)

 Sus pinturas ilustran cubiertas de libros, carteles, eventos, paredes, cines... Una gracia especial, un uso de los colores como nadie, el movimiento, el baile, los abrazos, la mujer que pasea o que se mueve, todo eso lo pintó Jack Vettriano que acaba de fallecer.  Gloria!

Píldoras de amor

/Pintura: Jack Vettriano/ Cruzaba yo sola una calle de Barcelona súper abrigada, bufanda, gorro de lana, botas y la melena al viento, que hacía mucho. Y se acercó aquel muchacho y me miró y se paró frente a mí y yo me paré sin miedo alguno (no había lugar para el miedo) y me dijo: veo en ti la primavera.

Aviva la tormenta

/W. Turner/ Es posible que la tormenta haya activado algo que hasta ahora no tenía claro el resorte. Una especie de lucha inmensa e  interior, de meteorito salvaje que estalla. Una llamada íntima, un desasosiego que nada tiene que ver con el nerviosismo de los quehaceres, ni de las búsquedas. Es una emoción basada en la rabia, en la ira, en la sensación de injusticia, en la impotencia de la pérdida, en la evidencia de que las salidas están cerradas y alguien ha tirado las llaves al mar. Por eso, porque la tarde ha caído entre rayos y truenos; porque el agua tan deseada no ha llegado y eso hace el día más oscuro y tétrico; porque si cae la noche y no he sido capaz de hallar alguna respuesta; por eso, por todo eso y por algunas cuestiones más que no puedo explicar, es por lo que me siento aquí, en esta esquina del salón que podría llamar mi reino, y deambulo con la cabeza por los hechos del día y de los días pasados, para hallar alguna explicación que me convenza o que, al menos, no ...

Gente que duda

  A veces veo personas muy seguras de sí mismas, que saben lo que han de hacer en todas las ocasiones, no titubean. Si llega al caso discutir, lo hacen con perseverancia y entusiasmo, porque están, según ellos, en lo cierto. Defienden sus ideas o las ideas de otros que han asumido como suyas y no son capaces de confrontar nada de lo que creen con las creencias de otros. Suele ser gente que lleva mal soportar con cortesía al contrario, que enseguida se enfada porque no le siguen la corriente pero, incluso, la hay que es capaz de discutir con paciencia para llegar al mismo final: no se bajan del burro. Conozco a mucha gente así.  En esa tesitura, me pregunto siempre cómo lo consiguen. Porque no tiene nada que ver con su conocimiento de tal o cual tema en discusión, ya que saber más te aboca con más fuerza a la duda. Tampoco es cosa de soberbia o de prepotencia, pues mucha de esta gente vive en un mundo intelectual muy sencillo, muy simple incluso. Es, creo yo, una cuestión de ca...

Paseo a la luz de las horas

 ¡Qué atrevimiento! Pasear por una gran ciudad con una camisa de hombre por toda vestimenta. Bueno, y una gorra roja. Qué delicia de juventud, que puede hacerlo todo. Hay fotos que te parten el alma de nostalgia. 

Una imagen histórica

  Hay momentos históricos y fotos históricas que los inmortalizan. Este es uno de ellos. Y esta es la foto que da testimonio. En el año 1991 se conmemoraba el centenario del nacimiento del insigne cantaor sevillano Manuel Vallejo. ¡Qué cante el suyo! Seguramente muchos lectores de este blog (suponiendo que este blog lo lean muchos lectores) no tienen ni idea de quién es o solo lo conocen someramente. Pues bien, Vallejo fue una estrella del flamenco en su época y ha dejado grabaciones magistrales que han sentado cátedra en este arte. De modo que merecía el homenaje y bien que se esmeraron los organizadores, los cabales de la Peña Torres Macarena, ensolerada al máximo en el concierto de las peñas, y algunas personas que tomaron sobre sí la responsabilidad de llevar aquello adelante, de forma desinteresada y sin otra compensación que el trabajo bien hecho. Entre ellos estaban Manolo Centeno, Luis Caballero, Ángel Vela y Emilio Jiménez Díaz, además de otros nombres de importancia en el...

Libros para esta primavera

 Doy una vuelta por las editoriales a la caza del libro que me llame la atención, que me despierte el interés. Selecciono cuatro de autores que no conozco y de los que no tengo referencia. Me fijo en la portada, el título, el argumento. No sé si acertaré con alguno. Aquí están. 

Hay veces que el dolor arrasa

De modo que aquí estoy y os escucho, os escucho a los dos. Alicia Keys y John Mayer hacen un concierto en la calle, de noche, en Nueva York y la música me transporta como hace siempre, me lleva a un paraíso que perdí sin motivo y del que no puedo desprenderme, una pérdida que no puedo aceptar.  Así estamos los dos, en medio de la música, la guitarra con su lamento, su rasgueo imposible, su metálica ansiedad, y el piano con la fortaleza del poderoso, y las voces de John y de Alicia y el sonido vibrante de la batería, enorme, lanzado al espacio para vernos allí los dos. Estamos en Valdelagrana, paseamos por la playa, vamos camino a casa, los pies metidos en el agua, las camisetas de verano, el calor, quizá los churros del desayuno. Y vamos por Ronda en invierno, bien abrigados y valientes ante la inclemencia del día. Y recorremos la parte alta de Martos o de Baeza, y asistimos a un concierto de flamenco y saludamos a los artistas y luego estamos quizá en Cádiz, frente a la Caleta y a...

Clarissa, insatisfecha

  La relectura, qué importante. El sosiego a la hora de leer, qué imprescindible. No es fácil captarlo todo a la primera, las palabras requieren un delicado trato, un cuidado que haga de ellas lo que son en realidad y no lo que aparentan. Apariencia y realidad tienen una difícil relación mutua. Y en este libro lo que se cuenta, cómo se cuenta y dónde va a parar todo esto. Los años difíciles de entreguerras fueron, de manera curiosa, aquellos en los que Virginia Woolf empezó a publicar, a despuntar y a convertir la literatura en su opción vital y profesional. Pasaron muchas cosas y ella las plasmó de formas diversas, en ensayos, en conferencias, en novelas. La señora Dalloway es el primer eslabón, la historia en la que ella decidió que el pensamiento de Clarissa tenía tanta fuerza como el hecho de cruzar la calle. A veces, en una primera lectura, te quedas con su asombrosa originalidad y también con algunos personajes que pugnan por llamar tu atención. Pero, poco a poco, la autora v...

Jane nace en Steventon

  Pencil Drawing of Steventon Rectory drawn from side view by Ben Lefroy, dated 1820. ©Jane Austen’s House El 17 de diciembre de 1775 el señor George Austen, rector de Steventon, escribe una carta para anunciar el nacimiento de su séptimo hijo, una niña, que ha nacido el día anterior. La carta se dirige a la señora Susannah Weaver Walter, su cuñada, esposa de su hermanastro William Hampson Walter, hijo del primer matrimonio de su madre, Rebecca Hampson. En dicha misiva el señor Austen relata que fue un parto rápido y sin muchos preámbulos y que la niña ha nacido a los diez meses de gestación. Se va a llamar Jenny y, según aclara, será una buena compañera de juegos para sus otros hijos, Cassy, N eddy y Henry. El hecho de que se apresurara a escribir con la noticia demuestra la buena relación que mantuvo con su único hermano y su cuñada. 

"Prohibido morir aquí" de Elizabeth Taylor

No voy a volver a comparar a las dos Elizabeth , la actriz y la escritora, súper famosa la primera, oculta la segunda. No. Esto va de Elizabeth Taylor, la que escribe, la que fue de soltera Dorothy Betty Coles y, como no le gustaba su nombre, se empeñó en que la llamaran Elizabeth y lo consiguió a los veinte años. Luego tomó el apellido de su marido al casarse y ya tenemos su nombre de guerra: Elizabeth Taylor. Con un par. Cierro, pues, toda alusión a Hollywood, a la gata sobre el tejado y a los ojos violeta. Me fijo en Reading, la ciudad en la que nació, en el año 1912, la que sería Elizabeth Taylor, la escritora. Y en Penn, donde vivió muchos años.  Reading está en la confluencia de los ríos Támesis y Kennet. La pequeña Dorothy Betty Coles no quería llamarse así. Y por insistir en ser “Elizabeth”, su nombre favorito, y por coincidir que su marido se llamaría “Taylor”, llegó un problema que le afectó severamente. Continuamente se aludía a compararla con la actriz o a añadir a su...

Una historia de esperanza

Estaba el colegio situado en una de esas calles interiores del pueblo, pegadas a su centro, llenas de casas bonitas con cierros y espadañas. El colegio tenía un azulejo de brillantes colores en su casapuerta de entrada, ventanales a la calle, un patio rodeado de puertas que se abrían y cerraban y el lugar en el que se improvisaban obras de teatro y sesiones de fotos. Era un colegio pequeño, con solo cuatro maestros cuando hubo más pero que para las niñas de las imágenes fue el sitio donde hicieron algo tan fundamental como aprender a leer. La entrada en el mundo de los lectores es un hito que tiene el significado más especial que una pueda imaginarse. Y fue allí y fue con ellas, las maestras, las tres maestras que aparecen en la foto, mirando tímidamente al suelo.  El colegio era, en realidad, una academia. En aquel tiempo no eran usuales. Un centro privado y laico, donde se rezaba pero no había presión religiosa alguna. Un sitio en el que se aprendían muchas cosas útiles, leer, es...