/ Andy Wharhol / Había dudado en aceptar pero quiso pensar que no sería un problema, que las cosas irían razonablemente bien, como las últimas veces. Dudó también porque el final, las despedidas, siempre le costaban, siempre pensaba que el tiempo transcurría demasiado de prisa y que debería dejar de verlo, a saber hasta cuándo. No encontró argumentos para decir que no a pesar de todo. Y se aplicó a su arreglo para estar lo mejor posible. No para él, que no se solía fijar en ella nunca salvo para verle defectos, sino para ella misma, para sentirse segura y digna en la cita. Que no era una cita, que era solo un rato de compartir un plato de comida, en el lugar que él siempre frecuentaba, junto a su propia casa para que le fuera más cómodo y que no suponía buscar un restaurante, acordar una hora, recogerla en un taxi…Nada de eso. Tomaría el autobús como hacía siempre y luego volvería andando. Él ni siquiera caería en la cuenta de que las cosas podrían hacerse de otra forma. Est...
Desde 2009, leyendo y escribiendo El blog de Caty León