La cosa empezaba días antes con las compras y con el canto de villancicos . Cual si se tratara de una orquesta, la madre y los hijos se sentaban por las tardes con sus panderetas y se ponían a cantar como locos todo el repertorio de la navidad , incluso en varias voces, no faltaba de nada en plan de música. Al tiempo, se iban comiendo de las bandejas los polvorones , los mantecados , las figuritas de mazapán , las almendras rellenas y el turrón . Había de todo en eso de comer, algunos muy glotones y otros muy delicados, a los que nada les gustaba. Pero el bullicio en la casa era manifiesto. Incluso se había adornado con anterioridad, con un estilo peculiar y muy propio de la familia, con árbol, belén , guirnaldas , adornos por todas partes y botes de esos de nieve para las ventanas . Era una locura. El portón de la casa siempre estaba abierto y la gente iba y venía, saludaba, cogía un polvorón o un delicatessen, y las más de confianza un vaso de café, ese café en vaso largo como...
Desde 2009, leyendo y escribiendo El blog de Caty León