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Mostrando entradas de enero, 2019

Mi tía, Jane Austen

James Edward Austen-Leigh (1798-1874) era hijo de James Austen, el hermano mayor de Jane, ambos pastores de la iglesia anglicana como lo fue George Austen, el padre de James y Jane. George se había quedado huérfano a los nueve años y procedía de una familia de Kent relacionada con los textiles. Lo acogió su tío, el abogado Francis Austen, de Tunbridge. Llegó a ser rector de dos parroquias colindantes, las de Deane y Steventon, distantes entre sí 2 kms y situadas en Hampshire. George Austen se casó con Cassandra Leigh, hija menor del reverendo Thomas Leigh, de los Leigh de Warwickshire. Una característica familiar de los Leigh era el sentido del humor, algo que heredó Jane Austen .  El matrimonio Austen vivió cerca de treinta años en Steventon , adonde se desplazaron después de una corta estancia en Deane. La rectoría de Steventon es la casa familiar de Jane, el lugar de sus recuerdos. Veinticinco años de su vida los pasó allí. La zona estaba llena de pequeños terratenien...

Una casa en Hampshire

(Fotograma de la película "La joven Jane Austen", con Anne Hathaway) Es una casa de ladrillo visto, de planta rectangular, con dos alturas y buhardilla, tejado a dos aguas, ventanas blancas y una puerta de acceso de tamaño mediano, sin escalones. Toda la casa está al pie de la carretera, lo que aseguraba la distracción de sus moradoras. Cuatro mujeres solas. ¿Diríamos cuatro hombres solos? Por dentro tiene habitaciones pequeñas, poco acogedoras. El jardín que la rodea, escaso, está muy cuidado y la yedra escala los muros del acceso principal, formando un agradable arco de medio punto. Para los ojos extranjeros es la morada típica de una familia de la gentry , la clase media rural inglesa. Para los iniciados, para los miles de seguidores de su obra, es la casa en la que Jane Austen vivió sus últimos ocho años, los transcurridos entre 1809 y 1817. La casa en la que logró reencontrarse con la escritura, después de los años de sequía creativa de Bath , y en la que ...

Mujeres modernas

Si hay una heroína llena de dificultades, de problemas, de desamor y de desapego, esta es Anne Elliot , la protagonista de “Persuasión” , la novela póstuma de Jane Austen . Es la novela de las segundas oportunidades, el libro cuya trama incide en la lucha por ser feliz. Si hay, por el contrario, una heroína colmada de dones, ventura y suerte esa es Emma Woodhouse, de "Emma". La propia Jane Austen afirmó que Emma era  una chica que solo a ella iba a gustarle. En eso se equivocó porque, a poco que se bucee en el libro y en el personaje, terminas atrapada por los matices de su personalidad, esa variabilidad, esa sabiduría que, en realidad, esconde la necesidad que tenemos todos de ser queridos, aceptados, admirados. Emma Woodhouse es bella, tiene una posición económica floreciente, un padre amoroso y una institutriz, la maravillosa señorita Taylor, que está pendiente de ella. Las primeras líneas del libro lo dejan claro. En cuanto a su amiga y compañera de juegos, seguram...

"La última noche" de James Salter

Salter escribe como si estuviera contándonos las historias sentado en un sofá, mientras nos servimos un café cargado y desplegamos un periódico en el que las noticias de sucesos hablan de bombardeos, de aviones que sobrevuelan países exóticos o de encuentros clandestinos en lugares inhabitables. Desenvuelve los diálogos de sus historias al tiempo que revela el argumento pero cuidando muy bien de que esté en su mano el último movimiento de ajedrez, la vuelta de tuerca que evitará el spoiler. Una trama misteriosa y, a la vez, evidente. ¿Cómo no sospechaste antes, al ver que era Susanna la elegida para compartir esa última noche con ellos, con Walter y Marit? Walter Such es un traductor que escribe con una pluma verde y eso debería bastarnos para levantar nuestras sospechas acerca de él. Marit está enferma, muy enferma, mucho, enferma de esa forma tan nítida, con esos síntomas tan claros, con esa enfermedad que nadie nombra, aunque existe, prolifera, se lleva a los mejores y n...

Anne Brontë: la hermana pequeña

(Retrato de Anne Brontë) Anne Brontë no llegó a cumplir treinta años. Su corta vida, murió a los veintinueve, le dio para escribir dos grandes novelas, algunos poemas y para compartir vivencias en ese extraño grupo familiar que vemos como un todo, los Brontë, aunque tenían sus diferencias. Un grupo familiar que va desde la desgracia de la orfandad (la muerte de la madre), al ensimismamiento de algunos de sus miembros, a la soledad de otros, a la debilidad de carácter del hermano, a la prematura muerte de las hermanas mayores... Ella no es solamente la pequeña, es también la menos conocida, casi oculta tras el brillo de "Cumbres Borrascosas" , de Charlotte , o de "Jane Eyre" de Emily . Pero sus dos novelas tienen elementos que, por sí mismos, la hacen diferente, original y hasta pionera, una obra adelantada a su tiempo. Anne había nacido el 17 de enero de 1820 en Thorton. Un año y medio después murió su madre a la que apenas conoció. Cuando ella te...

Austen y la vida en la campiña inglesa

(William Chadwick, impresionismo americano) Aunque suele situársela como una de las ciudades austenianas es bien cierto que a Jane Austen no le gustaba Bath. Ella había nacido en Steventon, en el condado de Hamsphire, cerca de Basingstoke. Su padre fue un sacerdote anglicano y rigió la parroquia de Steventon por espacio de cuarenta años. Cuando cumplió los setenta se retiró y decidió irse a vivir a Bath. No es este el lugar adecuado para comentar los motivos de esa decisión pero sí la influencia que tuvo en el ánimo de Jane . Literalmente se desmayó al enterarse de la noticia. Su padre solamente logró vivir cuatro años más. Los años de Bath (1801-1806) trajeron consigo una cierta sequía literaria y, probablemente, más amargura que alegría. Como dice Juani Guerra en el estudio introductorio de la edición de Cátedra de su novela "Emma" “existen las fuentes suficientes hoy como para saber que en los años que pasó allí, algo importante se rompió dentro de ella” . Y,...

Carson McCullers

De vez en cuando observo que se me ha escapado alguien o algo. Un escritor, una escritora, un libro, un artículo de prensa. En ocasiones esa sensación se incrementa porque es mucho lo que has dejado pasar o en lo que no has reparado lo suficiente. Como me ocurre con Carson McCullers a quien confieso no haber leído y de la que confieso no he tenido mayor preocupación hasta que la suma de noticias, el visionado de películas o el boca a boca me ha conducido directamente a ese proceso de indagación que empieza por ver de quién hablamos y después a leer.  Ella está en la foto fumando un cigarrillo mientras bebe, supongo, un café o un té. A su lado hay un cenicero con varias colillas. Os invito a buscar imágenes suyas y a comprobar que el tabaco era su perpetua compañía. Mucha gente fuma, eso no debería constituir mayor cuestión, pero en el caso de ella sí me llama la atención porque estaba enferma de los pulmones desde muy joven, casi una niña. La enfermedad la acompañó toda s...

Heroínas con sentido del humor

Resulta muy interesante constatar que “ Emma” la novela más perfecta de las austenianas, es también la que tiene como protagonista a la heroína menos intachable. La maestría de la obra reside en su perfecto acabado, sin fallos de argumento, con una línea de evolución clara y coherente, así como en el ambiente que describe cuidadosa y satisfactoriamente. Puede compararse a un drama de Racine, como han observado algunos críticos. Es verdad que no es obra de una sola lectura, como puede serlo “Orgullo y Prejuicio” que nos produce una instantánea felicidad, un placer inmediato. No. “Emma” necesita una lenta degustación porque, en realidad, lo que presenta, es una historia detectivesca con misterios sin resolver y personajes que simulan sentir lo que no sienten. Toda la obra expresa el arte de la simulación de una manera perfecta. La seguridad en sí misma de Emma, la protagonista, no le viene de sus aciertos, que son pocos como se sabe, sino de su origen, de su cuna y de la cariño...

Lilla Cabot Perry: la mujer que observa

Algunas historias personales son tan atrayentes como las que se escriben en los libros. Tienen tanta fuerza que te preguntas acerca de ellas las cosas que, normalmente, son el telón de fondo de las vidas. Por pura casualidad te encuentras de pronto con una obra y una personalidad que tiene tanto que decir y de la que conoces tan poco... Este es el caso de una mujer, la pintora americana Lilla Cabot Perry (1848-1933) que, sin que tuviera un ambiente ni unos conocimientos indicados para ello, se convierte en una artista profesional y recorre, con su pintura, movimientos diversos, estéticas diferentes. Es una historia de aprendizaje continuo. Y un aprendizaje consciente que parte de su propia observación, de sus esfuerzos diarios. Por eso es una trayectoria que merece la pena, porque demasiadas veces nos dejamos vencer ante lo que consideramos imposible. Pero la vida de Lilla Cabot Perry nos demuestra que todo está en nosotros. Todo está en nosotros y de nosotros depende que salga...

"El hombre que camina" de Franck Maubert

Alberto Giacometti (1901-1966) es un escultor suizo, hijo y sobrino de pintores, que se formó en Ginebra y en París y que, después de dedicarse un tiempo al cubismo, entró de lleno en la vanguardia surrealista. La escultura que da título a este libro, "L´Homme qui marche", un bronce de 1,83 metros de altura, se vendió en una subasta en el año 2010, en Sotheby´s por la cantidad de 74 millones de euros. Aunque nacido en Suiza, se terminó asentando en París, concretamente en  Montparnasse, y allí conoció a otros artistas como Joan Miró , y Pablo Picasso , además de escritores, entre ellos a Jean-Paul Sartre y André Breton .  Un hombre desvalido anda y anda, recorriendo una ciudad desierta o una urbe populosa en la que él es invisible. De cualquiera de las dos formas puede interpretarse esa visión fantasmal, amenazante, onírica. El hombre es el síntoma de las soledades, la visión del hombre moderno, una metáfora de la búsqueda, la expresión del mayor desistimiento. Giaco...

"La vida breve de Katherine Mansfield" de Pietro Citati

Pietro Citati (Florencia, 1930) es un biografista de gran prestigio. La principal característica de sus biografías es que sitúa al personaje en el centro de una narración cuasi novelesca. Lejos de tener un sentido académico sus obras pretenden que nos identifiquemos con los biografiados y tengamos idea de su intrahistoria. Esto es posible con la galería de destinatarios de sus obras, como Goethe, Leopardi, Kafka o Tolstoi entre los escritores, a los que se une esta biografía de Katherine Mansfield , una autora muy desconocida y con una obra basada en su dominio del relato.  Katherine Mansfield (Wellington, Nueva Zelanda, 1888- Fontainebleau, Francia, 1923), que toma el apellido de su abuela materna, es una de esas personalidades complejas, cuyo temperamento artístico le supone más sufrimiento que alegría. Su ambigüedad sexual nunca fue aceptada por su familia. La relación con su madre fue difícil porque esta siempre hubiera preferido tener un hijo varón. Los apegos familiar...