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Mostrando las entradas etiquetadas como Mujeres que escriben

Si hay prisa, no hay literatura

*Lucia Berlin, escritora, 1936-2004 *********** Lo contaba en una entrevista grabada el escritor recién fallecido Paul Auster. Tras ocho horas de trabajo diario, como si fuera un obrero de la literatura, se daba por satisfecho si alguna vez de forma extraordinaria conseguía tener tres páginas terminadas. Lo normal es acabar una sola página y en circunstancias buenas quizás dos. Y nos cuenta su método. Un párrafo que se escribe y se reforma una y otra vez, continuamente, se escribe, se reescribe, se corrige, se vuelve a escribir. Hasta que, nos dice, quede suave, limpio, armónico, como si de ese fragmento surgiera música, rítmo, a compás diríamos nosotros.  Ese cuidado en la escritura, esa placidez a la hora de escoger las palabras, es una de las grandes cimas de la creación y cuando se logra, cuando una es capaz de olvidarse la prisa, la inmediatez, la necesidad urgente de decir algo, cuando puedes sentir el sosiego de escribir despacio, de buscar despacio en tu mente las palabras ...

"Un hombre muerto" de Ngaio Mars

  ¿Conoces a Ngaio Mars ? Ella es una de las damas del crimen de la época de oro de la literatura policiaca británica, junto a Margery Allingham, Agatha Christie, Dorothy L. Sayers o Josephine Tey. Esta es su primera novela. La editorial Siruela anunció que iría publicando otras novelas suyas pero este objetivo no se llevó a cabo y, a día de hoy, sigue siendo la única novela publicada en España de Mars.  Había nacido el 23 de abril de 1895 en Christchurch, Nueva Zelanda, donde también murió el 18 de febrero de 1982. Fue pintora, actriz y vivió muchos años en el Reino Unido. Como escritora comenzó su trayectoria con esta novela, publicada en 1934 y siguió escribiendo hasta el final. Creó a un detective como se solía hacer por los novelistas de este género. Se trata de Roderick Alleyn .  La acción transcurre en un corto espacio de tiempo, un fin de semana, y un espacio físico reducido, una mansión de la campiña inglesa. El dueño de la casa y anfitrión es sir Hubert Hande...

"Una mirada atrás. Autobiografía" de Edith Wharton

La autobiografía de Edith Wharton se llama "Una mirada atrás" y la publicó al final de su vida en 1934, tres años antes de morir. Las primeras páginas son muy interesantes porque hablan de la vejez, la decrepitud y la pena, ese elemento que distorsiona los últimos años de las personas y no las deja apreciar lo que tienen o lo que han vivido. Para ella hay dos recetas que mejoran la vida: la insaciable curiosidad intelectual y el olvido de las ofensas. La rutina y el capricho son cosa negativa, aburren o estropean. El hábito es una forma de cansancio. Este curioso cóctel está en la base de su forma de pensar. La observación, la reflexión y la escritura fueron, sin duda, los pilares de su evolución personal y de sus momentos felices.  Edith Wharton nació el 24 de enero de 1862 en Nueva York, en el seno de una de esas familias antiguas que ella retrata tan acertadamente en "La edad de la inocencia". Nueva York era entonces un lugar efervescente, donde los límites entr...

"Final de partida. Diario a los setenta y nueve" de May Sarton

  La literatura diarística tiene en May Sarton a una de sus principales representantes. Se trata de un experimento sencillo que tiene más que ver con la mirada que con las palabras. Aunque las palabras están cuidadosamente escogidas. En este blog se recogen otros libros de May Sarton que inciden en la misma temática: ella misma, su vida, su entorno, la naturaleza, la casa, el jardín, sus amores, sus miedos, sus vivencias. El minucioso detalle acompaña la narración y logra que se lea con el cuidado y el mimo con el que la autora lo escribe. Es un milagro de la comunicación entre lector y escritor que no siempre se consigue. Aunque May Sarton y su historia no tengan nada que ver contigo siempre puedes extraer ideas, virtudes, valores, secretos, pasadizos extraños de la mente, que te hacen comprenderla. Es una literatura para leer pausadamente, sentada en algún lugar cómodo, sin estridencias ni ruidos, sin interrupciones, sin prisa, el colmo de la belleza diríamos, el colmo de la pa...

"La cena de los infieles" de Beryl Bainbridge

  El escritor John Banville la definió como "una brillante escritora, en la estela del petit guignol de Evelyn Waugh y Muriel Spark: fría y meticulosa en su descripción aguda y tremendamente irónica de su tiempo". En esa crítica de la época que le tocó vivir y de su pérdida de valores culturales y éticos entronca claramente con D. H. Lawrence, un escritor del que ella se consideraba deudora. Las ideas de Lawrence, que vivió entre los años 1885 y 1930, sobre la sociedad industrial a la que consideraba que había roto con la relación del hombre y la naturaleza reduciéndolo a una mera máquina al servicio de un engranaje superior, así como la creencia del escritor de que la sexualidad era la herramienta máxima que humaniza a los seres humanos, hicieron mella en Beryl y así se puede notar en su obra, aunque la diferencia con Lawrence está clarísima: el sentido del humor, a veces humor negro, de ella, ausente por completo en la obra de él, mucho más trascendente y dramática. Lo que ...

Cuestión de muselinas

Una de las razones por las que el vestuario de Emma Woodhouse es tan relevante en la versión de 2020 de "Emma" es que es una muchacha rica, que tiene a su disposición toda clase de telas, complementos, sombreros, zapatos, capas, abrigos, adornos, de manera que es muy agradecido hacerle ropa. Por eso en las "Emma" que conozco, tanto en televisión como en cine, es donde más se acierta. Ahí están las muselinas, las mangas de farol, el talle Imperio, los rizos en el pelo, los sombreros con frutas o flores de los que tanto habla en sus cartas la propia Jane Austen, también las zapatillas bajas que usaban, tipo bailarina, o las cintas enmarcando la cintura alta, incluso aparecen gasas, pieles, batista suiza, pequeños estampados que nunca se verían en la realidad y una gama de color superior a la que existía en la época, donde no se salía del pastel. Pero los vestuarios de las Emmas quedan muy aparentes y, por simpatía, también mejoran notablemente los de Harriet, Jane Fai...

La asombrosa obra de Josephine Tey

  Incluso muchos de los muy amantes de la novela policíaca desconocen a Josephine Tey . Ella no es como los demás escritores y se intuye. También en esto. En España tenemos poca ocasión de leerla, o, al menos, eso ocurría hasta hace poco. Porque ahora hay ocho novelas suyas que están a disposición del público por obra y gracia de la editorial Hoja de Lata , una de esas editoriales independientes que descubren autores para los lectores que tenemos la suerte, y el tino, de seguirlas. Aunque alguna otra editorial publicó alguna novela hace años, lo cierto es que hasta que Hoja de Lata se empeñó en que la conociéramos a fondo la cosa no tenía remedio. El hombre en la cola, Un chelín para velas, El caso de Betty Kane , Amar y ser sabio, La hija del tiempo , Las arenas cantarinas, Patrick ha vuelto , La señorita Pym dispone, han ido apareciendo a la venta poco a poco, preferiblemente en los veranos, dándonos ocasión a los lectores a acercarnos a miss Tey con paciencia, sosiego y expe...

Elizabeth Inchbald: la actriz que inspiró a Jane Austen

  (Retrato de Elizabeth Simpson Inchbald por Sir Thomas Lawrence, 1796) Elizabeth Inchbald nació el 15 de octubre de 1753 en Stanningfield, Suffolk , y murió el 1 de agosto de 1821 en Kensington. Es, pues, contemporánea de Jane Austen . Se trata de una personalidad muy interesante por muchos motivos. Fue novelista, actriz y dramaturga. Una mujer de vida curiosa y apasionante.  Era la octava de los nueve hijos del granjero John Simpson , que murió cuando ella tenía ocho años, y de su esposa Mary Rushbrook . La forma en que la familia salió adelante en estas circunstancias no me ha llegado pero tiene su interés. Se trataba de una familia católica, que educó en casa a sus hijos, como, por otro lado, solía pasar. Lo más extraordinario de Elizabeth es que cuando tenía dieciocho años, en 1772, se fue a Londres siguiendo los pasos de su hermano, George, que hizo lo mismo dos años antes, para actuar en teatros como actriz. Puedo imaginarme la vida en esta situación, la forma en la q...

Ser agradecidos

  Tenía solo 33 años cuando Tamsin Greig hizo de señorita Bates en la serie "Emma" de 2009. Lo hizo tan bien que no se ve ridícula, ni estrambótica, ni estrafalaria, ni cursi, ni alocada, ni cutre, ni caricaturesca, ni aprovechada, ni malvada. Tamsin Greig interpretó el papel como si Jane Austen , la autora, le hubiera dado indicaciones: su señorita Bates es tierna, alegre, amorosa, curiosa, cotilla, entrometida, generosa, y, sobre todo, muy, muy, agradecida. Su agradecimiento no se manifiesta con servilismo , ni con peloteo , sino de forma sincera y natural. Cuando recibe un regalo para la casa, cerezas, carne, cualquier otro manjar que puede llevar a su mesa, ella reconoce la generosidad de quienes se lo entregan y lo hace sin exageraciones y, sobre todo, sin inquina . Porque la generosidad a veces convierte en rabia un regalo cualquiera. De todas las señoritas Bates de la televisión o el cine, es Tamsin Greig quien expresa mejor este carácter apacible, preocupado por ...

El extraño rechazo de Jane a los clérigos

  /Fotograma de la película de 2022 "Emma" en la que Josh O'Connor hace el papel del señor Elton/ Todo el mundo sabe que Jane Austen era hija de un clérigo anglicano, el Reverendo George Austen, un señor muy leído y amante de los libros, que inculcó en sus hijos ese gusto y que tenía una buena biblioteca en su casa, donde, además, tuvo un tiempo a un grupo de estudiantes que él autorizaba y enseñaba los clásicos. Además de sacarse un dinerito extra.  En las novelas de Austen aparecen muchos clérigos y algunos tienen un papel protagonista incluso. En Mansfield Park  hay, nada menos, que tres clérigos, uno de ellos Edmund Bertram, el protagonista masculino de la novela, que se termina quedando con Fanny Price, la huérfana desolada.Aparte de él están el señor Norris y el doctor Grant, que ocupan antes que él el beneficio de Mansfield. La novela es la que menos me gusta de Austen y no hay mucho más que decir de ellos, salvo que Edmund es bastante soso, aunque Fanny no se qued...

El colegio de la señora Goddard

  / Emma Villard School / Imagen Fundada por la defensora de los derechos de las mujeres Emma Willard en 1814, se trata de la primera institución de educación superior para mujeres en los Estados Unidos. Su programa educativo se enfoca en la preparación de alumnas para su acceso a la universidad y el centro, con más de 130 acres para la práctica de diversas actividades escolares y extraescolares, se ubica en el estado de Nueva York. Si nos fijamos en el año de fundación del Emma Villard School, la fecha coincide con la vida de Jane Austen , de modo que es una institución muy adelantada en el tiempo. Los internados victorianos son posteriores todos ellos. Dentro de los internados estadounidenses es el primero de todos. Sus objetivos, centrados en que las alumnas ingresen en la universidad, son también novedosos. Los internados británicos tenían un alumnado de clase media-alta, porque la aristocracia se educaba en casa, con institutrices. La formación que se daba en los internad...

Orgullo y prejuicio: un paraíso para las bodas

 Érase una vez cinco hijas casaderas y unos padres. Vivían todos juntos en una casa de campo en Longburn , muy cerca de Meryton , en el sur de Inglaterra. Los señores Bennet, los padres de familia, son muy diferentes entre sí y cuesta poco adivinar que la pasión que sintieron en su juventud y que les hizo casarse ha desaparecido hace tiempo. Él es un hombre muy sosegado, abúlico casi, entregado a sus libros en su sacrosanta biblioteca, amante de la ironía y con un sentido del humor que encocora a su esposa. Ella es cotilla, charlatana, un poco falta de seso y su mayor deseo es que sus hijas hagan un buen matrimonio. Los nervios le suelen jugar malas pasadas y alude a ellos cada vez que aparece un problema en el horizonte. En ese caso, ella no está para nada ni para nadie.  En ese deseo materno de casar bien a sus hijas hay bastante de utilitarismo, dado que la propiedad está vinculada a la rama masculina y, cuando el padre fallezca el heredero, un clérigo llamado señor Collins...