/Pintura de Luis Touriño/ Debería uno aprender en algún lado a hacer el diagnóstico correcto de las situaciones. Se diría, en plan castizo, a calar a la gente. Pero no es tan fácil. No hay asignaturas de perspicacia. Me maravilla la forma en que la señorita Marple es capaz de establecer paralelismos de personalidad entre la gente que se encuentra cuando hay un asesinato de por medio y sus vecinos de Saint Mary Mead. Desde que empecé a leerla, tan pronto, eso me llamaba la atención. Pero creí que era cosa de novelas y de situaciones límite. Me equivocaba como en tantas cosas. Luego he vivido momentos en los que me hubiera venido bien una señorita Marple que me orientara y guiara. Puede una tener intuición y carecer de perspicacia. Ocurre. Una prueba de ella es todo lo que rodeó a mi desembarco en un instituto. Tenía aquel lugar una especial idiosincrasia y una historia anterior de la que blasonaban. Era un centro difícil por muchos motivos, el principal por la plantilla que ...
Desde 2009, leyendo y escribiendo El blog de Caty León