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Mostrando entradas de septiembre, 2022

El año en que fui Tamara

  (Chipiona, Cádiz. Foto J.A.S.S.) Estas cosas no suceden de pronto. Se anuncian. Otra cosa es que quieras verlas. Puede que mires hacia otro lado y que te convenzas a ti misma de que no sucede nada, porque no quieres ser egoísta, ni pesada, ni opresiva. Prefieres pensar que ese concepto tan bonito que es la libertad entre los que se aman se comprende igual en todos los casos. Pero no.  El año en que fui Tamara Falcó yo tenía veintitrés años y llevaba tres con un novio fantástico. El mejor novio que una puede tener. No solo era guapo e inteligente, sino amable, cariñoso, listo, trabajador y generoso. Nos enamoramos a primera vista en el cumpleaños de una amiga. Hubo un pequeño escollo al principio porque él tenía novia y necesito varios viajes al pueblo y varias conversaciones para que aquello acabara. No pensé en ningún momento en que pudiera estar dándome coba. Estaba segura de que todo era transparente. Una vez libre de compromiso pudimos vivir la vida los dos y vive Dios q...

El otoño es un batido de frambuesa

Patti Hansen   Palm Beach, FL, American Vogue, 1975 Foto de Arthur Elgort Nada es para siempre. Tampoco el verano. Te quejas continuamente del calor y te prometes a ti misma que, cuando lleguen los fríos, vas a colocarte una bufanda azul de pura lana y no protestarás al salir a la calle. Ese terreno inhóspito donde todo sucede, donde todo se halla en constante cambio, no te recibirá de sorpresa porque, antes que eso, los cristales de la ventana habrán anunciado el feliz cambio. Se va el verano hasta el año que viene y llega el otoño, la estación de la verdadera poesía, la que augura el reencuentro con los amores, con la gente que en un interludio húmedo y caluroso ha desaparecido momentáneamente de tu vida. Cuando el otoño representa algo nuevo, el otoño renace en un poema. Cuando indica que las cosas encajan y que tu vida cotidiana estará regida ahora por el horario, el otoño vuelve a conve...

Ford, Glenn Ford

Que Glenn Ford no ganara nunca un Oscar es una señal evidente de lo que son los premios. Dependen de tantas cosas y de tantas circunstancias que son fiables a medias. Hay por lo menos tres películas por las que Ford merecía un Oscar (y no cuento entre ellas a Gilda ): Los sobornados , de Fritz Lang , en 1953; Deseos humanos , del mismo director y un año después; Chantaje contra una mujer , de Blake Edwards , 1962. Las tres se pueden encuadrar en lo que llamamos "cine negro" y lo mismo le ocurre a Gilda . En realidad, en esta famosísima película, el papel de Ford es mucho más interesante que el de ella, pero la fama tiene esas cosas. Los sobornados , es una de las mejores películas negras que se han rodado nunca. Su violencia expresada y elíptica la convierte en un film oscuro, en una muestra de la maldad humana y de cómo las personas llegan a ser capaces de lo peor. Por su parte, en Deseos humanos (donde vuelve a encontrarse con la gran Gloria Grahame , quizá su pareja ci...

"De vuelta a casa" de María Sanz

"Nada como este sueño de tristeza para alojarse en todos los adioses..." Los libros de poesía son tan acogedores...Notas en ellos, desde el principio, que el autor respira, se mueve, siente, que las palabras no están vacías ni pretenden ser escaparates. Los libros de poesía se abren como flores, se esparce su perfume por allá donde alguien los lee, y florecen, siempre florecen.  ¿Quién no sueña con volver a casa? ¿Qué casa es esta de la que habla la poeta María Sanz ? Cuarenta poemas en la pauta de la emoción, del verso clásico que trasmina una voz que hace del silencio el motivo mayor para saltar al aire. La casa es el trasunto de la propia vida, es el ámbito que contiene todo aquello que ofrece algún significado. La casa es el envoltorio pero también registra los sonidos, los suspiros, los llantos, los pequeños crujidos del cuerpo y de las cosas. En cuarenta poemas se condensan los momentos vividos y se anhelan los que podrán venir y los que nunca volverán porque la vida pa...

"Todo lo que perdí: por lo que muero"

(Douglas Aagard) Otro tiempo vendrá Otro tiempo vendrá distinto a éste. Y alguien dirá: «Hablaste mal. Debiste haber contado otras historias: violines estirándose indolentes en una noche densa de perfumes, bellas palabras calificativas para expresar amor ilimitado, amor al fin sobre las cosas todas». Pero hoy, cuando es la luz del alba como la espuma sucia de un día anticipadamente inútil, estoy aquí, insomne, fatigado, velando mis armas derrotadas, y canto todo lo que perdí: por lo que muero. (Ángel González) Así que pase el tiempo, la vida, todo, en honda soledad, en verso eterno. Así, lo que perdí, contigo, lo que fuiste, cuando el adiós sustituyó a la vida, en silencios que claman, viejas huellas, dándolo todo, tú, en la tierra, amor desamparado, nada queda. 

De par en par, abierta la ventana...

(Marc Chagall) Un manojo de nubes engañosas y el aire que se coló sin verme. Eso fue lo que puso en vigilia tantas horas sin saber que era fácil desprenderse de todo. El verde de las hojas flameaba en una tarde de esperanzas llena. En el zócalo gris de la ventana había una mariposa irreverente, cuyas alas se abrieron al compás de los ecos. Esa casa de chimenea apagada, de tejado en pizarra convertido, de pared blanca, de festones azules, azul, azul, azul y prusia, esa casa te ansía y no lo sabe. Así que el árbol se esparza sin miedo, en silencio de luz, de madrugada, así la tarde llene su silencio de una voz que yo espero, de una voz que no existe, que tiñe madrugadas sin sonidos. 

Aquel chico francés...

  Aquel chico francés tenía un gran parecido con Vigo Mortensen. Llevaba el pelo largo y los ojos azules (o eran grises o verdes, todo dependía). Rompí todas sus fotos en ese momento de ofuscación que sigue al enamoramiento más feroz y por eso hoy reconstruyo su imagen a través de la de otro. Recursos de la memoria y del paso del tiempo. He roto tantas fotos que tendría que convertir la pasarela roja en el trasunto de la calle Real. Aquel chico francés era fotógrafo y andaba todo el día con la cámara al hombro. Se paraba en los sitios más inverosímiles y hasta peligrosos y luego echaba las horas revelándolas en un estudio que había instalado en su apartamento de Nîmes. El apartamento era pequeño pero brillaba a todas horas, porque le daba un sol naciente espléndido y la terraza despedía un olor inusitado a albahaca. Conocía todos los lugares, porque su cámara los captaba antes casi de que la gente los descubriera. Castillos, palacios, puentes, ríos y calles. Edificios, tiendas, bar...

"Extranjeros, bienvenidos" de Barbara Pym

  Barbara Pym es una mujer excelente y una escritora excelente. Nació en 1913 y murió en 1980. Aunque publicó varias novelas en vida, lo cierto es que dejó una maleta con inéditos que van saliendo poco a poco. Algunas editoriales, entre ellas Gatopardo Ediciones , están realizando una encomiable labor de recuperación al respecto. Así ha publicado los tres libros que he leído de ella: Mujeres excelentes, Algo menos que ángeles y Amor no correspondido. Este último es mi favorito y publicación original tuvo lugar en 1961.     En "Un poco menos que ángeles"  se cuenta la historia de Catherine Oliphant, escritora, cuyo noviazgo con un atractivo antropólogo llamado Tom Mallow entra en fase pantanosa cuando él conoce a una joven estudiante, Deirdre Swan. Para que haya cuarteto se añade al grupo otro antropólogo, un tipo de carácter bastante raro, Alaric Lydgate. No solo hablamos de enredos amorosos sino de esas argucias, artimañas y envidias que se mueven en e...

"Un poco menos que ángeles" de Barbara Pym

Este es el tercer libro que publica Gatopardo Ediciones de la autora inglesa Barbara Pym (1913-1980). Los anteriores son "Mujeres excelentes" en 2016 y "Amor no correspondido" en 2017. Confieso mi predilección por "Amor no correspondido", aunque "Mujeres excelentes" me descubrió una forma de mirar muy especial y este de ahora tiene novedades interesantes, silencios y palabras que hacen reflexionar.  Me gusta Barbara Pym por su inteligencia. La inteligencia en un escritor tiene mucho que ver con esa manera distinta de ver los hechos, de analizarlos y, sobre todo, de interpretarlos. En ella hay una mezcla de dulzura y desafío. Hay una foto que se repite cada vez que se buscan datos sobre ella en la que aparece sonriendo a medias con un gato en los brazos. No me gustan los gatos, ni los perros, ni los animales en general, pero ella tiene una actitud complaciente que la convierte casi en la vecina de al lado. Inspira confianza. Esa sens...

"Amor no correspondido" de Barbara Pym

   E ntiendo a Dulcie Mainwaring aunque no sé si al final, cuando ya no la veamos, (porque el desenlace queda abierto) cometerá el "error" de casarse con alguien inapropiado. Entiendo su papel de espectadora de la vida, eso que no podemos evitar aunque nos gustaría. Quién no querría ser protagonista...Y su sensatez mezclada con el atrevimiento de querer saber. Y, por supuesto, su dedicación a la lectura, algo que los hombres "no comprenden ni les gusta".     E n su entorno pasan "cosas" y ella habla de "cosas". Esto le encantaría a Margaret Dashwood , o, al menos, eso decía en aquella escena de "Sentido y Sensibilidad" . No habla de este libro la novela pero sí de "Mansfield Park" , porque Aylwin Forbes da a su corazón un giro sentimental que compara con el del protagonista de Jane Austen : "Edmund se había desenamorado de Mary Crawford y había empezado a sentir afecto por Fanny" . Así es Aylwin (muy guapo, rub...

"Mujeres excelentes" de Barbara Pym

   B arbara Pym (1913-1980) es una de esas escritoras a la que hay que reivindicar. Le costó muchísimo publicar y, cuando lo consiguió, tuvo luego un vacío de quince años sin que ninguna editorial se interesara por sus libros. Puede decirse que fue la persistencia en preservar su legado de su hermana Hillary la que evitó el olvido total. Así se escribe la historia de la literatura. Mientras se publican bodrios infumables hay casos como este (muchísimos y, la mayoría, mujeres) que se quedan en un cajón. Creo que en ello hay un desprecio a la literatura que se considera "femenina" sin serlo, una prepotencia editorial sin límites.     I ncluso ahora, considerada ya un clásico del siglo XX, en castellano solo se han publicado cinco de sus libros. La primera editorial que lo hizo fue Anagrama, en 1985, con Mujeres excelentes , que, en 2016 volvió a lanzar Gatopardo Ediciones y que es objeto de esta entrada. Lumen publicó tres de esos libros pero no pueden encon...

Esa luz...

  Silenciosa la casa, un hilo de sol atraviesa el balcón y te recibe. El café bien caliente, la tostada, un reguero de aceite, un pan que cruje. Olores de cocina en día de fiesta. La radio desgranando titulares. El periódico encima de la mesa. Los ritos del encuentro con quien anoche fuiste, con la idea que dejaste en la mesilla. Se terminó la tregua. Y entre listas de cosas por hacer, emerge, cómo no, esa luz que cultivas y que escondes, para que no se apague mientras puedas. (Fotografía de Ramona Deckers)

Giacometti y los pétalos rosas

  (Foto de la autora) El camino que recorres cada día es mitad rutina, mitad emoción. Cuando dejas de frecuentarlo por algún motivo la naturaleza se encarga de recordarte, al volver, los capítulos que no leíste del libro de la vida. Por eso se asoma con cualquier excusa y te regala imágenes como estas, la imagen del suelo terrizo, de los pétalos desgajados de las pérgolas de buganvillas rosas y la sombra alargada, como si fuera una figura de Giacometti, de las ramas de los árboles.  Conocí a Alberto Giacometti y a sus figuras que caminan convertidas casi en nada cuando estudiaba arte en la universidad. Hay quien dice que aprende poco pero yo recuerdo cada día las enseñanzas de aquellos días, e incluso anteriores, las del bachillerato y las del colegio. Debo ser una perpetua alumna porque sigo indagando en lo que son las cosas y en el secreto que contienen. La sombra de los árboles me ha traído a Giacometti y me he sumergido en él de nuevo, de igual forma que lo hacía para prep...

En septiembre

  Desde que tengo uso de razón (qué hermosa expresión es esta) todos los septiembres han sido esperanzadores. Sin esperanza puede haber vida, pero es una vida peor, una vida plomiza y demasiado cansada. Mi palabra favorita es "esperanza" lo mismo que Esperanza era el nombre favorito de mi padre. Ninguna de sus seis hijas se llama así lo que quizá nos demuestre cómo fue un hombre cargado del peso de las sombras, aunque merecía la luz.  Septiembre. El comienzo del curso escolar es lo mismo que tirar a la basura el pasado, los amores vencidos del verano, los dolores viejos, el aburrimiento de los paseos en soledad, el llanto en las azoteas, las llamadas de teléfono insulsas, las vacaciones que nunca salen en las revistas del corazón, la relación familiar (a veces, tan difícil),  Eternamente alumna o profesora, septiembre trae cambios de casa, cambios de trabajo, cambio de compañeros, cambio de curso, cambio de ciudad, cambio de vida. Ese es el cambio necesario, el que aliger...

Los Brontë por Spark

La verdad es que la vida de los Brontë (todos ellos, incluidos los padres y la tía Elizabeth) resulta más apasionante que los libros que han dejado escritos. Al menos, que las novelas más famosas, una de Charlotte ("Jane Eyre"), una de Emily ("Cumbres Borrascosas") y dos de Anne ("Agnes Grey" y "La inquilina de Wildfell Hall"), porque aunque estos son los títulos que asociamos siempre a su arte, escribieron tanto y tan intensamente que resulta imposible tener una idea general de esa obra, a veces dispersa, mezclada y confusa. Al público no ha llegado ningún libro de Branwell, el único hermano en un mar de chicas, al que todas mimaban y cuya educación fue la brújula primordial de la acción de su padre, el reverendo Patrick Brontë.  Poca gente conoce que ese apellido, tan universalmente conocido, ni siquiera existió como tal, sino que constituye una invención megalomanía del propio Patrick, irlandés pobre trasplantado a la universidad de C...

"El libro y la hermandad" de Iris Murdoch

Hay un momento al principio del libro en el que Lily Boyne y Rose Curtland se tropiezan en medio del jolgorio bullicioso y casi aristocrático de una fiesta de antiguos alumnos en Oxford.  Las fiestas de antiguos alumnos tienen todas el mismo aire de nostálgica pesadumbre pero, en esta ocasión, también goza de un sí es no elitista, cuajado de promesas incumplidas, de brillantez venida a menos y de conflictos sin resolver.  Lily y Rose no son amigas ni lo han sido nunca y por eso no se conocen lo suficiente como para saber, en realidad, lo que piensa la una de la otra y viceversa. Así que, lógicamente, malpiensan. Aventuran adjetivos que no existen y manejan conceptos que no son exactos.  Este fragmento en el que se describe cómo se conocieron, cuánto se conocían y qué opinan y qué no opinan Lily de Rose y Rose de Lily, es de una genialidad que, por sí solo, bastaría para justificar el nombre de Iris Murdoch como escritora. No es la suya esa típica mira...