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Mostrando las entradas etiquetadas como Eloy Sánchez Rosillo

"Antes del porvenir" de José Cenizo Jiménez

  Como sucede con tantos de nosotros, José Cenizo dejó un día su pueblo natal para llegar a una gran ciudad y enfrentarse a otro modo de vida. Seguramente tiene lazos irrompibles con esa ciudad, con su gente y con su paisaje, porque, no en vano, la existencia se escribe con historias y esas historias tienen lugar allá donde el hombre se aposenta. Pero, como sucede con tantos de nosotros, hay un resplandor interior que lo une a su lugar de origen, de forma que nunca desaparece del todo esa imagen de la retina y que, cuando vuelve la mirada atrás, se torna halo resplandeciente, motivo y causa de todo lo que es bueno, lo que es bello, lo que existe. Los pueblos son esos lugares a los que se vuelve para reencontrarse con la tierra y con el hombre, con el pasado y la esencia, con los padres, los amigos, los lugares levíticos. Y en un momento dado se transforman en motivo de creación. La literatura memorialística bebe de estas impresiones, de estas estampas que surgen al calor del recuer...

Tiembla la noche

La luna en cuarto creciente y esos versos, esas palabras dichas en inglés, la música, las manos volando sobre las teclas blancas, un espacio breve en el silencio, la noche tiembla, espera, nada. No hables, cállate, mejor así.  Hay flores que se escriben en un beso. Una vez intenté que el carmín se disparara sobre aquella mejilla. Pero huyó, no quiso saber nada. La nada es esa espera, pensé. El rosa de los labios no tiene vocación de posarse en su cara. Pensé, nada es nada.  Así suenan los versos en la música y está todo en inglés y me pregunto si acaso yo no he visto antes de ahora esta misma y volátil sensación de verano en medio del invierno. La luna crece y crecen las palabras, en un compás que las lleva a posarse en el río. Es el río prometido, me digo, fue la nada. Nada. Una barcaza azul y una camisa. Todo azul. Mentiras en azul. Azul falso, azul nada, los azules.  Cómo perder el tiempo en trenzar soledades si aquello fue una basura tierna, pero basur...

"La rama verde" de Eloy Sánchez Rosillo

  La poesía es una llamada de atención, un aldabonazo, un recordatorio. Su forma y su fondo se confunden, se mezclan para producir sensaciones que van más allá de la literatura. Es más que literatura, más que contenido, más que expresión. La buena poesía cruza otro territorio, se eleva, se coloca sobre nosotros y nos ilumina. Alumbra el espacio con una suerte de potencia incomparable. Desde hace algún tiempo leo la poesía de Eloy Sánchez Rosillo y me transmite una cualidad esencial, una clase de vivencia íntima compartida. Reconozco en sus palabras algo de lo que he vivido y también cosas que me resultan extrañas e inquietantes, pero, al mismo tiempo, parecen llenas de una especie de bálsamo que se derrama.  El niño confiado que aparece contigo en estas líneas te mira en espejo para siempre y no sabe que un día morirás. Pero el que escribe ahora sí lo sabe. Y conoció ese día. Estos versos, del poema Date prisa , concentran en pocas palabras un dolor inmenso que adquiere caráct...