A Jane Austen le gustaba escribir sobre pequeñas comunidades, enclaves rurales en los que viven unas pocas familias, pueblos imaginarios con mansiones solariegas, una rectoría, vecinos y una bonita extensión de naturaleza. Pero no es a describir el paisaje a lo que se dedica en sus obras sino a mostrarnos cómo es esa gente, de qué y cómo vive, qué piensa, qué sueña, qué virtudes y defectos son los que tienen, cómo se relacionan. Sus novelas son tanto tratados de la buena vecindad como muestrarios de lo que las familias son o pueden llegar a ser. Quizá por eso las vemos actuales, porque la naturaleza humana, no solo es la misma en todas partes, como diría Miss Marple, sino en todos los tiempos. Hay un trasfondo esencial que no cambia y que permanece inmutable a través de los siglos. Y ella parece que tocó esas fibras de una manera única. Por eso la seguimos leyendo con interés, no solo con respeto. " Emma ", publicada en diciembre de 1815, en ese tiempo en el que la autora...
Desde 2009, leyendo y escribiendo El blog de Caty León