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Mostrando las entradas etiquetadas como Sevilla

Rocío y el Rocío

  /Romería del Rocío. Salvador Viniegra y Lasso de la Vega. Cádiz, 1862. Madrid, 1915. Museo del Prado. Madrid/ Cuando llegué desde San Fernando (Cádiz) a trabajar a La Puebla del Río (Sevilla) en el entorno de las marismas del Guadalquivir, conocí de cerca el fenómeno del Rocío. Allí todo el mundo es rociero, o casi, y hay una afición especial a la música y a las sevillanas. De allí son, entre otros, los Romeros de la Puebla, emblemático grupo que ha creado un buen número de sevillanas que están en la historia de este estilo. Y otros muchos artistas. Los alumnos conocían aquello como la palma de la mano, hacían el camino con sus familias, montados en carretas, charrés, carriolas o a caballo, que de todas formas se podía ir al Rocío. Un ambiente genuino y único que conocí de cerca.  Poco tiempo después conocí a mi amiga Rocío León en la facultad, donde ambos coincidimos estudiando y antes de eso ya nos habíamos tratado en el flamenco, en el seminario de flamenco que se creó en...

Una imagen histórica

  Hay momentos históricos y fotos históricas que los inmortalizan. Este es uno de ellos. Y esta es la foto que da testimonio. En el año 1991 se conmemoraba el centenario del nacimiento del insigne cantaor sevillano Manuel Vallejo. ¡Qué cante el suyo! Seguramente muchos lectores de este blog (suponiendo que este blog lo lean muchos lectores) no tienen ni idea de quién es o solo lo conocen someramente. Pues bien, Vallejo fue una estrella del flamenco en su época y ha dejado grabaciones magistrales que han sentado cátedra en este arte. De modo que merecía el homenaje y bien que se esmeraron los organizadores, los cabales de la Peña Torres Macarena, ensolerada al máximo en el concierto de las peñas, y algunas personas que tomaron sobre sí la responsabilidad de llevar aquello adelante, de forma desinteresada y sin otra compensación que el trabajo bien hecho. Entre ellos estaban Manolo Centeno, Luis Caballero, Ángel Vela y Emilio Jiménez Díaz, además de otros nombres de importancia en el...

Sevilla. El pretérito perfecto. Ignacio Camacho y Ricardo Suárez

 Hay libros que son obras de arte. No solo por lo que encierran sino por el envoltorio, por cómo se presentan. Es verdad que suelen ser libros caros y que no están al alcance de todo el mundo, pero quizá su objetivo no sea este sino formar parte de una tradición antiquísima en la que han existido verdaderas maravillas bibliográficas que se conservan de generación en generación como una forma de belleza. Eso le sucede a este libro, dedicado a Sevilla, y que forma parte de la colección Máxima de la editorial Tintablanca . En Tintablanca no se andan con tonterías y han decidido estar en la élite de la edición. Saben que eso significa menos lectores y menos ventas, pero cada cual sabe qué camino quiere seguir en el campo, complicado y lleno de variedad, de la publicación y las editoriales.  El libro se define como "de viaje". Quizá por eso contiene, además de textos cuidadosos e ilustraciones hermosas, un espacio para que el "viajero" pueda plasmar su propia visión de ...

Con otra mirada

  Sevilla es una postal. A veces aparece en alguna película, con su río, sus puentes, sus hermosas orillas, su música, su cosa "especial". Es una postal romántica, barroca, romana y renacentista. Una visión cuajada y llena de matices. Algo inexplicable. Imagen reluciente de calles y callejas, de artistas y de espacios, de edificios, de verde y de azul ultramarinos, de barrios. Todo eso es Sevilla y esa es la Sevilla que se siente tan amada, tan acorde con lo que uno desea contemplar y vivir. Pero hay otras Sevillas.  Una vez me robaron el coche. Era época de feria y yo vivía en Los Remedios. Mi pareja de entonces tuvo la ocurrencia de que nos diéramos una vuelta por algunas zonas de la ciudad a las que nunca íbamos pero que podían tener "algo que ver" con el coche robado. El coche nunca apareció, por otra parte, pero de esos paseos clandestinos y nocturnos, con las ventanillas subidas, saqué algunas enseñanzas. A él no parecía afectarle nada de lo que veía y creo qu...

Ciudad de altas murallas

  (Torre Sevilla, obra de César Pelli. Las críticas a su construcción han sido la constante desde el comienzo del proyecto. Foto de la autora del blog)    Vengo de un lugar en el que las murallas están en el cante. Unas murallas que salvaron vidas en una ocasión, cuando la explosión lo convirtió todo en un campo de batalla: Son murallas que separan dos espacios: Cádiz-Cádiz y Puertatierra. Son las únicas murallas que conozco. Por todo lo demás, es un lugar de puertas abiertas, de conocimientos rápidos, de amigos casi inmediatos, de libertad para relacionarte, entrar, salir, sin carnés. Ese día primero del trabajo en el que una compañera me invitó a su cumpleaños, ese día primero en el que apareció el hombre de ojos verdes. No hay que hacer más esfuerzos que dejarse llevar y ya eres uno de ellos. Al menos, ha sido así hasta hace algún tiempo y espero que el paso de este no la haya convertido en una imitación de Sevilla. Demasiado se imita ya el paso de los penitentes (que ...

Puentes de ojos perennes

  Para ver que todo se ha ido, para ver los huecos y los vestidos, ¡dame tu guante de luna, tu otro guante perdido en la hierba, amor mío! (Federico García Lorca, Poeta en Nueva York)   La luna es una invitada especial en los otoños de Sevilla. Luego está el sol de las mañanas y los mediodías. Están los atardeceres indecisos. Está la noche tibia. Están los puentes, todos desplegados sobre los dos lados de la ciudad. En uno de esos lados, la vida tiene sabor a pueblo, parece que todavía van a verse, cruzando la calle San Jacinto, labriegos que recorren el camino hacia el Aljarafe y que llevan alforjas o vasijas con agua y con vino, como si estuvieran a punto de celebrar una ceremonia ritual. En el otro lado, los grandes edificios que dan lustre a la imagen de la ciudad, se yerguen fantasmagóricos, abriendo y cerrando los ojos de los  transeúntes , ojos perennes a la contemplación de un milagro que se repite año tras año.    Cruzar los puentes conviert...

Elogio del mérito

La luz de Sevilla entra por todos y cada uno de los patios del gran edificio que albergó una industria de leyenda y que hoy es buque insignia de la Universidad. Un gran barco del saber en el corazón de una ciudad esculpida en los siglos de la historia. Es el espacio privilegiado en el que todavía pueden oírse, si prestas la atención suficiente, el eco de los viejos maestros. Apagado el calor insoportable de los hornos, despejado el polvillo arenoso del tabaco en rama, lejos las mujeres de rompe y rasga con sus niños de pecho agarrados a la cintura, el edificio pervive sumido en la serena contemplación filosófica del paso del tiempo. Pero las voces siguen, no desaparecen, reposan en sus muros y reviven si eres capaz de atenderlas. Tantos años aflorando vocaciones, despertando talentos, azuzando el destello del saber...Tantos años, desde aquel pasado en el que la actividad más puntera de la ciudad precisaba nuevo acomodo y lo halló justamente en este lugar, entonces virgen y ahora c...