En el prólogo de este libro Lorenzo Oliván nos acerca a la personalidad de Emily Dickinson con datos interesantes y que sirven de contexto a su obra. Lo titula "Antinovela de una vida", haciendo alusión a la escasa claridad de su biografía, en contraste con la magnificencia de otras. Interior versus exteriores. Conozco poco a Emily y ese aureola de misterio la convierte en alguien casi inasequible para mí. Pero hay una claridad inaudita en el fondo de todo: su escritura es brillante y no opaca. Quizá intervino en esto el amor que sustenta a la naturaleza, a las flores, los pájaros y los elementos. No deja de resultar extraño en alguien que cuidaba tanto su intimidad y que llevaba una existencia de clandestinidad aceptada. Pero eso es la literatura: un curioso asidero para los que la cultivan. Ese ocultamiento a los ojos del mundo no es tan raro como sucede aunque, en muchas ocasiones, es el mundo el que prescinde de ti, el que aparta de ti tu mirada y deja que de desenvuel...
Desde 2009, leyendo y escribiendo El blog de Caty León