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Mostrando entradas de marzo, 2025

Píldoras de amor

Mervyn O'Gorman.  Christina on the beach, 1913. Photo: Royal Photographic Society Collection Cruzaba yo sola una calle de Barcelona súper abrigada, bufanda, gorro de lana, botas y la melena al viento, que hacía mucho. Y se acercó aquel muchacho y me miró y se paró frente a mí y yo me paré sin miedo alguno (no había lugar para el miedo) y me dijo: veo en ti la primavera.

El otro mar

  /Caty en el Mar Menor. Foto Antonio Mesa/ El océano Atlántico es verde y el Mediterráneo es azul. Hay otro mar distinto al que he conocido desde siempre. Mi mar es un océano abierto y llega hasta América. Es el mar de los esteros, los montones de sal, las casas salineras, las salinas, los restos napoleónicos, las batallas navales, la historia de los marinos, el Descubrimiento, la vuelta al mundo y el regreso. El Mediterráneo, en cambio, es el mar de Serrat, el de las noches en Sitges o en Lloret, el mar de los primos Munné, el del calor pegajoso, el de las madrugadas de flamenco, el de las búsquedas y los encuentros. De ese modo, una sabe que estar entre dos mares es sino y condición y que el reflejo del agua en las gafas oscuras tiene que ver con el ansiado oleaje de los tiempos de abrazos y la buena esperanza. 

"La soledad sonora. Emily Dickinson" de Lorenzo Oliván

  En el prólogo de este libro Lorenzo Oliván nos acerca a la personalidad de Emily Dickinson con datos interesantes y que sirven de contexto a su obra. Lo titula "Antinovela de una vida", haciendo alusión a la escasa claridad de su biografía, en contraste con la magnificencia de otras. Interior versus exteriores. Conozco poco a Emily y ese aureola de misterio la convierte en alguien casi inasequible para mí. Pero hay una claridad inaudita en el fondo de todo: su escritura es brillante y no opaca. Quizá intervino en esto el amor que sustenta a la naturaleza, a las flores, los pájaros y los elementos. No deja de resultar extraño en alguien que cuidaba tanto su intimidad y que llevaba una existencia de clandestinidad aceptada. Pero eso es la literatura: un curioso asidero para los que la cultivan.  Ese ocultamiento a los ojos del mundo no es tan raro como sucede aunque, en muchas ocasiones, es el mundo el que prescinde de ti, el que aparta de ti tu mirada y deja que de desenvuel...

Día de lluvia y avíos de escritura

  El cielo ha entrado en la gama de grises. Del oscuro al clarito, se mueve en una franja de media luz que te invita a quedarte en casa, salvo para los intrépidos, los que alguna vez paseamos por la calle de la feria con zapatos de tacón y sin paraguas. Tal era la recompensa a una acción tan falta de criterio. Pero eso era antes. Y antes del antes estaba la mesita junto a la ventana, y la ventana con contraventanas que se cerraban, de madera espesa y burbujeante, algo húmeda a veces por fuera, algo dura por dentro. Y en la mesita los cuentos, los libros de aventuras, el Tom con su valla, los cuadernos, los folios y los lápices. Algún bolígrafo de esos que escriben bien, la goma, el sacapuntas, la carpeta, los mapas, qué tendrán los Atlas que al mundo te llevan. Por eso me gusta Margaret, por su amor a los mapas. 

Un helado de leche merengada

 El cielo cabizbajo, el asfalto brillante, la plaza silenciosa, los altos muros de arte coronados, el sitio donde nos sentamos a tomar un helado. La copa era de un cristal azul italiano y tenía un curioso reborde labrado y dentro de ella, la bola se derretía con el calor de la noche, con el vaho de los besos, viajeros como nosotros de cuerpo a cuerpo, estampados con la fuerza del deseo, llenos de agua y sal, de nuestra tierra, de otro pasado sin letras ni compromisos. La ciudad parecía revivir después del espeso temblor del día, recorriendo sus calles y museos, atisbando ventanas, soñando con una memoria fértil de historias cuajadas en libros. Salamanca se escribe siempre con palabras, pero nosotros quisimos dejar para siempre su nombre unido a un sabor, el del helado aquel, blanco, con un matiz de verde yerbabuena, limpio y a un paso de derretirse boca a boca en nosotros. 

Esmerarse en vivir

 Una carretera sembrada de hojas secas, rojas, amarillas, naranjas, ocres. Un camino que lleva a alguna parte y que se cubre de un cielo azul otoño en retirada. El final del otoño es el momento en que se descubren algunas cosas escondidas y tienes ocasión de abrir tu bolso y despojarlo de todo lo superfluo. Escoge tus vestidos, cálzate otra vez los zapatos de tacón, abre el joyero de los pendientes grandes, eleva ese pañuelo al borde de la gracia y espera, con la esperanza intacta, a que aparezca con vaqueros azules y una camisa blanca. Seguro sonreirá, lloverán solo besos. 

Un paseo por los páramos

Este libro de Atalanta es una joya. Se trata del estudio que Winifred Gérin hace sobre los Brontë , su mundo, su paisaje, sus referencias, con especial incidencia en Emily . Sin embargo, no es posible entenderla aislada y por eso el resto de hermanos también aparecen y de forma intensa. Por eso se analiza el mundo imaginario de "Gondal" , los paralelismos con "Cumbres Borrascosas", la vida en los páramos de Haworth y todo ese extraño, estremecedor y, en ocasiones, terrible mundo en el que desarrollaron su creación los hermanos.  Podían haber sido los protagonistas de una novela victoriana, con su misterio, sus luchas, sus conquistas, sus ocultaciones...pero fueron las mentes que idearon unas historias y unos personajes que se imbrican en el tiempo como si de realidades se tratara. Es ciertamente difícil disociar el tiempo histórico con el engranaje cultural que lo soldó y, desde luego, en ese engranaje están los Brontë por derecho propio. Elizabeth Gas...

¿Qué poesía?

No se olvidan los versos. Son como canciones. Se quedan en la memoria y tienen su propia música. Los asocias con momentos, con personas, con lugares. A veces, sin saber cómo, unos versos van y vienen, te asaltan, te salen al paso, en un complicado juego de encuentros y desencuentros. Es el poder de seducción de la poesía que llega a ser imborrable y que, cuando te toca, nunca más se irá de tu lado. Una emoción que no caduca.   

"Los armarios vacíos" de Maria Judite de Carvalho

  Si buscas noticia en la red de la literatura portuguesa, tan lejana para nosotros y tan cercano el país, del que vivimos de espaldas, encontrarás una entrada con treinta y seis escritoras, ninguna de las cuales es Maria Judite de Carvalho . Si la información que lees se refiere a escritores portugueses del siglo XX tampoco aparecerá. Ni lo hará cuando busques bajo el epígrafe general de literatura portuguesa. No existe. No es. No está.  Maria Judite de Carvalho es otra más de las autoras escondidas de las que no sabemos nada hasta que salen a la luz con un libro que, casualmente, lees. Te llama la atención el título, la portada o quizá el hecho de preguntarte ¿quién es? El caso es que ahondas en su biografía, encuentras profundas lagunas, lees el libro y se produce el milagro del descubrimiento. Descubres un libro, a una escritora, que tiene algo que decirte y que te lo ha dicho. Así sucede todo.  Maria Judite nació y murió en Lisboa, entre los años 1921 y 1998 . No si...

"Las maravillosas nubes" de Françoise Sagan

 Françoise Sagan (1935-2004) es una escritora francesa con mucho carisma. Sus novelas han obtenido un gran éxito y muchas de ellas han sido llevadas, también con acierto, al cine. Se trata de una escritora muy volcada en los aspectos psicológicos de los personajes, con tramas en las que la vida íntima, familiar y personal ocupa el centro. En "Las maravillosas nubes" la pareja formada por Josée y Alan es muy desigual. El carácter de él la deja desconcertada y a punto de la huida. Alan es una persona difícil, un gran manipulador, de esos que te hacen luz de gas por menos de nada. El cansancio de ella con una relación así está patente desde el principio. Pero la gran pregunta que nos hacemos es cómo reaccionará y si algún día hará algo inesperado al respecto.  Ediciones Invisibles, en su preciosa colección Pequeños Placeres, trae esta novela con una traducción de Carlos Mayor, en uno de sus libros de pequeño formato que son manejables y con un bonito diseño. Dan ganas de leer si...

"La señora Dalloway" de Virginia Woolf

Clarissa Dalloway ofrece esta noche del mes de junio una fiesta. Por eso, su primera decisión, tiene que ver con el exorno del salón. "La señora Dalloway dijo que ella misma compraría las flores" . "Era mediados de junio...la guerra había acabado". Se refiere a la primera guerra mundial.  Desde que comienza el día hasta la noche, Clarissa Dalloway , hará algunas cosas que le permitirán, mientras tanto, pensar y utilizar lo que ella posee en mayor medida, la intuición. Desengañada de Richard , su marido, con el que se unió precisamente porque no lo quería demasiado. Decepcionada de Peter Walsh, su gran amor, que se está con otra mujer, mucho más fría, indiferente y extraña que ella. Cansada de ser "invisible". Así camina por el parque de St. James. "Porque aunque ella y Peter pudieran pasar separados cientos de años y ella nunca le hubiera escrito una carta  las suyas fueran tan secas, de pronto, en cualquier momento, se le ocurría pensar...

Marlen Haushofer: la extraña desconocida

En una de esas búsquedas por editoriales pequeñas pero importantes, encuentras un nombre desconocido y una autora (casi siempre son mujeres) de la que no has oído hablar y de la que no has leído nada. Eso me ocurrió con Marlen Haushofer y "Nosotros matamos a Stella". Rebuscando hallé otro libro más, "La buhardilla" y este 2025 la editorial Contraseña (que es de la que hablo) ha sacado un título nuevo de esta autora, "Un puñado de vida". De modo que el descubrimiento se debe a ellos y quién sabe si no saldrán a l a luz otras obras de la misma autora, incluida la que se considera su novela más importante, "La pared", que incluso se llevó al cine.  "Nosotros matamos a Stella" fue el primer libro que leí de Marlen Haushofer. Rosa Marta Gómez Pato hace la traducción y escribe el epílogo. La misma traductora que en 2008 había publicado la obra con la editorial Siruela que, en estricto, fue la primera que trajo a la autora al español. En Contr...

"La señora Reinhardt" de Edna O´Brien

!Qué esplendorosa mujer esta señora Reinhardt del cuento de Edna O´Brien !  !Qué carácter, qué visión, qué reacciones, qué retrato de una mujer en un dilema!    Las fotografías de Nina Leen bien podrían representar a esta mujer que, enterada de que su marido, Harold Reinhardt , se ha enamorado de una joven, Rita, y pretende acabar con su matrimonio, se marcha a Bretaña para encontrar un poco de paz. El relato de su estancia en Bretaña es vertiginoso y, al tiempo, capaz de detenerse en pequeños detalles, como la insaciable lucha de las langostas de un acuario por imponerse. Como en todos los libros de Edna O´Brien hay dos elementos que luchan por convertirse en el centro de la narración: la naturaleza y todas sus manifestaciones más sensuales y el género humano, la mujer , en este caso, pero también los tres hombres que, del algún modo, la acompañan.  El señor Reinhardt, marchante de arte, ha visto en la joven pintora una forma de huir de la rutina y ...

La pintura de la valla

  Desconozco qué pensaba Mark Twain del trabajo en equipo. O de ese concepto según el cual trabajar es hacer algo por lo que cobras y si no cobras entonces no es trabajo. Pero la escena de la valla es antológica. Por mucho que la leas, siempre te ríes. Twain era un humorista de cuidado y no le guardo rencor por odiar, según decía, a Jane Austen. Leí "Las aventuras de Tom Sawyer" muy pequeña, y no he dejado de leerlo. Es un libro increíble. Aunque no resulta fácil encontrar una edición íntegra. Se empeñan en adaptarlo y le quitan la gracia. Deberían prohibirse los libros adaptados.