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Mostrando entradas de agosto, 2024

El año de Austen: 2025, 250 aniversario de su nacimiento

El duelo y el velero de Hopper

 Una vez, en el duelo, me encontré de frente con el velero de Hopper. Era en el museo Thyssen de Málaga y yo había ido a pasar unos pocos días en la ciudad con mi amiga Pilar. Las dos íbamos a parar en la casa de mi amiga Gemma. Pilar es la mejor persona que puedes encontrar para un duelo. Momentos antes de salir de Sevilla le dije por teléfono que no iba. No es que estuviera cansada, es que no tenía fuerzas. Eso es algo propio del duelo. Perder las fuerzas. Algunas de ellas no las recuperas nunca. Si tienes suerte, y esto significa tener gente alrededor que tire de ti, puedes ir mejorando. Pero si te sucede como a mí, que estuve sola y mal acompañada, entonces la cosa no tiene solución. El duelo se suma a todos los demás duelos, a todos los problemas, a la pandemia, y ahí termina todo. No he vuelto a ser la misma.  Pero Pilar es una persona muy conveniente para un duelo. Cuando le dije que no iba, no quiso escucharme. En media ahora estoy en tu casa a recogerte. Sin más. Eso ...

Yo tenía un jardín

(Jardines de Joan Cardona y Lladós) Yo tenía un jardín. Había tres grandes espacios, diferentes pero todos ellos ágiles, brillantes, conmovedores. En una zona estaba el huerto aromático. Lavanda, aloe vera, mirto, hierbabuena, todas las plantas lanzando su olor en torno a la ventana de la cocina, junto a un espacio con pequeñas piedras, luchando a veces con los rosales para repartirse la tierra y con las poinsetias que no acababan su trabajo en navidades. Entrabas en la casa y te asaltaban miles de olores y te seguían hasta el vestíbulo y se expandían sin dudarlo por todo el terreno. A veces tenía un aspecto salvaje, porque el mirto se enredaba y crecía, porque el aloe se ponía en plan amenazador y porque las rosas requieren mucho respiro para poder vivir al exterior. Eran rosas rojas, rosas rosas, rosas amarillas. Bordeaban el camino de entrada, acompañaban la visión de la casa desde el principio.  (Jardines de Joaquín Sorolla y Bastida) La otra zona del jardín...

"Antología poética de la copla flamenca" Varios autores

  El universo de la copla flamenca es amplísimo. Y muy variado. Letras populares, cuyos autores se esconden en el anonimato del paso del tiempo. Artistas que les van añadiendo sus cositas a las letras. Autores nuevos, que firman sus creaciones. Todo ello configura un conglomerado poético de gran valor, que da soporte literario al cante, al flamenco. Conocer el flamenco implica acercarse a este mundo poético y entender significados y formas. Es un recorrido apasionante el que puede hacerse, en el que hay interferencias muy notables porque un mismo cante puede hacerse con letras diferentes y una misma copla puede cantarse por diferentes estilos. Es una fuente inagotable de conocimiento. Y un vivero que se sigue llenando con la incorporación de nuevas letras, que se suman a la belleza de las tradicionales.  Este libro, que acaba de salir y que publica la editorial Renacimiento con la colaboración de la Diputación de Sevilla, es una buena muestra del interés por el tema. Trabajar ...

"Mejillones para cenar" de Birgit Vanderbeke

  Mejillones para cenar. Birgit Vanderbeke Ediciones Invisibles. Colección Pequeños Placeres. 2022 Traducción de Marisa Presas La autora había nacido en la Alemania Oriental en 1956 y se marchó con su familia a la zona Occidental. Desde 1993 vivió en el sur de Francia hasta su muerte, en un pueblecito cercano a Aviñón. Esta es su primera novela y la que más éxito ha tenido. En español, aparte de este libro, solo se han publicado otros dos por parte de la editorial Salamandra (Aberta tiene un amante, Tiempos de paz). Escribió más libros pero no tuvo suerte en su publicación y, sobre todo sus últimos años, solo publicó de modo irregular. Es una de esas autoras casi desconocidas que las editoriales independientes como Invisibles sacan a la luz y generan entusiasmo entre sus nuevos lectores.  La historia que aquí se cuenta transcurre en una sola noche. La familia (madre, hijo, hija) está esperando la llegada del padre que viene de viaje y con buenas noticias. Ha ascendido de puest...

"La península de las veinticuatro estaciones" de Inaba Mayumi

  La península de las veinticuatro  estaciones Inaba Mayumi Editorial Errata Naturae, septiembre 2023 Traducción de Rumi Tami Moratalla 232 páginas Qué nos cuenta: La historia de una mujer que, llegado un momento de su vida, decide ir a lo esencial y para ello deja Tokio y se marcha a vivir, junto con su gato, a un lugar privilegiado de la naturaleza, donde los ciclos estacionales, el paso del tiempo, los días y las horas tienen un reflejo absoluto. Allí empezará a comprender la forma en que la vida se construye: El desayuno de esta mañana consiste en pan, mermelada casera y una sopa con muchas verduras. Me lo acabo, recojo la mesa, pongo la lavadora y saco el futón al sol para airearlo. Después me voy a dar un paseo por el bosque: es mi propio ritual matutino. Me calzo las botas y me echo al hombro la mochila, a la que tengo mucho cariño. Luego bajo la cuesta del jardín para dirigirme hacia el follaje oscuro y frondoso. Escrito en primera persona, la peripecia de la protagoni...

"Asesinato en el Richelieu" de Anita Blackmon

 El "desenfrenado derramiento de sangre" parece que no casa bien con la tranquila solidez del Richeliu, el templo de los jubilados y de las labores de aguja. Pero ahí suceden cosas, como diría en cursiva la señorita Marple. Aquí no está ella pero sí Adelaide Adams, soltera, a quien no se le suele pasar nada. Precisamente el libro empieza mientras ella está tejiendo en el vestíbulo una mañana.  Dedicado a su madre, este libro, una de las dos únicas novelas de esta escritora de relatos que primero fue profesora, la cosa se inicia con el plano de la planta baja del hotel Richelieu, costumbre esta de Agatha Christie, que viene a expresarnos lo importante de los espacios en la trama y la voluntad de la escritora de que no se nos escape nada. Anita Blackmon tiene un impecable sentido del humor, una ironía fina y dispuesta a desguazar todo lo que se ponga por delante, incluso a reírse de sí misma. Son crímenes aderezados por abiertas carcajadas. Crímenes casi domésticos en los que l...

Virginia se corta el pelo

  En enero de 1927 Virginia terminó "Al faro" y un mes después se cortó el pelo. Lo cuenta su sobrino Quentin Bell en la biografía que escribió de ella con el beneplácito de su viudo Leonard Woolf, veinte años después de que ella se deslizara en el río en 1941. Los bolsillos llenos de piedras, el caminar lento y el rostro cansado, así la imagino en ese corto itinerario de despedida íntima. Pero en 1927 todavía las cosas eran algo distintas, no demasiado, desde luego. Dos años después publicaría "Una habitación propia" recogiendo las conferencias que había ido dando durante el año anterior. Pienso en el efecto de esas charlas sobre las alumnas que la escuchaban en los colleges y universidades por las que ella pasaba dejando caer, como un puñado de pétalos sobre el asfalto, sus ideas acerca de la escritura y acerca de las mujeres. Leyéndola, parece que ambas son la misma cosa y que toda mujer está hecha para escribir en algún momento.  Le tengo mucho respeto a Virgini...

La literatura de viajes y lo andaluz

La literatura de viajes es una fuente obligada para adentrarnos en el estudio de las ciudades y los países a lo largo del siglo XIX. Además de todo lo concerniente a rutas turísticas, monumentos o paisajes, es importante tener en cuenta que en esos libros se hallan valiosas referencias a los tipos, las costumbres y la cultura de los países. Aunque, desde antiguo, existen relatos que narran las peripecias de los que llegan a un lugar extraño, es en el siglo XIX cuando los libros de viajes se convierten en un género, por su abundancia y por el interés que despiertan en los lectores. Son libros que se publican por entregas en revistas y  periódicos, reflejando mundos ajenos con una mirada que no los reconoce como propios y que, por ello mismo, repara en lo que los paisanos no tienen como importante.  En el caso que nos ocupa, podemos afirmar que la imagen de España forjada por los escritos de los viajeros del siglo XIX es la que se ha constituido en prototipo de lo e...

Edna Ferber, enérgica escritura

Edna Ferber aparece en un rincón de Internet, en uno de esos merodeos en los que me sumerjo por las tardes buscando libros, escritores o, simplemente, dando una vuelta por ahí. Aparece porque la editorial Nórdica ha publicado uno de sus libros y alguien lo ha reseñado. Esas editoriales que traducen los libros de los autores más poco conocidos en España y que te los ponen en bandeja realizan una labor encomiable. Siempre hablo de ellas con agradecimiento. Ahora ha sido Nórdica .  Edna Ferber , 1887-1968, es estadounidense y fue escritora de libros y de obras de teatro. Sobre todo, una persona llena de fuerza, de convicciones, de deseos de cambiar el mundo. El ámbito de la pequeña y mediana burguesía es el telón de fondo de sus obras y es también una gran amante de los enormes espacios vírgenes de los Estados Unidos . Cuando sitúa sus obras en Oklahoma , en Texas o en Alaska , no solamente recrea los lugares sino las contradicciones de la sociedad, siempre presentes en s...

Las casas de Chiclana olían a vino

  Yo nací en la calle Fierro de Chiclana, cerca de la Alameda y de la Plaza de España. En el patio había un pozo. Y tenía enormes azoteas y balcones. He trepado por esas azoteas. He paseado por sus calles. He vivido el amor. He conocido a niños y mayores. He pasado por casas, por iglesias, colegios, restaurantes. He vivido intermitentemente. Chiclana no me conoce pero yo a ella sí. Nadie es profeta en su tierra. Y las casas olían a vino en las casapuertas, un olor penetrante, inconfundible, a oloroso, a dulce. Da igual que el turismo pretenda convertirla en otra cosa. Hay olores que nunca se evaporan. En la casa de mi abuela nacieron también mis primos. Me encantaban aquellas azoteas, el olor de las plantas y la vista desde el balcón. Y las lámparas. Y el aire de mi abuela, sobrio y sin quejas.  Mi madre siempre tuvo a Chiclana en su memoria, incluso cuando la memoria era ya tan solo un recuerdo. Creía que paseaba por la calle de la Vega, que estaba saltando a la comba en la e...

Loquitas

 /Foto: Archivo personal/ Durante un tiempo anduve cerca de estas dos loquitas. La vida te lleva y te trae y el contacto con los hermanos siempre es muy variable. Pero hubo años en los que las dos loquitas y yo compartíamos cosas que merecen la pena. Por ejemplo, las noches de los Oscar, ataviadas con pijamas de primavera, mantitas de colores, mucha Coca Cola y chucherías para comer durante toda la noche. La cinefilia es una enfermedad que no tiene cura. Las dos tienen buenas manos para la escritura y sus historias y sus diarios tienen el encanto de la espontaneidad y de la gracia. Además, incluso son capaces de convertir un problema en una oportunidad y no les faltaban rizos para que la foto estuviera completa, unas navidades, un tiempo a la espera. 

"Antología poética de la copla flamenca" Varios autores

       El próximo 2 de septiembre de 2024 saldrá a la venta esta antología que pretende ofrecer un recorrido completo acerca de las coplas del cante. La letra es el soporte estructural y literario del flamenco y por eso el interés de su conocimiento y estudio. Un libro que se dirige tanto a los aficionados a este arte como a los que se dedican a aspectos relacionados con la poética del mismo.       La selección de las letras se ha hecho de forma rigurosa e independiente. Los antólogos ofrecen un variado perfil de dedicación y formación con respecto al flamenco, con lo que se asegura la variedad y, sobre todo, la calidad. Hay letras de autores modernos, letras clásicas anónimas, letras asociadas a determinados artistas y todas ellas distribuidas y presentadas en los diferentes estilos flamencos, lo que favorece su lectura.         El libro es una contribución al conocimiento de los entresijos del flamenco y aparece dentro d...

Balada de las niñas que sueñan

(A la Paqui) Las niñas junto al mar, en el brillante corredor de las salinas. La sal volando en piedras de colores. Los fuertes, convertidos en castillos. Los príncipes que llegan sin avisar y se adornan con el tono pardo de la tarde de invierno o el dorado del verano festivo. Las horas en la calle se pasan lentas y tienen todas el mismo movimiento: una historia que contar, una vida que repetir, un cuento que lanzar al aire, sin saber si la noche en el cine volverá a traer a los héroes, los convertirá en seres de carne y hueso, en elegantes caballeros que viajan en limusina.  Así sueñan las niñas y tienen todas nombres de hadas en espera. Las miras y las reconoces en seguida. Andan a saltos por la calle, tienen las rodillas lastimadas y el vestido lleno de manchas de rotulador. Miran a todos lados en busca de respuestas, alzan los ojos, allá en los balcones, en las casas oscuras, en los atardeceres, en la sorpresa, en la auténtica batalla de la felicidad que se adivina...

Esa luz violeta del verano

 /David Hockney, Early Morning/ Desde que los veranos no tienen mar ni océano, echo de menos sus luces de colores, sus variadas formas, su olor, la brisa que levanta el viento de poniente, el viento sur que azuza las persianas, el levante que cansa a la hora de la siesta. Desde que no hay mar cerca, un mar donde mirarse, un mar donde buscar alguna razón que nos explique algo, recuerdo más su silueta imposible, al borde de la playa, junto al faro, enfrente de un largo malecón de sueños. Eran las horas de los días felices, en los que no sabía que terminarían pronto y sin remedio. Hay una casa cercada por las olas, que se ha quedado atrás sin aspavientos y que contiene todo lo que en verano tenía algún sentido en sí mismo. Las sillas de la playa, la sombrilla, las esterillas de color amarillo, cuántas elles, la nevera portátil, la mesita que se doblaba con el mínimo esfuerzo, las sombrillas pequeñas, amarillas también, las chanclas, los pareos de todos los colores, las toallas de prop...

La conspiración de las sonrisas

  Vivíamos la una enfrente de la otra en esa calle larga y vivaz, sonora, que era nuestro paraíso. Las tardes de verano, cuando el aire se posaba en las esquinas y refrescaba los ambientes, cuando las casapuertas se abrían tras las siestas, Luna y yo cumplíamos el tácito rito del encuentro. Sin acuerdo previo, sin mensajes, sin avisos, sin gritos a través de las azoteas, sino usando únicamente la fuerza de la costumbre: un día en cada casa.  Cuando el turno nos llevaba a la suya su madre disponía, en una bandeja plateada con flores pintadas, unas rebanadas de pan con mantequilla y unos tazones de colacao fresco, que habían necesitado un buen rato para despejar los grumos. Las niñas cogíamos la bandeja con cuidado y nos sentábamos en un escalón del suelo que conducía al patio y allí podíamos pasarnos las horas, hasta que la oscuridad comenzaba a anunciarnos que era la hora de la ducha y de la familia. Un delicioso tête a tête quedaba así interrumpido hasta el día siguiente. La ...

Ángel Vela, trianero de guardia

  Hay personas irrepetibles. Tienen cualidades difíciles de encontrar y actitudes que mueven al ejemplo. He conocido a algunas de ellas. Por ejemplo, mi vecina Manolita, de la calle Carraca, del barrio de la Pastora, de La Isla. Era capaz de llevar para adelante todo lo que hiciera falta y aún tenía tiempo para ayudar a los demás, tomarse su café, reírse con algún comentario, viajar a Barcelona sola cuando las mujeres no viajaban solas, criar a sus hijos, cuidar su casa, inventarse la vida, trepar por las rendijas del silencio y sobrevivir hasta un final muy largo. Lo que más destacaba de ella era su perseverancia en ser feliz.  Lo de Ángel Vela es otro estilo. Veréis. Es otro irrepetible. Nacido en Triana, ha convertido su filiación geográfica en una suerte de perenne biografía. Ha llenado su trayectoria de una doble contienda, siempre alerta y al día. La lucha por la existencia y el ansia de saber. Para él deben ser inseparables. No tuvo la instrucción que hubiera merecido p...