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Mostrando entradas de enero, 2024

Dice tanto esa mirada...

  Lo primero que percibes cuando alguien se te muere es que ya no te verá. Lo que eras y veía ha desaparecido. Eres otra persona. La primera vez que te convertiste en otra persona fue cuando murió tu padre. Nadie lo notaba pero eras otra. Después de tres días de llanto ininterrumpido salió la mariposa a decir que todo se había transformado sin mediar procedimiento alguno, por el sencillo trámite de la pérdida. Ese hombre que tenía manos suaves de trabajador constante y que comía con delicadeza y que guardaba siempre todo para los otros, sin reparar nunca en sí mismo, sin pensar en que fue niño solitario, niño abandonado, niño pobre, niño sin ser niño.  Luego pasaste a ser un fantasma callado cuando murió tu madre y la fecha de su muerte no coincidía con la fecha de su adiós, es más, no existió adiós, solo desapego, olvido, el brutal alejamiento de quien no sabe quién es ni quién eres, ni percibe la fecha del día, ni nota el calor o el frío, ni desafía ya a los que mandan con s...

Nosotras, que lo buscamos tanto...

  ("Tiempo tranquilo", Scott Kennedy) Todas estamos hechas de la misma pasta, mitad salitre, mitad verde del campo. Tenemos las mismas certezas y esperamos las mismas cosas. Entre todo eso, nuestra búsqueda es la manera en que salimos a mostrarnos ante el mundo. No nos conformamos, no dejamos de luchar, no nos sentamos en una piedra del camino a esperar la nada. Somos de esa clase de caminantes que no quiere dejar pasar la oportunidad de hallar otra puerta entornada.  Quizá es porque fuimos niñas pobres, niñas habituadas a las cosas sencillas, a las casas modestas, a las horas humildes. Porque supimos desde siempre lo que es tirar de casi todo, arañar lo imprescindible y comprender que estrenar es un sueño que no siempre se alcanza. Quizá porque nos reconocemos en nuestra pobreza, en ese aire común de la gente que trabaja y respira, en ese no pararse porque los días necesitan treinta horas para ser fértiles.  Hemos acunado niños sin conocer demasiado el secreto de la vida...

"Anna Karénina" de Lev N. Tolstói

  Lev N. Tolstói , de familia aristócrata, nació en 1828 en la región de Tula, concretamente en Yásnaia Poliana, un lugar que llegaría a ser su paraíso en la tierra. Fue un despreocupado estudiante que nunca tituló y un artillero en el Cáucaso. Después, muy pronto, fue escritor, su mejor y mayor ocupación. Comenzó a publicar a los 24 años, no sabemos si por influencias familiares o porque su calidad fue detectada de inmediato pero no tuvo que hacer meritoriaje alguno, ni guardar cola en las antesalas de los editores. La fama le llegó de inmediato con sus primeras obras y se asentó definitivamente con "Guerra y Paz" y, sobre todo "Anna Karénina", lo que supuso para él no solo el reconocimiento social sino también una profunda crisis personal y espiritual de la que nunca salió. Desde ese momento volvió a su lugar de origen y procuró llevar una vida basada en la sencillez, la meditación y el encuentro entre los seres humanos, pero esto no debió ser suficiente. Sobr...

"Aún nos queda el teléfono" de Erica Van Horn

  La historia Aquí hay una madre y hay una hija y está la relación entre ellas cuando la madre ya tiene más de noventa años. Se mezcla la actualidad con los recuerdos de la infancia. La madre tiene una fuerte personalidad, es una mujer especial, como lo son todas aquellas mujeres que han llegado al casi final de la vida manteniendo un criterio propio, una opinión. Y la hija escribe casi un diario acerca de su contacto con la madre y lo hace con justeza, con tranquilidad, con fuego y con pasión de hija, también con la inevitable serie de pequeños dramas domésticos. De la unión de las dos, de sus voces distantes y en ocasiones cercanas, nace una historia que tiene peso, que tiene voluntad de mostrar y que tiene belleza. No es poca cosa. Es mucho. Tanto... La autora Desconocida para mí hasta la fecha, Erica Van Horn, nacida en 1954 en los Estados Unidos, vive desde hace mucho tiempo en la bella Irlanda y allí dirige junto a su marido Simon Cutts, la editorial independiente  Corac...

Aquel amanecer en el cortijo...

  Creo que nunca he escrito de mis días de cortijo. De mis tiempos de campo. El campo me ha producido siempre una enorme fascinación y también sus gentes. En muchos momentos ha estado en primer plano y otras veces se ha escondido, como si esperara el milagro de su reaparición. Es muy curioso esto, siendo de una ciudad marítima en la que el campo era solo el verdín que rodeaba los fuertes que se levantaron para detener a Napoleón. No me cae bien Napoleón , ni me gusta el personaje. Puestos a elegir, me quedo con los valientes que lucharon contra él y con las bombas que tiraban los fanfarrones.  Entre paréntesis: la película sobre Napoleón de Ridley Scott no me ha gustado nada, nada, nada. Batallismos y claroscuros, ahí lo puedo resumir. Ni me gusta el tratamiento de los personajes, ni los actores. Me aburre muchísimo.  Pero el campo, oh, el campo, tiene algo distinto a lo demás, una arquitectura diferente. Los hombres de mi vida han sido gente de campo. Los paseos por los ...

"El arcoiris" de D. H. Lawrence

Esta novela, que la editorial Alba, en su colección Clásica Maior acaba de publicar, es, en realidad, una precuela de "Mujeres enamoradas" . Porque en ella se narra la historia anterior, la familia de la que proceden las hermanas Ursula y Gudrun, que son las protagonistas de "Mujeres...".  Es un recurso cinematográfico frecuente y una forma literaria que usa Lawrence para bucear en las raíces de esas mujeres que, cada una a su manera, busca el amor sin lograr saciar su necesidad de querer y ser queridas. La peripecia de "Mujeres enamoradas" organizada en torno a cuatro personajes, Gudrun, Ursula, Birkin y Gerald Crich, es más sencilla, aparentemente, que la historia que se teje en "El arcoiris". Aquí están los Brangwen, la familia que se muestra en tres generaciones que abarcan sesenta años.  D. H. Lawrence había nacido en Eastwood, en el condado de Nottingham, en 1885. Su padre era un minero analfabeto y borracho que no le aportó n...

"Los maestros de Herat" de María Sanz

  La edición Este es un libro bonito, lo que se dice una edición cuidada y hecha con mimo. Se agradece mucho cuando tomas un libro entre tus manos, con un tacto suave y agradable, con una portada atractiva. La belleza del libro como objeto es algo que siempre habría que cuidar y, en este caso, la editorial Balduque , de Cartagena (Murcia) lo ha conseguido. Todo importa en una edición. Los colores, las imágenes, el tipo de letra, los números de las páginas, todo importa. Balduque cumple este año los diez de andadura y eso es una buena noticia. Y lo es más cuando se trata de una editorial independiente y periférica, surgida en una hermosa ciudad mediterránea con la que tengo lazos imborrables y que guarda tantísimo parecido con mi propia ciudad de origen, aunque sea atlántica. Los tiempos de Cartagena fueron de espeso verano, baños de sol, mucho cante, viajes diarios a La Unión y amor, todo el amor del mundo. Y el amor siempre da frutos.  El contexto Para que el contenido de est...

Mi propia habitación

(Virginia Stewart fotografiada por Louise Dahl-Wolfe en 1948) Fue leyendo "Una habitación propia" cuando lo pensé. No sentada a la orilla de un río, aunque ella sí lo estaba. Virginia estaba sentada a la orilla de un río y hablaba de peces y de pesca, no sé ahora mismo por qué. Quizá tenía mucho que ver con su disertación o su mente vagaba por esa imagen que había retenido en la cabeza de la última vez que se sentó junto a un río. Intuí entonces que esa visión podía ser inexistente, y que yo, en realidad, jamás había estado sentada a la orilla de un río. Quiero decir, realmente en la orilla, en el suelo, en una especie de arena o de tierra o de margen cubierto de hojas, qué sé yo. El río de la ciudad que conozco no tiene nada que ver con un verdadero río cuando discurre por el campo, por su curso, esos conceptos geográficos que aprendí y que, tengo que reconocer, me gustaban mucho. Caudal, curso, cauce, márgenes, desembocadura, estuarios...Estas son las palabras que ...

"A Virginia le gustaba Vita" de Pilar Bellver

Vita Sackville-West y Virginia Woolf son dos mujeres interesantes e influyentes que aquí se encuentran porque la autora del libro recrea a su modo y con su estilo una historia de amor que fue real. Lo que comenzó siendo un relato con el mismo título, incluido en la antología Ábreme con cuidado (Dos Bigotes, 2015), se ha convertido en esta novela, publicada por la misma editorial y cuya cuarta edición vio la luz en junio de 2017. El trasfondo de la acción ya lo conocemos. El apasionante periodo de entreguerras, la novedad que supuso para la adormecida élite cultural inglesa la aparición del grupo de Bloomsbury y ese ir y venir de personajes que se escribían cartas, se enamoraban, se odiaban y vivían.  El libro tiene una curiosa estructura. Cuatro cartas de desigual longitud cada una de las cuales forma un capítulo: La tela azul, El cuadro, La virgen, La anunciación. Después, un apéndice titulado La tela azul del cuadro de la Virgen de la Anunciación, que no forma parte de l...

"Kew Gardens y otros cuentos" de Virginia Woolf

Qué libro tan bonito...Tres cuentos de Virginia Woolf, bien traducidos por Magdalena Palmer y delicadamente ilustrados por Elena Ferrándiz. Sólo hay que ver la portada para darse cuenta de que Nórdica Libros ha hecho una edición cuidadosa de estos tres relatos que tienen el aire inconfundible de su autora: esa mezcla de misterio, fantasmagoría, sueño, imaginación y detallismo cotidiano.  El primer cuento es "Kew Gardens", una historia de sensaciones, imágenes y observaciones sensibles tomadas del Jardín Botánico de Londres. El segundo es "Una casa encantada", lleno de fantasmas. El último "La marca en la pared", que le sirve para volver a sus recuerdos personales.  Virginia Woolf (Londres, 1882- Lewes, Sussex, 1941), es una escritora especial, atrayente, singular. Su pertenencia al Grupo de Bloomsbury le ha dado un perfil de diletancia que quizá haya excedido lo que, en realidad, era. Una persona atormentada por dudas y por situaciones que que...

"La historia del doctor Gully" de Elizabeth Jenkins

La editorial Alba ha rescatado otro de los libros de la escritora Elizabeth Jenkins (1905-2010). Curioso el gran número de escritoras que en estos últimos años están saliendo de la oscuridad merced a la traducción de sus libros en España. Stella Gibbons, Penélope Fitzgerald, Elizabeth Gaskell, Eudora Welty, Edna O´Brien...Todas ellas tienen una mirada propia, un altísimo nivel literario y cosas nuevas que decir. Todas ellas escriben en inglés y tienen en común el ser pioneras a la hora de vivir una vida no circunscrita a lo que se suponía era lo lógico para mujeres de su tiempo. Curiosamente han sido muy longevas y eso ha permitido entender y comparar su evolución estilística. Elizabeth Jenkins frecuentó el Círculo de Blomsbury y, según cuentan, no era demasiado partidaria de Virginia Wolf, la estrella rutilante del grupo. Decididamente opuesta en su forma de pensar y de escribir, sí fue una austeniana confesa que fundó la "Jane Austen Society". Antes que este libro ...

"Diarios" de Iñaki Uriarte

Una de esas extrañas perlas que se encuentran a veces en las redes sociales, en forma de amigo, me puso en el camino de Iñaki Uriarte y sus Diarios. La forma en la que una descubre los libros es harto compleja. Tienen tantas maneras de aparecerse que podría escribirse un opúsculo sobre eso, un texto breve y entrañable en la que se contara de qué manera llega a tu vida un libro o un autor. Es casi tan emocionante que relatar el encuentro con esa persona especial a la que quieres sin remedio. A la causa entera de tu perdición.  Pero, sigamos. Mi amigo me contó sus impresiones y yo compré los libros, los leí y los coloqué en esa zona cercana en la que están los textos a los que de vez en cuando acudes. Son libros nunca terminados, referencias, motivos.  Ahora, repasando Internet, he visto que ha salido el tercer volumen y yo me he quedado atrás a la hora de comprarlo, seguramente porque mi amigo, el recomendador, se ha enamorado y no frecuenta nuestra salita de estar d...

Los Brontë, las Brontë

  La vida familiar de los Brontë me resulta mucho más atractiva que sus propias novelas. Quitando el extraño embrujo de "Cumbres borrascosas" o la asombrosa modernidad de "La inquilina de Wildfell Hall", todo ese otro universo de institutrices desgraciadas me resulta cansado. Cuando hablo de ellos siempre uso el artículo Los y no Las por una razón muy sencilla: incluye en ese ámbito familiar y literario también al hermano Branwell y diría que hay que añadir al padre, cuya biografía es tan curiosa que merece la pena contextualizar al grupo a partir de ella.  Creo que su historia, la de todos ellos, daría para un buen libro, un novelón de casi mil páginas, con idas y venidas, discusiones, enfermedades, muertes, amores tardíos, amores contrariados, amores prohibidos, sufrimiento, extraños edificios, personajes inenarrables, muchachas transidas por los versos, y, sobre todo, un artefacto literario de difícil explicación, el mundo de Gondal. Se escriben libros sobre ello...

D. H. Lawrence y Nina Leen: Lo efímero y lo perdurable.

Úrsula y Gudrun son hermanas e infelices. Ninguna de las dos ha alcanzado en la vida aquello que desea. Han nacido en una familia de mineros, pobre y sin cultura, pero eso es algo que a las dos las atormenta. Son diferentes en su interior, se sienten diferentes. Odian lo negro de las minas, el hedor de la tierra cuando cae la noche y los pozos se despueblan, el aire cansado de las mujeres de los mineros, la suciedad, el polvo. Observan con admiración a los otros, los ricos, los que lo poseen casi todo, los que se rodean de un ambiente de música, de luces, de belleza. Ellas son muchachas pobres en un universo que las atrapa. Hubieran querido ir a la universidad y moverse de un lado a otro con indiferencia, como si nada fuera necesario, amar sin compromiso y conocer a la gente que disfruta de todo lo que ellas no tienen. Pero nadie elige dónde nace y elige a sus padres o a su familia. Eso las llena de un sentimiento de injusticia que ocultan al exterior pero que existe.  ...

La señora Dalloway y yo misma

(Foto: Nina Leen) "La señora Dalloway decidió que ella misma compraría las flores. Sí, ya que Lucy tendría trabajo más que suficiente. Había que desmontar las puertas; acudirían los operarios de Rumpelmayer. Y luego !qué mañana! pensó Clarissa Dalloway: tan fresca como para regalarla a los niños en una playa. ¡Qué placer! ¡Qué zambullida! " El despertar de Clarissa Dalloway es una buena nueva. Antes de saltar de la cama ya tiene en la cabeza algunos encargos, algunos detalles, todos ellos para la fiesta que tiene previsto celebrar. Las reuniones son para Clarissa la columbra vertebral de su vida, aunque a veces nota cierto cansancio. Puede haber visitas inesperadas que sean complicadas de manejar y a ella le gusta tenerlo todo controlado. Incluso lo que otros puedan pensar o decir. Incluso lo que otros puedan sentir. Pero, antes de eso, puede echar un vistazo al día, a su horizonte, y sentirse satisfecha. Salir a la calle en busca de los adornos que van a compleme...

Lillian Bassman: La mujer oblicua

Lillian Bassman convierte en poesía sus imágenes. Es imposible no sentirse arrebatada por esta alternancia lírica de negros y blancos, de luces y sombras. Las mujeres de Bassman vuelan, están suspendidas en el aire, se alejan de nosotros para encerrarse en una cápsula de misterio que no podemos asir. Sus ojos semicerrados, sus manos ocultas, su gesto incontrolable, su postura lanzada hacia el exterior, desprendida, desequilibrada, rompen los espacios y los conmueven, generando tanta admiración como duda. Por qué estas mujeres solo muestran una parte de sí mismas, es la pregunta que nos hacemos.  El resto de los personajes son solo atrezzo, accesorio sin mayor valor, gente sin importancia. Ni siquiera parecen completos, sino a trozos, una mano, un rostro, una copa, una mesa, un teléfono. Todos los objetos y las personas que las rodean están al servicio de esas mujeres, como también lo están sus atuendos, sus mágicos sombreros, sus extrañas envolturas a modo de telas estr...