Me gustaría decir dos cosas previas de este libro y, en general, de todos los que conozco de David Cerdá, su autor. Como no puede haber sucedido milagrosamente que el conocimiento de la filosofía, la historia, la ética y todos los saberes que suele tocar, se hayan convertido en comunes para un gran número de personas, debe haber una especie de truco, dicho en el mejor sentido, una estrategia, un algo, para lograr que se lea mucho y se aprecien sus contenidos. Y, en segundo lugar, suelo leer comentarios sobre sus libros en las redes sociales, X sobre todo, pero veo poco o casi nada que haya quien discrepe, discuta o ponga sobre la mesa alguna digresión crítica. Eso podría significar que todos los que escriben están de acuerdo con todo lo que se dice o que no resulte fácil argumentar si uno no tiene suficientes herramientas para ir a la contra. Es más sencillo asentir. Y, sin embargo, no es posible tanta unanimidad. Otrosí: al propio autor del libro no le gustan nada las unanimidad...
Desde 2009, leyendo y escribiendo El blog de Caty León