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Mostrando entradas de julio, 2025

Mujeres en blanco y negro

  Dentro de la nómina de espléndidas fotógrafas que empezaron a desarrollar su obra en los años iniciales y mediados del siglo XX, la figura de Nina Leen se antoja superdotada. Dueña de una sensibilidad especial, de una visión propia, la poesía que destila su obra está llena de paradojas, llena de contradicciones y de efectos tangibles. No es posible mirar sus fotos sin que una historia surja de ellas, sin que se cubran de palabras que se conviertan en la segunda piel de la imagen. Las luces y las sombras escriben aquí una historia imparable, del modo en que ella misma lo había concebido. Historias de triunfo o fracaso, dentro de un mundo que emergía lleno de novedades y que Leen presenció como una privilegiada espectadora.  Su propia biografía es diferente y sugerente. No se sabe a ciencia cierta dónde aprendió a fotografiar pero su cámara Rolleiflex la acompañaba desde siempre. Había nacido en Rusia, en una fecha imprecisa pues siempre se negó a revelar su edad, aproximadame...

Cuando Lucia se enamoró de un héroe

Es uno de los cuentos que forman el volumen "Una noche en el paraíso". Es un cuento muy corto. "Michael Templeton, era un héroe, un adonis, una estrella". Así comienza el relato en el que ella, Lucia, acompañada del hermano de Michael, el joven Johnny, son testigos del accidente de moto en la carrera mortal que terminó con la vida de quien se la había jugado en la guerra. Nada mejor que las fotos de Tony Vaccaro , el fotógrafo soldado, para ambientar esta reseña que quiere reconocer la forma extraordinaria en la que, en unas pocas páginas, Lucia Berlin es capaz de contarnos toda una tragedia. Y cómo lo hace sin estridencias, sin lágrimas huecas, sino con la aceptación, la serenidad de quien sabe que en la vida puede pasar de todo. Es esa su marca, su huella, su estilo. Contar lo complicado con palabras de gentil armonía.  "Hay ciertas cosas de las que la gente nunca habla. No me refiero a las cosas difíciles, como el amor, sino a las más bochornosas,...

"Lejos de Cassandra": Cartas de Jane Austen a su hermana

Lejos de Cassandra. Jane Austen Traducción y edición a cargo de Anabel Palacios Editorial Altamarea, marzo de 2021 Las escasas cartas que se conservan de Jane Austen (unas ciento sesenta de un total de más de tres mil) están todas publicadas. Hay una edición completa en castellano y varias en inglés. También está  "Cartas de Chawton" , de la editorial Alba Clásica, que ha realizado una selección a cargo de Kathryn Sutherland, profesora de Bibliografía y Crítica Textual de la Universidad de Oxford, mientras que la traducción es de Marta Salís .  El libro de Altamarea está organizado en varias secciones: La Nota a la presente edición, firmada por Anabel Palacios , también encargada de la traducción; una Cronología esencial, donde se recogen las fechas más destacadas en relación con la vida de Jane Austen; las Personas citadas en las cartas, en las que están la familia Austen, la familia Lloyd, la familia Lefroy, la familia Leigh y la familia Bridges; las quince ...

Un pintor del Regency Style

  Adam Buck. Nacido en Cork, Irlanda, en 1759, su pintura se inscribe totalmente en el Regency Style. Hizo miniaturas, dibujos, grabados y acuarelas, todas con un estilo neoclásico, gran belleza y serenidad. Retrató tanto al rey Jorge IV como al príncipe Federico de York y su famosa amante, Mary Anne Clarke. Las mujeres de sus obras llevan túnicas de inspiración griega, representando el estilo Imperio que había llevado a la moda Josephine Bonaparte y que tanto éxito tuvo en Francia y en el Reino Unido. Murió en Londres, en 1833. En sus obras podemos apreciar con claridad la forma en que se vestían las mujeres de este tiempo, con líneas sencillas, trajes sin cortar en la cintura, manga corta y de farol, así como la forma en la que el pelo se recogía con los rizos en la frente. Así vestían las mujeres en tiempos de Jane Austen. 

Eggleston, los coches brillantes y Clint Eastwood

  William Eggleston tiene nueve años menos que Clint Eastwood. El actor, director, productor, cumple hoy noventa y cinco años. Qué maravilla. Sin jubilaciones. Su película "Juror 2" ha sido un gran éxito. Es una película sólida, sincera y que contiene una historia que nos interpela a todos. Ahora ha anunciado que está ya inmerso en su siguiente película. Alguna gente se empeña en hablar de jubilación. Por qué, me pregunto. Clint hace cine, quiere seguir haciéndolo, él lo paga, él encuentra los productores, no necesita subvenciones ni nada parecida. Dónde está el problema en trabajar en algo que le gusta y que tanto bien nos hace a los espectadores.  Quizá su próxima película tenga algo que ver con las imágenes mágicas de Eggleston, sus brillantes coches, las muchachas aturdidas y desconfiadas, los tipos duros, el asfalto, el color de las gasolineras, la suciedad tratada como belleza, un poco en la estela de Hopper en su soledad. Los genios se suelen encontrar. Los dos dejan e...

Roma, Cannes, el Papa y Denzel Washington

  /una calle de Roma/ Al festival de Cannes llega la troupe de Spikey Lee a presentar su película y se hacen muchas fotos frente a la prensa, todos ellos vestidos de una forma singular, como solo saben hacerlo las estrellas. Se mueven de un lado a otro, las filas de fotógrafos están frente a ellos, se dan la vuelta, se saludan, charlan, se ríen, disimulan, vuelven a sonreír. Son encantadores. Entre ellos está Denzel Washington y parece que es el último mono cuando es la gran estrella pero él no presume de eso, se queda atrás, saca a la palestra a los compañeros menos conocidos, se ríe con timidez, es un grande, pienso. La sorpresa estalla cuando se sientan en el interior del palacio y el presentador se saca un conejo de la chistera y le dice a todos que van a darle a Denzel la espiga de oro honorífica del festival. Y no sé si el actor está ya un poco harto de tantos honores, porque parecen decirle que es mayor y que ya vale. Pero todo lo sobrelleva con algo especial que tiene y ...

Hugh Grant: un Ferrars con encanto

  Edward Ferrars, uno de los protagonistas masculinos de "Sentido y sensibilidad" es un hombre corriente. Una persona apocada, sencilla, sin ínfulas, tímido y que depende económicamente de su madre. Ella quiere que sea alguien de renombre, político, militar, pero a él le gustan las cosas más tranquilas y disfrutaría siendo clérigo, en una parroquia en el campo, dando sermones y hablando con sus jornaleros.  Y en la película de 1995 de Ang Lee el personaje lo interpreta Hugh Grant, a quien, de entrada, no definiríamos como alguien así. Sin embargo, el actor borda el personaje y consigue esa clase de química necesaria con su pareja en la película, Emma Thompson, que hace de Elinor. Nunca un Ferrars tan encantador como él.  Si te ha gustado esta entrada, ya sabes, comenta, opina y suscríbete al blog. Gracias. 

Nadie sabe dónde está Valborg

  / Muñeca hecha de trapos y lana por mi madre. Tiene su vestido en dos tejidos diferentes, sus zapatos a juego con el corpiño, su melena de lana amarilla y un gorro también de lana en blanco. Y tiene sus ojos y su boca cosidos. Creo que fue la última muñeca que hizo/ Cuando yo estaba en primaria, tendría ocho o nueve años, me apuntaron a una academia de mecanografía. No sé a quién se le ocurrió la idea pero estuve unos cuatro años, hasta que me saqué el título. También estudiaba allí Ortografía. Esto último era a base de dictados de palabras difíciles y de textos que emitía un magnetófono. Nunca he tenido faltas de ortografía pero después de esto, todavía menos. Solo hay una palabra que me hacía dudar y todavía sucede: herbívoro. Lo de escribir a máquina era un proceso largo de muchos días porque aquí no se hacían las cosas en plan express. Aprendías tan bien que sigo teniendo una velocidad increíble y, desde luego, jamás miro al teclado, sea el que sea. Vinieron a examinarme unos...

Veraneo en los pueblos

 Cuando era chica yo nunca fui de veraneo. En mi casa éramos muchos hijos y teníamos poco dinero. La suerte era que vivíamos en una ciudad marítima, rodeados de caños, esteros, océano y playas. De manera que pillabas el autobús o nos llevaba mi padre y eso era un veraneo de diez. Con su cine de verano junto a la casa, con las tardes tranquilas charlando con las niñas, leyendo todos los libros posibles, riéndonos y jugando en casa los hermanos y sentados en el escalón de la calle a tomar el fresco. No era un pueblo, sino una ciudad llena de militares, capitanías, reemplazos, soldados y marinos. Pero, en realidad, el reino era la calle, mi barrio y, desde la adolescencia, mi club de jóvenes. Sin olvidar los paseos por la calle Real, arriba y abajo, encontrando a la gente de la pandilla, o de la pandilla inferior, o del instituto, gente en fin con la que andabas y charlabas. Un lujo.  Sin embargo, siempre me ha ido la aventura. Y me buscaba las vueltas en cuanto podía para salir ...

En una bicicleta con cesta y cintas de colores

 Era la Provenza, era verano, y eran mis tiempos del sur de Francia y mi bicicleta. Tenía una cesta de mimbre acoplada, de su tranquilo color azul y cintas en los manillares y tenía también un sonido curioso al tocar el timbre y funcionaba muy bien a pesar de que era viaje. En ella recorría aquel pueblo rodeado de plantaciones de lavandas y con una leve cuesta que llegaba hasta el mar. Por allí estaba siempre aquel muchacho, tan parecido a Theo James pero sin Sanditon y comíamos unos cuántos en una especie de bar improvisado donde Pedro y Marie habían creado el ecosistema plurinacional más complicado del mundo. Desde la quiche al cuscús. Si supiéramos qué llegarían a ser estas cosas al cabo de los años, seguramente no habría quejas por una picadura de mosquito ni porque el agua con gas no lo llevara. Más bien gastaríamos el tiempo en mirarnos a los ojos y en rebasar todos los límites de la decencia con aquel Theo James, tan exquisito. 

Ciudadana no adscrita

  /Arte pop. Keith Haring. Acrílico/ Quizá lo más adecuado es ser de algo. La naturaleza humana pide cierto gregarismo, siquiera consentido y por placer. Tu equipo de fútbol, tu estilo de cine, tu bar favorito, tu hermandad, tu barrio, tu ciudad, tu tenista, tu periódico de cabecera, tu partido político. Tu ideología. Tu ideal. Tu algo. A eso lo llamamos sentido de pertenencia y es algo muy arraigado en los seres humanos. A los bebés los apuntan a algo enseguida. Antes de crecer ya están colocados en un lugar, a favor de algo y también en contra de otros algos. Algunas veces ganarán los tuyos. Otras veces tendrás el derecho de protestar porque han ganado los otros. En todos los aspectos, en todas las cuestiones de la vida, en todo. Eres de algo, formas parte de todo, de un todo que organiza, divide y sitúa. Y define, soy de esto, de esto, de lo otro. Etcétera. El etcétera aquí es muy importante.  Ser una ciudadana no adscrita es molesto, es solitario, es increíble, es desolado...

Muy Stoner

  Stoner, tan adorado por todos nosotros, pasó toda su vida profesional haciendo la misma cosa, en el mismo lugar, con el mismo tipo de alumnos. Lo queremos porque es sencillo y porque se dedicó a lo importante. La lectura, esta mañana, de una preciosa edición de "Persuasión" y del último libro del poeta Eloy Sánchez Rosillo, me ha traído hasta aquí. Y me he recordado a mí misma esa trayectoria larga que he seguido y de la que hoy ya no se acuerda nadie. Ojalá eso no signifique que no hay en algún lugar gente que se benefició de ella. Todos esos que hablan de educación en las redes no han tenido un itinerario como el mío, estoy segura, pero pontifican imbuidos de no sé qué atributo. Yo los leo y me asombro de tanta ignorancia atrevida pero está feo creerse en posesión de algunas verdades. En realidad, ahora poseo sobre todo, dudas. Maestra de primaria con acceso directo, trabajar en toda la EGB, primera y segunda etapa, enseñar a leer a varias promociones de niños, ir constru...

Yo enseñé a leer a aquellos niños

  /Pintura, Roy Lichtenstein/ Al principio de mi carrera fui maestra. Si lo hubiera pensado bien y alguien me lo hubiera aconsejado, debería haber seguido siéndolo. No hay en la carrera docente ningún otro trabajo mejor que ese. Siendo maestra, en dos colegios distintos, tuve la suerte de enseñar a leer a dos promociones de alumnos. Qué milagros se iban sucediendo con toda aquella feliz parafernalia de las tarjetas, la estantería de las frases, los cuadernos de rayas, los lápices y los bolígrafos, las cartillas, los libros de lectura. Cuando empecé a ser maestra era muy joven, tanto que llevaba calcetines. Pasaba por la calle y las niñas me señalaban, ahí va esa señorita. Y algunas todavía están en mi agenda, en mi WhatsApp, son, en algunos casos, profesoras. Entonces eran niñas que no sabían leer, niños que estaban esperando el milagro de la alfabetización. Había un primer trimestre en el que todo para ellos era oscuro. Las sílabas, las frases, se iban sucediendo y cada día se arr...

Avignon, tout le temps

  Cenamos en Le Violette y luego recorrimos las calles. Brillaban. Se oía un sonido tenue de alguna fiesta en algún sitio. Pero nada molesto, nada que hiciera interferencia con el amor y el eco de los ojos. Nos miramos. Hacía calor pero a quién le importaba. No a nosotros, tan jóvenes. No a nosotros, tan llenos. No a nosotros, tan enamorados. La ciudad se revolvía sobre sí misma. La plaza del carrusel siempre estaba llena y, durante el día, teníamos la ocasión precisa para recorrer librerías, comprar regalos y regalarnos a nosotros mismos, dos amantes sin indecisiones, completamente seguros, libros y convertidos en fuego y bruma.  Nous avons dîné au restaurant Le Violette, puis nous nous sommes promenés dans les rues. Elles brillaient. Il y avait un léger bruit de fête quelque part. Mais rien de gênant, rien qui ne puisse perturber l'amour et l'écho des yeux. Nous nous sommes regardés. Il faisait chaud, mais qui s'en souciait ? Pas nous, si jeunes. Pas à nous, si pleins. Pa...

"Coplas y discografía del cante minero-levantino" de José Francisco Ortega Castejón

Ficha de lectura:    Autor: José Francisco Ortega Castejón UJA editorial, Universidad de Jaén, Vicerrectorado de Cultura Colección Artes y Humanidades Serie Estudios sonoros Fecha de lanzamiento: abril de 2025 Número de páginas: 456 Reseña:  Hasta que el pueblo las canta, las coplas, coplas no son, y cuando las canta el pueblo, ya nadie sabe el autor.  Esta cita del poema La copla de Manuel Machado se parafrasea por el prologuista de este libro, Antonio Parra. El poema, no obstante, es una radiografía muy clara de lo que sucede con la copla flamenca. La transcribo entera porque merece la pena y porque, en cierto modo, recoge el espíritu de este libro que será de gran utilidad para los aficionados al flamenco en general y a sus coplas en particular.  Tal es la gloria, Guillén, de los que escriben cantares: oír decir a la gente que no los ha escrito nadie. Procura tú que tus coplas vayan al pueblo a parar, aunque dejen de ser tuyas para ser de ...

Bailar pegados

  Recuerdo que era noche, era verano y era Cádiz. En el paseo marítimo había un local de esos que parecían americanos, con poca luz, mucho humo y unas cortinas espesas que lo ocultaban todo. Recuerdo que las mesas de cristal se llenaban enseguida, eran pequeñas. Y los camareros aún no eran chicas, sino muchachos amables tostados por el sol. Era nuestro escondido paraíso de los sábados, esos días en los que podíamos ser nosotros mismos, sin obligaciones, preguntas o parejas extrañas. Éramos dos fugitivos de la nostalgia, dos demasiado locos y sin remedio y nos gustaba estar allí bailando porque en ese baile nos sentíamos personajes de la Regencia, gente elegante y con ganas de vivir sin otra exclusión que ese silencio que estaba a punto de instalarse.  Recuerdo que era tarde y que era Sergio Dalma, que su risa era también la tuya, y que bailamos pegados mientras él cantaba y la gente movía la cabeza. Como si fuera ayer recuerdo el color de tu camisa, el verde de tus ojos, el mo...

Jane Austen y la señorita Sharp

  A Jane Austen no le gustaba el oficio de institutriz. Consideraba que era una auténtica desgracia tener que dedicarse a le educación de niños malcriados. Quizá, por eso mismo, la única institutriz que ella inventa con detalle es una mujer estimada y muy querida en su entorno, ademas de convertirse, al principio de la novela, en una señora casada. Me refiero, claro está, a Emma y a la señorita Taylor, cuya boda, o mejor dicho, la velada posterior al casamiento, da inicio a la historia. La señorita Taylor crió a Emma y a su hermana Isabella tras la muerte de su madre. El señor Woodhouse, al contrario de lo que solían hacer los hombres viudos en la época, no volvió a casarse y prefiero confiar en la institutriz pero seguir dedicándose él a la crianza de sus hijas. La prudencia, la mesura, los buenos consejos, la serenidad, la educación, son características que adornan a la señorita Taylor, mucho mejor educada que algunas señoras con las que alterna.   En la vida real, Jane Au...