Margery y Walter compartieron juntos la aventura de reconstruir una casa vieja en el campo y añadirle un jardín. Se querían. Cada cual tenía su propia idea de lo que debía ser un jardín. No faltaban disputas ni ironías ni comentarios acerados. Pero se querían. Al final, sus plantas favoritas se unieron entre sí, se juntaron y se convirtieron en símbolo de su propia unión. Porque hacer un jardín es algo más que preparar el terreno, seleccionar los esquejes, comprar los bulbos, elegir las plantas, roturar los caminitos, surtir de agua, limpiar, abonar, terminar con las plagas, cubrir, proteger, de la lluvia y el viento, plantar, colocar vástagos, construir un semillero, poner nombre a los senderos y recodos... hacer un jardín es un acto de amor. Estamos en la década de los años treinta del siglo pasado. Un tiempo difícil. Los ves representados en las películas y te imaginas una dorada tranquilidad con ramalazos verde, naturaleza y música, pero no fue así, porque sobre el mundo...
Desde 2009, leyendo y escribiendo El blog de Caty León