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Mostrando las entradas etiquetadas como Ilustraciones

Aquellas niñas

Dedicado a Paqui Luna Mendoza, que escribe poesías " Hace ya algunos años existió una resplandeciente calle, llena de alegría, sol y buenas vibraciones. Era una calle muy, muy larga, una calle en la que todas las cosas podían ocurrir. Las casas se parecían mucho entre sí pero un buen observador era capaz de distinguir sus diferencias. Lo mismo ocurría con los habitantes de estas casas, gente trabajadora y normal, pero que encerraba un mundo de sorpresas, de genialidades. Había de todo y todo merecía la pena de ser visto y conocido. La calle era muy larga, con varios tramos que cruzaban otras calles, definiendo así espacios distintos, poblados por gente que tenía nombres, diminutivos, apodos o, simplemente, rostros. Era una calle especial que cruzaba la zona más antigua de la ciudad, la que poseía el secreto de sus mejores sones y cantes, la calle del Carnaval, la calle del Flamenco, la calle de los artistas. En esas calles vivían personas mayores, desde luego, los padres y ...

Las niñas pobres no llegan a nada, pero adoran los libros

 /Ilustración de Juliana Vido / Se pierde mucho talento cada día, se pierde mucha inteligencia. La verdadera brecha no está entre hombres y mujeres, ni entre razas, ni entre países. La verdadera brecha es la de los ricos y los pobres. Ha existido siempre, siempre existirá. No hay forma de que cambie. Y esto indica otra cosa. Si naces en una familia con medios económicos entonces podrás llegar lejos, tendrás amistades que te defiendan y ayuden. Si, por el contrario, naces en un hogar pobre, no hace falta que sea desestructurado o marginado, basta conque sea de clase media baja , entonces te verás solo. Sola. Es así. Por muy inteligente que seas, incluso aunque estudies mucho y tengas títulos. Nadie te ayudará, no llegarás a nada, a pesar de que adores los libros. 

Las chicas también lloran

  /Ilustraciones de Sara Herranz/  Tuve unas botas amarillas y las amigas quisieron copiarlas y también las alumnas. Me las ponía con un vestido corto de punto de color naranja y así iba a las fiestas de la facultad, a los festivales de cine de la Alameda, a los paseos bajo la puesta de sol. Era una verdadera disfrutadora de la vida. No dormía ni comía, solo vivía con todo la luz de frente. En aquellos años yo parecía una muchacha de Sara Herranz, con los labios rojos y las pestañas largas. Con los Jerseys largos y las faldas cortas. Con el paso ligero y la sonrisa presta. Era la verdadera vida, la que hay lejos de la casa familiar, la que se escribe con colegas, con chicos, muchos chicos, todos los chicos tenían algo bueno, todos decían cosas bonitas, era una chica que recorría los ojos de todos. Pero las chicas así también lloran. Mientras riegan las plantas, o viendo una película rodeada de chocolate y palomitas.