No debe engañarte la lozanía de la foto, cuyo autor no recuerdo ahora mismo y, como Umbral, no voy a levantarme para verlo. Aunque quizá os mienta en esto. Su nombre está a un golpe de ordenador. Escucho el discurso de Álvaro Pombo en la recepción del Premio Cervantes de este año y habla de la fragilidad pero yo llevo ya unos días pensando en el tema porque, seguramente, es un lugar común de todos y no queremos verlo hasta que, convertidos en algo frágil contra nuestra voluntad, no podemos sino mirar a la fragilidad de frente. Las fragilidades son múltiples. No es lo mismo la fragilidad del recién nacido, con toda una historia por escribir, que la fragilidad de la novia en su primera noche, o la fragilidad de la madre recién parida o la del adolescente que se sitúa ante el amor sin saber adónde dirigirse. No es lo mismo la fragilidad del pobre, que la de quien está enzarzado en una guerra ajena, o la de quien ha nacido mal y en el lugar equivocado, en un tiempo que no debió ...
Desde 2009, leyendo y escribiendo El blog de Caty León