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Mostrando las entradas etiquetadas como Pintura Regencia

Los retratos de sir Thomas Lawrence

  /Retrato de David Lyon. 1825. Museo Thyssen. Madrid/ El autor de este retrato es sir Thomas Lawrence. Había nacido como niño pobre, hijo de un tabernero, en Bristol, en 1769. Desde pequeño se ganó la vida y la de su familia dibujando retratos a los parroquianos de la taberna de su padre y desde 1780 en Bath, haciendo lo mismo con los turistas. Sus cualidades innatas lo convierten en un autodidacta, que solo tuvo tres meses de instrucción. Fue niño prodigio y luego pintor prodigioso. Dos retratos lo convirtieron en un pintor de moda. En 1790 pintó La reina Carlota (National Gallery, Londres) y Elizabeth Farren (MET, Nueva York). Dos años después falleció Joshua Reynolds prestigioso pintor del rey, y Lawrence ocupa su puesto. Tenía veintitrés años.  El regente, el príncipe de Gales, luego Jorge IV, le encarga en 1815 una serie de retratos de los grandes líderes que estaban en contra de la política expansionista de Napoleón Bonaparte. Para cumplir el encargo, Lawrence viajó por...

Vestidas de nube

(Constance Mayer. 1801. Mujer mirando un porfolio) Por la mañana, una sencilla bata. Por la tarde, una nube de muselina. La muselina era blanca o de tonos muy claros. Los tintes en esa época eran carísimos y poca ropa venía tintada. Las capas de tela caían sobre el cuerpo de forma natural y formaban pliegues. Esa era la gracia del vestido. Para facilitar el movimiento se cosían en forma de tablones en los laterales y se recogían en la espalda. Esto se ve con toda claridad en el cuadro de Mayer. El recogido de la espalda lleva aquí un lazo. El talle alto, o de estilo imperio, desdibujaba la cintura, lo que disimulaba los kilos de más. Y el escote era amplísimo, porque los corsés eran simplemente unas bandas alrededor del pecho para levantarlo. A Jane Austen no le gustaban estos corsés ni estos escotes y se alegró cuando fueron desapareciendo. Las mangas eran cortas. La manga larga llegaría muchísimo después y fue otra innovación. Eran cortas y con un poco de vuelo, pero no abull...

Cena en casa de los Weston

(Sir Thomas Lawrence. Retrato de Lady Elizabeth Conyngham) Al señor Woodhouse le incomoda enormemente tener que moverse de casa. Está mucho más a gusto en ella, paseando por los jardines con su bufanda doble, sentado junto a la chimenea, o dormitando en su butaca, mientras oye el runrún de la charla de sus invitados. Para él, el mundo exterior encierra enormes peligros. Enfermedades, incomodidades y toda suerte de desventuras. Su casa es su castillo. Además de eso, considera una bendición tener a su alrededor a sus hijas y nietos. Si por él fuera querría que nunca se movieran de allí. Pero sabemos que esto no es posible y que Isabella vive en Londres con su marido, el abogado señor John Knightley y sus cinco hijos, la pequeña de los cuales, Emma, solo tiene unos meses.  Resulta difícil, de todos modos, resistirse a las súplicas de Emma, la joven protagonista del libro, y no acudir a casa de los señores Weston a la cena de Navidad. Así que todos se preparan para el ac...