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Mostrando las entradas etiquetadas como Cecilio Chaves

En una esquina de la azotea

Cómo sería el vicio de la lectura en esa niña que se escondía en algún recodo de la azotea para leer. La azotea era el marco ideal para cualquier aventura. Desde allí se veía la pantalla del cine de verano, porque solo una huerta lo separaba de la casa. Desde allí se oían los avisos de los barcos que circulaban por la bahía y también la algarabía de los niños volando barriletes. Leer en la azotea te convertía en invisible para el resto de la casa. Nadie podía adivinar que estabas sentada, al resguardo del viento, en una de las esquinas que la azotea formaba en su diseño. Una azotea tan grande, tan llena de pequeñas escaramuzas, tan difícil de limpiar a fondo, tan fácil de disfrutar a tope. Una azotea para soñar en que algún príncipe de cuento trepaba por las almenas imaginadas de la tapia y llegaba hasta allí, armado de sonrisas y de buenos presagios. Una azotea para guardar confidencias, para tomarte un bocadillo, para estirar las piernas, para tender la ropa sin prisa y sin agobios, ...

Planicie verde--azul del océano

( Pintura Cecilio Chaves , Azoteas de Cádiz ) La casa tenía una enorme azotea. Era lo mejor que poseía. Porque era una casa humilde y sin blasones. Una casa sencilla, en una barrio antiguo y popular. Un barrio con arte, pero del arte no se come casi nunca. La gente vivía con tranquilidad su destino: trabajar mucho, ganar poco. Los hijos abundaban y también los abuelos. Las mujeres habían establecido una extraña complicidad entre ellas. Trajinaban continuamente, apenas les quedaba tiempo para sí mismas. Qué milagro el de esta amistad que ha sobrevivido a la muerte, que se contagiado a las propias hijas, que sobrepasa los límites de la distancia geográfica... Ya no existen vecinos como eso, nos decimos unos a otros. Y acertamos. No sé quién vive en el cuarto, ni conozco a la vecina que tiene su buzón al lado del mío, pero en aquella calle de aquel barrio nos conocíamos todos.  La casa tenía una enorme azotea. Desde ella se contemplaba casi todo lo que importaba. El océano a lo lejos,...