/Romería del Rocío. Salvador Viniegra y Lasso de la Vega. Cádiz, 1862. Madrid, 1915. Museo del Prado. Madrid/ Cuando llegué desde San Fernando (Cádiz) a trabajar a La Puebla del Río (Sevilla) en el entorno de las marismas del Guadalquivir, conocí de cerca el fenómeno del Rocío. Allí todo el mundo es rociero, o casi, y hay una afición especial a la música y a las sevillanas. De allí son, entre otros, los Romeros de la Puebla, emblemático grupo que ha creado un buen número de sevillanas que están en la historia de este estilo. Y otros muchos artistas. Los alumnos conocían aquello como la palma de la mano, hacían el camino con sus familias, montados en carretas, charrés, carriolas o a caballo, que de todas formas se podía ir al Rocío. Un ambiente genuino y único que conocí de cerca. Poco tiempo después conocí a mi amiga Rocío León en la facultad, donde ambos coincidimos estudiando y antes de eso ya nos habíamos tratado en el flamenco, en el seminario de flamenco que se creó en...
Desde 2009, leyendo y escribiendo El blog de Caty León