"Y todo lo que existe en esta hora de absoluto fulgor se abrasa, arde contigo, cuerpo, en la incendiada boca de la noche" (José Ángel Valente, 1929-2000) Habrá un amanecer de sábanas revueltas, de olor a café fuerte en la cocina. Un aire clandestino cruzará nuestro cuarto y sabremos que el fuego se enciende sin permiso. Te asomarás desnudo a la ventana y en tu espalda escribiré la historia de un tiempo inesperado que se ha clavado lento entre mis ojos. El arco de tus brazos será sombra y aliviará una lágrima que no supo perderse. Y no habrá más miradas oscuras, sino ese batallón de claridades que precede a la lucha de los cuerpos. Y no habrá hielo, paréntesis de nieve o frío silencio cósmico, sino el anuncio de ese ardor en la sangre que despierta sin tregua. Así tendremos, en el hoy sumergidos, un motivo constante para no odiar los sueños y abriremos por fin el recipiente en que guardamos intacta la esperanza. Pronunciaré tu nombre sin olvida...
Desde 2009, leyendo y escribiendo El blog de Caty León