En esta novela, el escritor Antonio Puente Mayor hace dos veces derroche de clasicismo: primero, con el título, de reminiscencias austenianas; segundo, con ese comienzo en el que aparecen los personajes del drama, al estilo del "orden alfabético convencional" que usaba Agatha Christie. No quedan aquí los paralelismos entre la dama del crimen y este libro, sino que la señorita Marple sería capaz de encontrar, con su mente aguda, alguno más. Como ese concepto de aislamiento, de isla, que se extiende a los personajes cuando empiezan los asesinatos. Así sucede en esta novela que el autor califica de "travel mistery", es decir, un misterio en un viaje, tal y como pasó, hay que recordarlo asimismo en cierto tren que se llenó de asesinos en potencia. Definitivamente, la novela es una ofrenda de amor a doña Agatha, y, si no me creéis, basta leer la cita que encabeza la historia. Os diré que el prólogo os dejará con ganas de más, porque se avecina el drama con esos versos...
Desde 2009, leyendo y escribiendo El blog de Caty León