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Mostrando las entradas etiquetadas como David Hockney

Asomada al verde de Hockney

Se había imaginado alguna vez cómo sería dejar la ciudad y vivir rodeada de árboles, de avenidas con árboles, en una casa con árboles, con plantas, con riego automático y con sillas de plástico en el patio. Una casa con porches, con terrazas, con una escalera interior de mármol y suelo de tarima en el resto de la casa. Muy grande, muy de película, muy llena de novedades. Se lo había imaginado alguna vez pero no así, no regada por llantos, no llena de adioses, no dolorida ni dolorosa, no así, así nunca. Cuando volvió a vivir a la ciudad echó de menos la casa y todo lo que parecía contener, su rayo de esperanza insatisfecho y su luz. No sabía entonces que hay dolores que siempre permanecen. 

Cerrado por diluvio

 /David Hockney/ La lluvia/  Es posible que la tormenta haya activado algo que hasta ahora no tenía claro el resorte. Una especie de lucha inmensa e  interior, de meteorito salvaje que estalla. Una llamada íntima, un desasosiego que nada tiene que ver con el nerviosismo de los quehaceres, ni de las búsquedas. Es una emoción basada en la rabia, en la ira, en la sensación de injusticia, en la impotencia de la pérdida, en la evidencia de que las salidas están cerradas y alguien ha tirado las llaves al mar. Por eso, porque la tarde ha caído entre rayos y truenos; porque el agua tan deseada no ha llegado y eso hace el día más oscuro y tétrico; porque si cae la noche y no he sido capaz de hallar alguna respuesta; por eso, por todo eso y por algunas cuestiones más que no puedo explicar, es por lo que me siento aquí, en esta esquina del salón que podría llamar mi reino, y deambulo con la cabeza por los hechos del día y de los días pasados, para hallar alguna explicación que me co...

Bradley, Schopenhauer y tú misma

La canción podía llamarse "Hacia dentro" o "Desde dentro". Hacia, desde, casi lo mismo. No exactamente. Más o menos igual. Todo lo que soy está en mí. Nada de lo ajeno soy yo, salvo si lo interpreto, lo respondo, lo cuento, lo adquiero, lo amo. De esa manera, con otras palabras, lo contaba el filósofo y era consciente de que estaba enhebrando una aguja para la costura de ideas que antes no se habían expresado. Al fin, a eso se reduce todo. A contar las cosas de otra forma. A verlas de un modo diferente. A ser originales, no como una moda pasajera, sino como una actitud. Criterio. Pensar. Demasiadas veces el cartón de la copia se superpone a la originalidad de las mentes libres. Ser libres pero estar juntos. Ser libres, en todo caso.  La canción tiene muchos nombres pero la imagen de ese hombre con pelo largo y barba descuidada está sobre el escenario sugiriendo que no han pasado para ti los días gloriosos del abrazo más cierto. A pesar de todo. A pesar de lo...

Esa luz violeta del verano

 /David Hockney, Early Morning/ Desde que los veranos no tienen mar ni océano, echo de menos sus luces de colores, sus variadas formas, su olor, la brisa que levanta el viento de poniente, el viento sur que azuza las persianas, el levante que cansa a la hora de la siesta. Desde que no hay mar cerca, un mar donde mirarse, un mar donde buscar alguna razón que nos explique algo, recuerdo más su silueta imposible, al borde de la playa, junto al faro, enfrente de un largo malecón de sueños. Eran las horas de los días felices, en los que no sabía que terminarían pronto y sin remedio. Hay una casa cercada por las olas, que se ha quedado atrás sin aspavientos y que contiene todo lo que en verano tenía algún sentido en sí mismo. Las sillas de la playa, la sombrilla, las esterillas de color amarillo, cuántas elles, la nevera portátil, la mesita que se doblaba con el mínimo esfuerzo, las sombrillas pequeñas, amarillas también, las chanclas, los pareos de todos los colores, las toallas de prop...