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Mostrando las entradas etiquetadas como Pintura

El flamenco y las Artes

El Flamenco es música. El Flamenco es poesía. Pero es también, por qué no, el gesto, el espacio, el paisaje, los rostros… todo aquello que se encierra en una imagen. La imagen del Flamenco no la han creado los artistas del cante, el baile o el toque, sino los otros. Los   pintores y escultores, los creadores de figurines y decorados, los fotógrafos… El Flamenco ha llamado a la puerta de las otras artes y éstas, abriendo la cancela, han hecho entrar en su universo las visiones del Flamenco, que se perciben no sólo con los ojos, sino con el corazón, porque lo esencial, ya lo sabemos, es invisible a los ojos. Y el Flamenco tiene mucho de esencia, aunque también de arquitectura, de gran rompecabezas que se encaja tiempo a tiempo por aquellos que lo han construido. La mirada que al Flamenco dedican las otras artes tiene mucho que ver con el Flamenco mismo, y, sobre todo, con las definiciones individuales y los sentimientos colectivos de generaciones, escuelas y estilos. No es,...

Mujeres en una isla de papel

/Antonia Ferreras/  Y no solo escritoras, sino también pintoras, en este caso todas españolas. Ahí están Laura Albéniz (1890-1944), Aurelia Moreno Navarro (1882-1968), Luisa Vidal (1876-1918), Julia Alcayde Montoya (1855-1939), Fernanda Francés Arribas (1862-1939), María Luisa Pérez Herrero (1898-1934), María Luisa Puiggener (1867-1921), Adela Ginés y Ortiz (1847-1923), Elena Brockmann (1865-1946), Antonia Ferreras (1873-1953), Marcelina Poncela Hontoria (1864 o 67-1917). Todas ellas vivieron a caballo entre el siglo XIX y el XX. Su obra es hoy casi desconocida, pues las que obtuvieron notoriedad en su tiempo ya la perdieron. Y otras ni siquiera eso. Los condicionamientos familiares, las dificultades inherentes a la proyección pública de las mujeres o la propia dinámica de la profesión artística ha dado lugar a ese desconocimiento y a esas dificultades para brillar en sus tareas. Sin embargo, muchas de ellas tuvieron la suerte y el talento para lograrlo pese a todo. Veamos algunas ...

Seis escritoras y una pintora que son lo más

🎨Aurelia Navarro (1887-1968) Seis mujeres que escriben sin las cuales mis lecturas y mi vida no serían las mismas:  Jane Austen (1775-1817), Edith Wharton (1862-1937), Virginia Woolf (1882-1941), Agatha Christie (1890-1976), Irène Némirovsky (1903-1942), Edna O'Brien (1930-2024).  Jane Austen es la maestra de la novela moderna. La experta en emociones, la que oculta un enorme caudal de toda clase de sentimientos bajo una apariencia sencilla. Edith Wharton es la mujer acomodada que lucha contra las convenciones por medio de su escritura. Virginia Woolf pone su inteligencia y su intuición únicas al servicio de la literatura. De ella son muchos de los ensayos literarios que hoy nos presentan más cerca a las demás, sobre todo a Austen , cuya visión sobre ella está llena de ingenio y comprensión. Agatha Christie es la responsable de los días felices de la infancia y la adolescencia, por medio de sus novelas, sus misterios, sus entrañables personajes, para siempre nuestros. Irè...

La esposa que no tenía libertad

Vivía en una jaula de oro. Tenía de todo, incluso joyas valiosas, vestidos de marca, bolsos buenos. Tenía de todo y vivía en una jaula de oro. La casa en la que vivía era bonita. Tenía una gran cristalera que daba al patio al estilo de las casas del interior de Cádiz. La calle era una de esas que forman parte del centro y en las que hay vida siempre. Podía haber sido muy feliz. Él era educado, con buena planta y muy amable con todos. Cuando estaba de buen humor salían a pasear o a visitar a la familia de ella. En los veranos pasaban temporadas con la familia de él, que era de un pueblo de Castilla. Eran veranos aburridos pero ella los sobrellevaba, había cosas peores. Sus hermanas pensaban que había hecho una buena boda y que era una suerte haber dado con ese hombre, tan educado, que hablaba tan bien, sabía tantas cosas y ganaba buen dinero. Cuando se enteraron que la mantenía encerrada en la casa cada vez que él salía, cuando se enteraron de otras cosas, cuando se enteraron de todo, e...

La niña que no contaba nada

  /Pintura, Edie Seberg/ En la casa había siempre mucha gente, entraban y salían vecinas a charlar, amigos de hermanos, novios, amigas a hacer confidencias, gente que venía a vender, pobres que pedían su limosna semanal, el señor que llevaba los periódicos el domingo, el de la fruta, la señora de la leche... Había un trasiego singular todos los días. Solo a partir de la caída de la tarde, ese ir y venir se tranquilizaba y entonces no se oía el pesado y lento abrirse de la puerta de entrada, un portón grande y oscuro con una mano de latón brillante para llamar, ni el de la puerta interior, la que cercaba la casapuerta, que era de cristal y de hierro, formando casetones, con una mirilla en una esquina que dejó de usarse. En realidad, era una casa de puertas abiertas. La niña cumplía su papel en el reparto de tareas, charlaba con los vecinos de nimiedades, contestaba preguntas, jugaba a las palabras cruzadas y a las canciones inventada por ellos. Pero nunca hablaba de sí misma, nunca ...

Hombre de blanco, mujer de azul

(Ignacio Zuloaga. Retrato del vizconde de Villamarciel) Al entrar en la gran sala azul y blanca pienso cuán distinta es la realidad de lo que aparece en los libros. Aquí están los cuadros con toda su presencia, con todas sus imperfecciones y sus secretos; los libros, en cambio, muestran una imagen apagada, ocultando la fuerza que el pintor les puso y que viene hacia nosotros cuando nos acercamos a ellos. Por eso solo abriré las páginas del recién comprado catálogo cuando pasen unos días y el frescor de la pintura se apague en mi retina. La sala se mueve a uno y otro lado. Dos grupos se balancean como si fueran olas del mar. Uno tiene por guía a un muchacho italiano, que se disculpa por hablar mal el idioma y que, de vez en cuando, comete un error gramatical que todos perdonamos y que él rubrica con una sonrisa. El otro grupo se mueve en torno a una chica española que dice, en voz muy alta, acercaos que no me como a nadie. En los grupos hay de todo: mayores, jóvenes con sho...

Historias de paraguas

  Pierre-Auguste Renoir   (1841-1919) Los paraguas , 1881-1886 Óleo sobre lienzo, 180,3 x 114,9 cm National Gallery, Londres Podría contar un montón de historias de paraguas. La del paraguas de rayas azul y blanco que llevaba en un autobús camino del trabajo y terminé regalando a una mujer que iba a mojarse de cabeza a pies con su pequeño hijo. Al final fui yo la que me mojé y la mujer la que me decepcionó: prometió devolvérmelo en el trabajo pero no lo hizo.  Hubo también un paraguas rojo y ese siempre lo llevaba con una trenka que tenía un forro interior de cuadros escoceses . Ese paraguas lo presté, cómo no, a una compañera y luego negó que se lo hubiera prestado. No la veía mucho pero, después de aquello, no quise volver a verla. Era ladrona y mentirosa. Hay gente así. En una ocasión me compré un bonito paraguas en tonos verdes , estampado, verde hoja oscura , con un aire precioso. Lo dejé sin estrenar, porque al final no llovió, en el asiento de uno de los cercaní...

El tiempo de vaciar los armarios

  /Retrato de una joven dama, 1920. Archibald Gl Barnes, 1887-1972) Las redes sociales tienen muy mala prensa. No dudo de que sean dañinas en cierto modo, sobre todo si no se sabe cómo usarlas, si no gestionas mínimamente ciertas claves necesarias. He visto peleas absurdas, diatribas innecesarias, envidias puestas de manifiesto, robos descarados de ideas y de textos, engaños, un poco de todo. Lo bueno y lo malo de los seres humanos, como en la vida real. Porque son una parte de la vida real, inseparable ya de nosotros.  Sin embargo, hay ocasiones en que ejercen una influencia benéfica sobre nosotros. Pondré tan solo un par de ejemplos. Cuando quedé viuda no tuve ni consuelo ni consejo por parte de nadie. Puede resultar duro decirlo pero es así. Esporádicas visitas de algunos amigos, que cesaron rápidamente porque "ver y oír a un triste enfada" como dice el poeta; desinterés y horas de soledad. Ni familia, ni amigos dieron un paso adelante, ese empujón que necesitas. Ni para m...

Asombro y soledad

  /Richard Burlet/ Aprendí sola el arte de la observación. Tenía un extenso muestrario delante de mí: mi calle era un paraíso de personalidades, tipos y caracteres. Me acostumbré a mirarlo todo y a enterarme de todo, aunque había temas vedados a los niños. En realidad, no creo que a los niños les interesara nada de lo que allí sucedía, ni a la mayoría de las niñas. Pero yo era una niña distinta, una niña rara, porque escribía y escribir significa observar. Desarrollé de este modo el arte de la observación y lo practiqué a conciencia de tal modo que aún hoy, pasados los años, sigo teniendo una absoluta claridad sobre aquella gente, sobre sus acciones y su forma de ser, sus relaciones, sus amistades, sus encuentros, sus problemas. Era un laboratorio y en mi cabeza sigue siéndolo. Aunque soy consciente de que yo también formaba parte del muestrario. También era observada por los demás.  /Raphael del Orme/ Mi principal interés estaba en las mujeres y los hombres. Los niños no me i...

La conversación

Vanessa Bell. Interior con Clive Bell y Duncan Grant bebiendo vino. 1918-19. Birberck, Universidad de Londres ¡Qué apacible resulta, a simple vista, esta charla entre el marido de Vanessa Bell y su amante! El matrimonio tuvo una relación abierta que duró hasta la muerte de Vanessa en 1961. Pero además vivieron en una especie de comuna, con varios amigos y en una granja, desde la Primera Guerra Mundial. Las guerras fueron para el matrimonio algo letal. Su hijo Julian murió en 1937 en la guerra civil española. Aquí están Clive Bell y Duncan Grant, el pintor, charlando tranquilamente mientras beben vino. Seguro que, por la fecha, todo transcurría en la granja Charleston, donde compartían la vida. Los rostros son inexpresivos, como solía hacer Vanessa en sus obras, pero hay muchos detalles que nos dan idea del ambiente y nos contextualizan la charla. Es una conversación tranquila y nada opresiva. Clive tiene un libro sobre las piernas, lo que indica que estaba leyendo cuando se ha iniciado...

La cita

/ Andy Wharhol / Había dudado en aceptar pero quiso pensar que no sería un problema, que las cosas irían razonablemente bien, como las últimas veces. Dudó también porque el final, las despedidas, siempre le costaban, siempre pensaba que el tiempo transcurría demasiado de prisa y que debería dejar de verlo, a saber hasta cuándo.  No encontró argumentos para decir que no a pesar de todo. Y se aplicó a su arreglo para estar lo mejor posible. No para él, que no se solía fijar en ella nunca salvo para verle defectos, sino para ella misma, para sentirse segura y digna en la cita. Que no era una cita, que era solo un rato de compartir un plato de comida, en el lugar que él siempre frecuentaba, junto a su propia casa para que le fuera más cómodo y que no suponía buscar un restaurante, acordar una hora, recogerla en un taxi…Nada de eso. Tomaría el autobús como hacía siempre y luego volvería andando. Él ni siquiera caería en la cuenta de que las cosas podrían hacerse de otra forma.  Est...

Aburridas e insatisfechas

🎨Aurelia Navarro (1887-1968) En 2025 se han cumplido cien años de la publicación de "La señora Dalloway" , la novela de Virginia Wolf que mejor retrata el sentimiento esencial de las mujeres de su época: la insatisfacción. Clarissa Dalloway , que va a celebrar una fiesta en su casa, nos va a conducir, con el pretexto de ir a buscar ella misma las flores para adornar el evento, por la vida cotidiana de una mujer casada, acomodada y muy aburrida, o muy deseosa de que algo suceda. Esa insatisfacción era el signo de los tiempos en esos años veinte del siglo XX en los que las personas literalmente no sabían a qué atenerse. La Gran Guerra (1914-1918) había generado tantas pérdidas y tantas heridas en los supervivientes, que pocos años después la huella de ese miedo colectivo seguía latente. Esa misma sensación de impotencia, de saberse inerme y sin recursos ante algo superior en fuerza a los seres humanos, puede compararse a la que sentimos nosotros durante la pandemia del Covid-...