Vanessa Bell. Interior con Clive Bell y Duncan Grant bebiendo vino. 1918-19. Birberck, Universidad de Londres
¡Qué apacible resulta, a simple vista, esta charla entre el marido de Vanessa Bell y su amante! El matrimonio tuvo una relación abierta que duró hasta la muerte de Vanessa en 1961. Pero además vivieron en una especie de comuna, con varios amigos y en una granja, desde la Primera Guerra Mundial. Las guerras fueron para el matrimonio algo letal. Su hijo Julian murió en 1937 en la guerra civil española. Aquí están Clive Bell y Duncan Grant, el pintor, charlando tranquilamente mientras beben vino. Seguro que, por la fecha, todo transcurría en la granja Charleston, donde compartían la vida. Los rostros son inexpresivos, como solía hacer Vanessa en sus obras, pero hay muchos detalles que nos dan idea del ambiente y nos contextualizan la charla. Es una conversación tranquila y nada opresiva. Clive tiene un libro sobre las piernas, lo que indica que estaba leyendo cuando se ha iniciado ese intercambio de palabras con Duncan. Y ambos van vestidos con naturalidad, con chaquetas de lana o de pana para estar en casa. Hay una colorista alfombra en el centro de la habitación que le da calidez al ambiente y un abigarrado papel pintado lleno de cuadros de fondo. Vanessa introdujo el impresionismo en el Reino Unido aunque sus interiores son más significativos que los exteriores y, desde luego, no utilizó la pintura al aire libre. La historia de Vanessa Bell es muy interesante. Solo el hecho de que fuera la hermana bien avenida de Virginia Woolf es suficiente. Pero también tenía su personalidad y manera de plantearse la existencia. Aquí plasma un instante sostenido en el que los dos hombres de su vida se encuentran con sosiego.
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