"Cumbres borrascosas", la película: Bodrio o picardía
Amamos tanto nuestros libros preferidos que andamos con mil ojos cuando alguien dice que va a hacer una adaptación para el cine o para la televisión. Tenemos prejuicios. Nos sabemos esos libros de memoria, conocemos a los personajes, memorizamos los diálogos, son nuestros tanto como del autor. Y cuando la adaptación nos defrauda, nos enfadamos mucho, nos lo tomamos muy en serio, nos gustaría tener delante al director y decirle cuatro frescas.
Emerall Fennell es la directora de la última revisión de "Cumbres borrascosas". Ella fue Camilla Parker Bowles en The Crown y me gustó mucho cómo hacía el personaje. Ha hecho muy pocas películas y he visto una de ellas "La chica danesa", que me gustó mucho. Es una persona original, de ideas originales y que sabe lo que quiere, quizá también sabe lo que hace. Estaba claro que su propuesta no iba a ser fiel al libro, ni iba a respetar lo que Emily Brontë quería destacar ni, seguramente, va a dejar contentas a las brontianas. Pero es lo que tiene el cine, libertad para crear y para elegir cómo se crea.
Hay quien ha dicho que es un bodrio infumable, una película bochornosa y también quién la observa desde la propia mirada de la directora y deja pasar los posibles errores para abrazar la propuesta. Da igual. Lo que está claro es que "Cumbres borrascosas" de Emily Brontë es un libro y no tiene deuda alguna con esta película, que es cine, que es la forma particular de ver el libro de su directora, que lo leyó de adolescente, y que ha hecho lo que le ha parecido oportuno en su relato audiovisual.
La cuestión es ¿emociona? ¿la película emociona? ¿hay emoción en lo que cuenta? ¿emana emocionalidad de los personajes y de la trama? ¿qué sentimos? ¿lloramos, reímos, nos asqueamos, protestamos? No vale andar con truculencias de colores e imágenes, exagerando los tonos, haciendo que se parezca a Crepúsculo. No vale tampoco hacer un casting atravesado para que la gente se fije en eso y no critique la dirección. No, no, no. El batiburrillo de razas que se incluye en la película es ridículo. En el cine deberían molestarse en buscar guiones originales y dejar tranquilas las obras maestras.
Siempre nos quedará el libro, no obstante.







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