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Mostrando las entradas etiquetadas como Aleteos

Casas que se iluminan

Siempre me ha gustado mirar las casas desde la calle, sobre todo cuando se iluminan al caer la noche. Me imagino qué pasará dentro, quiénes vivirán allí, qué harán, qué amores y tristezas se sucederán en esos espacios lejanos. Soñaba con una bonita casa, llena de libros, de flores, de objetos bonitos, de mucha luz, de ventanales y, sobre todo, de jardines, jardines y patios, fuentes, caminitos de agua. Una casa con cómodas butacas para leer a todas horas, una casa con balcones. Con un ambiente cálido, acogedor, fresco, diáfano, grandes armarios, todo muy limpio, brillante, oliendo bien. Una casa con senderos, con vallas, con sentido de hogar. Porque una casa ha de ser un hogar, no puede ser un domicilio, ni una dirección, ni un almacén de cosas. Una casa es un refugio, una aventura, una forma de encontrarte contigo sin que haya distracciones, sin que tengas que esconderte ni fingir. Una casa para evitar el disimulo, para aceptar la realidad, para cojear si lo necesitas, para cerrar los...

Sira Quiroga inventa un falso Delphos

  Sira Quiroga aparece en la televisión y me pregunto cuándo vi por primera vez esa famosa serie. Busco en internet y veo que fue en octubre de 2013. Calculo el tiempo desde que él murió, como hago siempre. Y salen solo dos meses. No sé qué fue de mí en ese tiempo. No recuerdo cómo me movía, trabajaba o pasaba el tiempo. Solo la esquina del salón de la casa del Aljarafe, mi butaca, el iPad y la libreta vacía. No podía escribir nada, no podía leer nada, no me importaban las noticias. Sin embargo, esto lo puedo decir ahora, entonces no sabía qué pasaba, ni quién era yo, ni qué hacía. Iba y volvía del trabajo andando sola, estaban los dos colegios a unos diez minutos, y andaba despacio, y todo era muy raro, porque a veces me daba un sentimiento de angustia y ahogo que no podía soportar y lo que sí tengo claro es que la gente no venía a consolarme, no llamaban para consolarme, no me escribía para consolarme. La gente pensaba que el duelo duraba un cuarto de hora o yo no le importaba a ...