Derrame la naturaleza su sol y su lluvia sobre mi ardiente cabeza y que su viento me despeine y después que venga lo que viniere o tiene que venir o no ha de venir. (Pessoa, Álvaro de Campos) ¿Recuerdas? Hicimos el viaje bajo la lluvia. No paraba de llover. La lluvia nos hizo reír durante todo el tiempo. Risas y más risas, mientras el sonido del agua golpeaba los cristales del coche. El limpiaparabrisas estaba viejo y tuvimos que parar a cambiarlo. Tardó tanto el chaval del garaje que seguimos riendo. Todo eran risas en ese otoño cargado de nubes oscuras y de fondos grises. Lisboa esperaba sin medida, sin culpa, sin motivo. Reíamos. Cruzamos las calles y los puentes entrando ya la noche. El hotel estaba iluminado. La gran plaza se abría para dejarnos ver su magnificencia, su estilo. Los ventanales estaban cerrados pero, a través de ellos, podía observarse la vida nocturna. La gente se movía con rapidez. Seguía lloviendo. Durante la cena comentamos que no queríamos agua, bastante a...
El blog de Caty León