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Mostrando entradas de febrero, 2013

La boda

Estaban las hermanas Úrsula y Gudrun subiendo una empinada cuesta. Úrsula es pelirroja y tiene unos ojos del color de la oliva. Gudrun es casi rubia, sobre todo cuando los rayos del sol caen directamente sobre su pelo.   Es una tarde de verano, dorada y cálida, llena de olores y sabores, una tarde de cambios y de expectativas. El tiempo del trabajo había terminado. Úrsula había cerrado la pequeña escuela, despedido al último de sus alumnos y guardado sus libros en un espacioso bolso de bandolera, un viejo bolso que la acompaña casi siempre y que ha dejado en casa, junto a la puerta de entrada.   Por su parte, Gudrun ha enrollado un pergamino que estaba decorando, inclinada junto a la ventana, atrapando la luz que parece escaparse, y ha dejado los lápices de colores en una bonita caja de latón dorado. Desde ese momento, libres del trabajo, todas las horas pasarán al mismo ritmo, despacioso, lento, interminable, a veces; rápido como un torbellino, en otras ocasiones....

Memoria del paisaje

Fíjate en esta imagen. Enmarcado por la piedra ostionera, tan propia y característica de esta zona, aparece al fondo la blanca silueta del Balneario de la Palma. En mis años de estudiante de Magisterio en Cádiz el Balneario de la Palma era el centro de nuestras celebraciones. Desayunos en Santo Tomás de Aquino, noches de actuaciones en Carnaval, fiestas de final de curso...Al lado, la antigua Institución Rodríguez de Valcárcel que, cuando se convirtió en Colegio Universitario, contempló en sus aulas mis dos primeros años de la carrera de Geografía e Historia. Y, delante, pleno, imponente, el mar, el mar de Cádiz, la mar, sólo la mar, como escribió el poeta.