(Scarlett Johansson fotografiada para Vogue por Mario Testino (Lima, 1954), el fotógrafo que ama el cine) La pena es mucho más rentable que la alegría . O eso parece. En los realitys, por ejemplo. Los concursantes más avisados se echan a llorar por menos de nada y eso mueve a la compasión y asegura el triunfo. No hay nada malo en hartarse de echar lágrimas y siempre tiene recompensa. Es algo muy visual. Lo mismo pasa en los Oscar's. Si haces una película dramática tienes muchas más posibilidades de que te premien que si haces una comedia. Si en esa película dramática hay lágrimas, sufrimiento, recorres el país pasándolas canutas, te abandonan, te gastan algunas faenas, entonces todavía mejor. Podrás salir fea, sin maquillar, sin peinar y darás el pego. En cuanto a los libros, un buen dramón, una novela de mil páginas con tragedia incluida es un seguro para obtener el éxito. La pena vende mucho a todos los niveles. En ocasiones termina convirtiéndose en un modo de chantaje que bi...
Desde 2009, leyendo y escribiendo El blog de Caty León