El patio
El patio se ha levantado con un sol de siempre que hacía días se ocultaba. La sombra planea sobre la mitad del espacio, la otra mitad hace su fiel ceremonia de saludar al sol. En los huecos de la pared se han colocado, a modo de espejos, los jazmines trepadores que nunca se niegan a salir. Y las rosas vibran. Solo los cacharros que, de tanto en tanto, rodean el perímetro, se mantienen inconmovibles a una primavera que, de todas formas, aún no se hace presente. Es el juego de las luces y las sombras. Es la belleza de lo que perdura.

