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¿Por qué Emma Woodhouse no soporta a Jane Fairfax?

 /Olivia Williams fue Jane Fairfax en la serie de TV de 1996/ No hay duda alguna. A pesar de que tienen edades parecidas y de que las familias son amigas, entre Jane Fairfax y Emma Woodhouse no hay química, no hay sintonía. Las Bates adoran a su sobrina Jane, que vive lejos y que viene de vez en cuando a Highbury, haciendo las delicias de las dos mujeres. Para ellas, Jane tiene todas las virtudes, es perfecta en todo y no paran de alabarla. En el caso de Emma, su padre es su gran valedor, que también la considera el colmo de las perfecciones. A todo el mundo le gustaría que ambas fueran amigas pero eso no es posible, ni será posible nunca. Nos podemos preguntar por las razones que justifican esta situación. Y quizá algunas de ellas tengan que ver con esto.  Emma está acostumbrada a ser la reina de la fiesta, la dueña del cotarro. No tiene rival. Ni chicas jóvenes, ni señoras, pueden compararse con ella y su situación, como ama de hacienda, hija predilecta y dueña de una...
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Enaguas de seda rosa

 /Retrato. Thomas Lawrence/ La primera carta que se conserva de las casi tres mil escritas por Jane Austen está fechada en 1796, en concreto los días 9 y 10 de enero, sábado y domingo de la semana. Jane dirige la carta a su hermana Cassandra que está pasando unos días en Berkshire, en la residencia de sus suegros, los señores Fowle, en Kintbury. Tom Fowle, su prometido, ya está embarcado en lo que será su última travesía. En ese momento Jane tiene veinte años recién cumplidos (su cumpleaños es el 16 de diciembre) y narra a su hermana los pormenores de un baile en la casa de la familia Bigg, de cuyas hijas eran íntimas amigas, Manydown House. No se conserva el manuscrito de la carta.  La galería de personas que desfilan por el texto es muy amplia y eso que solo nombre a algunos. Por supuesto, Tom Lefroy, el muchacho de sus sueños; los Grant, los St. John, lady Rivers y sus tres hijas y su hijo (muestra de que la aristocracia alternaba con la gentry), la señorita Deanes, las dos...

"El regreso del soldado" de Rebecca West

 Elegante y extrañísima novela que Rebecca West añade a su lista de buenos libros, entre otros la saga de los Aubrey, la trilogía que merece la pena leer. Dos primas están esperando que vuelva el marido de una de ellas, alguien a quien las dos aman, un hombre que está luchando en la Primera Guerra Mundial como tantos otros hicieron. Fue la última guerra romántica y hay que decir que, después de ella, nada fue igual. A veces me recuerda la guerra de Secesión americana, donde los caballeros del sur iban a la guerra llenos de alegría para terminar exhaustos o muertos. Chris, un hombre especial a la que aman las dos, ha sido herido y está en un hospital con una amnesia galopante. Una amnesia selectiva que solo le permite recordar a la mujer que fue su amor de juventud. He ahí el argumento. La vuelta de Chris, la presencia de esa mujer, todo concita el misterio y la lírica. Así lo muestra Rebecca West en un texto absolutamente poético y diferente. 

Jane Austen y el maestro Ford

  Una de las grandezas del considerado maestro del cine John Ford es la épica, la potencia emocional y ética que imprime a sus películas. Sus héroes luchan por el bien común y por el progreso personal y tienen claro que en ese empeño deben poner todas sus fuerzas y que no deben echarse atrás bajo ningún concepto. Por eso son héroes sacrificados, responsables y que conocen cuál es su deber. Ese deber se antepone incluso a su satisfacción personal. La familia, la patria, la amistad, el deber otra vez.  En estas dos películas se ejemplifica muy bien esta característica de su cine. Una de ellas tiene como fondo histórico la guerra de la independencia contra el inglés y la otra se desarrolla en otra guerra, la de Secesión, la llamada civil war. En la primera queda claro quiénes son los héroes y, en la segunda, como todo queda en casa, hay una ligera predilección por los vencedores pero los confederados tienen también su corazoncito. La chica, por ejemplo, es una aguerrida confeder...

"Esa clase de chica" de Elizabeth Jane Howard

  Elizabeth Jane Howard es una de mis escritoras favoritas. Tiene un dominio excelso del lenguaje y una capacidad de inventiva fabulosa. Además, crea universos reconocibles en los que la familia suele ser el centro. Un concepto de familia muy atípico en el que hay muchos miembros, muchas relaciones y también problemas y frialdad. Su telón de fondo favorito es ese, el complejo mundo de la vida familiar. Por eso me gusta la forma en que incide en esas cuestiones con su bisturí que no deja títere con cabeza.  Aquí los protagonistas son una pareja bien avenida, la formada por Anne y Edmund Cornhill, que lleva una buena vida en su bonita casa, con sus ocupaciones diarias y un entendimiento razonable entre ellos. No es fácil mantener ese grado de relación después de años pero parece que ellos lo han logrado. Al menos en apariencia porque un acontecimiento desestabilizará la ecuación. La cosa es que llega a vivir con ellos una chica, esa clase de chica, Arabella, poco usual y al...

Ni en rosas las huidas

Deberíamos empezar a escribir las historias por los momentos felices. Esos días dorados en los que el corazón se arrebata y solo existe una palabra: tú. Él es ese tú que te convierte en la persona que soñaste ser. Él está ahí para hacer que todo encaje. Los antiguos dolores se matizan, como si un niño pasara sus dedos por la mancha roja que deja la cera en un papel.  Eso sería lo lógico. Escribir los instantes únicos que no deberíamos olvidar. Ese latir del cuerpo al compás de la dicha. O las miradas. Un repertorio de miradas que nadie más que él sabrá interpretar. Y luego, las señales. En el nivel más alto de la complicidad te encierras en un mundo que los dos habéis diseñado a medida. Cuando te despides, por enésima vez y sin querer dejarlo, le susurras: Amor mío. Y ese es el comienzo de todo.  Pero no es así. No es la algarabía del amor correspondido, del bienestar, lo que te hace sentarte en tarde festiva, cuando todos disfrutan de una emoción que a ti te ...

Julian Barnes: no hay despedida

  La gloriosa generación literaria de Julian Barnes comienza con él mismo, que es el decano, puesto que nació en 1946. También están Ian McEwan , de 1948; Graham Swift , de 1949; Martin Amis , también de 1949 y fallecido en 2023; Christopher Hitchens, del mismo año y fallecido en 2011; así como los más jovenes, William Boyd , de 1952; Kanif Kureishi y Kazuo Ishiguro , ambos de 1954. He leído más a Barnes, Kureishi, McEwan e Ishiguro que a los otros, y, aunque he tratado a Swift , pero tengo una asignatura pendiente con Amis, por ejemplo. Y eso que conozco bien a su madrastra, Elizabeth Jane Howard , una de mis escritoras favoritas.  Barnes es, también, el único de ellos que ha sido premiado con el Premio Princesa de Asturias de las Letras , que tienen otros ilustres colegas como Philip Roth o John Banville. Ha sido este año de 2026 cuando el escritor se ha retirado de la literatura y ha cumplido los ochenta años. Sus dos últimos libros, no los llamaré novelas, están e...