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"Noticia del flamenco en Triana" de Catalina León

 Aquí encontraremos, además del contexto geográfico e histórico del barrio, la visión de los románticos (desde Laborde a Davillier), las visiones desde dentro (Estébanez Calderón y Demófilo), los pioneros de la investigación y el estudio de las coplas, la flamencología clásica y la nueva flamencología, y las aportaciones de figuras señeras, como Silverio, Matrona o Pastora Pavón. También se habla de los lugares de cante en Triana y de los artistas más nombrados siguiendo los testimonios de destacados expertos que han dejado datos de ellos en sus obras. Todo ello escrito con el mayor respeto a las fuentes y con la intención pedagógica de poner de manifiesto aspectos sustanciales del flamenco trianero en lo que se refiere a su valor histórico. Se acompaña el texto con unas conclusiones, que recogen el sentido del libro y también con una selecta bibliografía.  Noticia del flamenco en Triana Autora: Catalina León Editorial: Renacimiento. Colección Flamenco número 2 Fecha de edició...
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Queridos quioscos de lectura

 /Una promoción de RBA que se vende ahora online/ Si me preguntas por momentos felices tengo que contarte mi relación con los quioscos. Me gustan esos grandes, que tienen mercancía dentro y fuera, repartida por el suelo incluso, y que venden de todo, libros, chucherías, estampas de los álbumes de los niños, muñequitos, cosas que no sirven para nada, promociones, por supuesto prensa, revistas, periódicos, suplementos, un universo extraordinario.  Hay otros quioscos de distinta naturaleza, como los de churros que yo frecuentaba en la playa de Valdelagrana , que da gusto pasar junto a ellos por lo bien que huelen, incluso los que venden comida preparada, pero yo de estos solo he disfrutado en el extranjero, porque en España te vas a un bar de tapas y es lo mismo pero mucho mejor. Sin embargo, el quiosco de prensa , que es la forma general por la que se conoce a los auténticos quioscos de lectura, es el rey.  Me veo a mí misma, husmeando de chica por algún de estos quioscos...

La belleza de lo sencillo

      A veces sueño con jardines. Recorro largas distancias sin cansarme, sin dolores, sin miedos, las recorro y a cada lado hay jardines, flores de todas clases, plantas, macetas y tiestos, setos, arriates. Querías tener un arriate en nuestra casa pero no pudo ser, fue una de tantas cosas como quedaron inconclusas, sin posibilidades de existir. Las plantas han desaparecido todas. Desde que estoy encerrada en este aquí que no entiendo sueño con jardines. Y son los extraños jardines de Eggleston y veo sus coches, sus enormes coches, coches de todos los colores, coches en los que podría viajar al mundo entero, sin que esta inmovilidad de sentimientos sea un impedimento para nada. 

Mujeres solas

(Enrique Ochoa) Mi amiga se queja de la rivalidad que otras mujeres le manifiestan. Es una profesional brillante y, en su terreno, ha cosechado algunos éxitos. Nunca ninguna mujer me ofrece ninguna oportunidad de trabajo. Ese es el verdadero problema, dice, la rivalidad que sentimos y demostramos las unas por las otras. Nos ponemos la zancadilla, nos miramos de reojo. Yo misma suelo criticar a las mujeres que, por alguna razón, he considerado rivales. Y eso nos desune. Hay una carga de energía negativa que me cansa. Por el contrario, los hombres no entran en ese juego. Ellos se refuerzan unos a otros. Se apoyan. Y nosotras perdemos demasiado tiempo en odiar a las demás.  Es una tarde nubosa y con amenaza de lluvia que se aviene muy bien con el café en el que estamos, con poca gente, música inapreciable y una camarera silenciosa. Cada una de nosotras guarda preocupaciones suficientes como para acaparar la conversación, pero las dos hemos aprendido que incluso el sile...

"Retrato el mundo tal y como deseo que sea": Robert Doisneau

  Las fotos de Robert Doisneau  (1912-1994) forman una algarabía ordenada. Parece como si los acontecimientos de la vida necesitaran rubricarse con su firma. Una imagen en la que, en abigarrado conjunto, las personas parecen disfrutar de un secreto que desconocemos. Fue un autodidacta con personalidad propia. El fin de la guerra hizo que pudiera disfrutar de una Francia renacida a la que puso imagen. Y los besos y los abrazos fueron su principal reclamo. Ver las fotos de Doisneau es como viajar en una nave espacial que sobrevolara solo lo que es auténtico, lo que importa. Europa vivió un tiempo único, en el que parecía posible dejar de esconderse, dejar de suplicar, dejar de sufrir pérdidas. Era un niño durante la primer guerra mundial pero en la segunda ya tenía clara su vocación de fotógrafo y la consecuencia de ella: retratar el mundo tal y como deseo que sea. Ese era su código, esa su leyenda. Las fotos de él mismo nos muestran un tipo simpático y con deseos de vivir. S...

Una noche en el parque Güell

Hay aventuras que nunca se olvidan. Un mes de agosto húmedo y tórrido en Barcelona. Una reunión de primos, jóvenes, alegres, deseando reír, andarines, perfectos paseantes, gente con ganas. Un plan nocturno. Paseo por las Ramblas, cena en un restaurante de un amigo, visita al Parque Güell, fin de fiesta en los mercados centrales, a la espera de la llegada del pescado fresco. Sí, ya sé que todo esto parece un galimatías, pero así es la vida, así es la realidad. Las fantasmagóricas figuras del Parque Güell fueron el telón de fondo de la aventura. Las formas vegetales, los mosaicos, el cristal, la piedra, la cerámica, el brillo de los espacios, las subidas y bajadas por lugares de cuento. Así lo vivimos y así hay que contarlo.  /Imágenes del Parque Güell, internet/

"Nunca fluyó en calma el curso del amor"

(Rob Efferan. Hiperrealismo)  Había cuatro mujeres y era una tarde plácida. Los sentidos alerta esperando el amor. Una pasión lejana para alguna de ellas. Una pérdida para las otras dos. El descubrir del ansia para la más afortunada. “Le quiero tanto, dice, me gusta tanto, que creo que voy a morirme cada vez que me acerco al portal de su casa, toco el timbre y aparece sonriente y me toma en sus brazos”. “Le quiero tanto, sigue, que cuando no lo veo, aunque sean diez minutos, aunque sea un solo instante, siento que todavía puedo perderlo, incluso que se va de mi lado y yo noto el vacío, aunque sea un solo instante”. “Le quiero tanto, explica, que cuando hago el amor siento que me redimo de ese pasado triste que todas conocéis, siento que soy la única, que soy la verdadera, que estamos solos en el hoy y el futuro”.  Así brillan sus ojos. Certifico. Mueve las manos como si fueran alas, como si las palomas se posaran en ella. Mueve los ojos y sonríe con una mirada cómpl...

La clase de francés

  Soñábamos con recorrer el sur de Francia. Teníamos en la cabeza los nombres de los pueblos, las carreteras, los accidentes geográficos, los hoteles y las pensiones, las rutas de tren, los lugares donde comer y descansar. Lo soñábamos desde el primer día en que nos conocimos en una clase de francés. Él era muy alto, llevaba el pelo largo y tenía los ojos intensamente azules. Sabía de casi todo, leía mucho, era inteligente e ingenioso, las dos cosas a la vez, contaba chistes, tenía sentido del humor, le gustaban el cine y la política. Y me quería.  Hacíamos trampas. La clase de francés y la profesora eran las grandes engañadas de esta historia. Buscábamos la forma de salir del paso y de tener tiempo para nosotros, para nuestras bromas, para hallar el anticipo de la risa porque la risa venía después, en la alameda Apodaca, en el parque Genovés, en la calle Ancha o en la calle Rosario o en José del Toro, en la Caleta o en la playa de Cortadura. Dependía del tiempo que hiciera, d...

"La memoria es una larga noche interrumpida"

Hay un aire burgués y señorial que se respira a través del manto de jacarandás que rodean la plaza. El Cádiz americano, su mayor perfil, se observa detrás de las ramas y de las fuentes. Agua clara y sombrillas. Edificios azules, malvas, ocres y blancos, todo el caserío dispuesto para acompañar esa amable conjunción de momentos que se guardan en ese rincón de la memoria indisoluble, incompatible con el paso del tiempo. Eran años de libros, eran voces jóvenes, eran vestidos cosidos en la máquina de coser de la casa, eran ojos azules, eran muchachos que perseguían la vida. ¿Recuerdas las eternas noches al calor de los besos? ¿Tienes noticia aún de aquellas rosas? ¿Has escrito sonidos como si fueran ecos? ¿Qué clase de mirada era la suya? Hay un aire de ciudad cuajada de pleamares, como si tantos años no tuvieran recuerdo.   /Título: Graham Greene (Una especie de vida, 1971). Fotografía, cortesía de Purificación García Díaz/

Como si fuera el mar

 /Foto: Jean-Claude Deutsch/ Desconozco el momento en que ocurrió, el momento en que el libro dejó de ser objeto y se convirtió en vida. Fue muy pronto, lo sé, pero no hallo razones, no respondo a preguntas, no alcanzo las respuestas. Ni siquiera recuerdo aquellos libros, los primeros, los que me alejaron del juego del elástico, los que me acercaron a la esquina de la azotea, o al hueco mínimo de la casapuerta, o al rincón del sofá, tan codiciado. De una forma o de otra esos primeros libros se adueñaron de casi todo el espacio, se adueñaron de ti y, quién lo sabe, no se han marchado nunca. Aparecen sus rostros en todos los recodos del tiempo que se fue, en los aspavientos de la memoria, en la risa de las fotos, en la actitud callada delante de las fuentes. Son los libros, eran ellos los que, como si un hada los hubiera convertido en secreto, deambulaban a tu lado por la calle empedrada, se sentaban contigo, nunca te abandonaron. Como si fuera el mar, que siempre deja huella al albu...

El exilio de la sonrisa

  La niña tiene la sonrisa que llevará toda la vida. No solo se ríe con la boca, también con los ojos. Es una sonrisa completa, única, indiscutible. El día que desaparezca esa sonrisa, el día en que no haya motivos para sonreír, entonces dejará de ser ella. Cambió sin darse cuenta de lo importante que era eso, el agua del océano por la del río y el ritmo del levante por el viento sur que golpea los cristales de la terraza. Dejó su casa vieja por un piso de alquiler, por varios pisos de alquiler hasta que, por fin, apareció otra casa que ya es su casa. El exilio fue menos en esa casa, siempre presidida por cierta clase de  alegría, sin dolores ni muertos. Vino de un tiempo vacío de compromisos y lleno de preguntas. Se asomó a una vida que quizá no era para ella y no supo darle la vuelta a la situación, se acomodó sin preguntarse nada. Lo suyo es que pase un día y luego que pase otro y otro sin más. Mientras, el exilio de la sonrisa sigue siendo un milagro. 

"Nido" de Roisín O'Donnell

  Me alegra conocer autores nuevos, en este caso autora. De origen irlandés aunque nació en Inglaterra. Los irlandeses y la literatura, qué cosa. Tengo por aquí, la estoy repasando, las memorias de Edna O'Brien, ella sí, nacida en Irlanda, tan intensas y tan llenas de detalles. Y ahora este libro, que me interesó porque lo vi mencionado por ahí y no me equivoqué al comprarlo. La editorial Sajalín está haciendo un buen catálogo, cosas diferentes pero todas ellas interesantes. Este libro es uno de estos que terminan funcionando por el boca a boca, estoy segura.  Roisín O'Donnell tiene todo el aire, seguramente heredado, de una irlandesa típica: piel clara, ojos claros, pelirroja. Lo que todos imaginamos que son los irlandeses. Ella menciona incluso en la novela el lugar de origen de su familia, Derry, en Irlanda del Norte, y hay una atadura importante a la tierra, a los lugares de su vida, algo que en los irlandeses es muy frecuente. Tienen ese apego que no desaparece aunque se ...

"El regreso de los exiliados" de Elisabeth de Waal

  La posguerra europea, los años que sucedieron a la Segunda Guerra Mundial, fueron de desarraigo, dolor y lucha. La lucha no era entre los contendientes que años antes habían desangrado su suelo, sino entre las personas y ellas mismas, porque la vuelta de los que se habían marchado y deambulado por el mundo, el reencuentro entre familias, el retorno a una vida cotidiana mermada por el desastre, fue una prueba de fuego para todos. Los años cincuenta en Europa darían para muchas novelas, pero los que podían haberlas escrito habían muerto o callado. Las naciones más castigadas por el nazismo, por ejemplo, la vergüenza inherente a los países que habían contemporizado con Hitler y sus prácticas, el cansancio que producen años de sufrimiento, pérdida de vidas y la difícil, dura y llena de carencias de la existencia en ese tiempo, constituyen un telón de fondo que pocas veces se expresan con la suficiente rotundidad.  La autora de este libro, que permaneció perdido junto con sus otr...

"El detalle" de Jesús Carrasco

  No había leído hasta ahora nada de Jesús Carrasco y eso que es un autor muy conocido y apreciado, como he podido notar en las redes al hablar de esta novela, la última que ha publicado, El detalle. Leí la novela de un tirón, no me pareció nada difícil su lectura, ni nada enrevesada, sino todo lo contrario, rápida y bien trabada. También es verosímil, dentro de que suceden cosas extrañas. Hay una dimensión cotidiana, basada en la ciudad en la que vive la pareja protagonista, su cercanía a las calles y lugares que frecuenta. Y luego está el detalle, ese extraño viaje que propone el marido y narrador para contentar un poco a su mujer. Ella, en realidad, ya lo sabremos, no está descontenta sino cansada. En suma, ha dejado de quererlo y está hasta el gorro de él y de sus cosas. Porque son muchas cosas.  Jesús Carrasco se hizo muy conocido y respetado en la literatura con su primera novela, Intemperie, que fue un auténtico suceso. Luego ha publicado otras, las tenéis en las imágen...

La amiga Agatha

   Siempre a mi lado! ¿Sabes esas veces en las que todo se aleja? Las palabras se esconden en la lámpara de Aladino y el genio ha huido. Los sonidos de las palabras se oscurecen, no hay tictac de relojes que anuncien nada, tampoco el tiempo significa alborozo. Se suceden las horas como si fueran una fila de hormigas andando encima de un trozo de papel blanco y liso. Días sin alharacas, vacuos, sin esa sonoridad de la alegría. Amaneceres dudosos en los que el sueño se termina para lanzarnos a un precipicio cuya altura desconocemos. Noches en las que no existe sino una penumbra indistinguible de las sombras.  Cuando eso ocurre y ocurre muchas veces, porque la vida está llena de golpes, algunos de los cuáles llegan directamente al corazón, es el momento de tener a mano una pócima. Si fuéramos Harry Potter, una simple varita de sauce nos serviría para conjurar el dolor. Si fuéramos Aladino tocaríamos la lámpara y de allí saldría triunfante el genio, con su aspecto retozón y f...