(Muriel Spark por Kate Boxer. London Gallery) Si alguien se figura que el título de esta entrada es medio exagerado se equivoca del todo. Más bien podría añadir unos cuántos calificativos más a la vida de esta mujer, esta escritora, de la que se podían escribir unos cuántos libros, rodar varias películas y publicar miles de artículos. Una vida extraordinaria y, por lo tanto, apasionante. De modo que empiezas a merodear por sus libros y terminas zambullida en ella misma. Así es la cosa. No hace falta añadirle imaginación al relato, basta con los datos concretos y con el reguero de obras que dejó, algunas de ellas autobiográficas. Hace quince años que murió y las editoriales se la disputan. Saben que vende, que es una de las escritoras más leídas de este momento y así seguirá año tras año. Más de veinte novelas y otros tantos libros de poemas, cuentos, crítica literaria o biografías, avalan su trayectoria. Pero, además, está su vida. Esa que fue extraordinaria y que tiene mucho que...
/Olivia Williams fue Jane Fairfax en la serie de TV de 1996/ No hay duda alguna. A pesar de que tienen edades parecidas y de que las familias son amigas, entre Jane Fairfax y Emma Woodhouse no hay química, no hay sintonía. Las Bates adoran a su sobrina Jane, que vive lejos y que viene de vez en cuando a Highbury, haciendo las delicias de las dos mujeres. Para ellas, Jane tiene todas las virtudes, es perfecta en todo y no paran de alabarla. En el caso de Emma, su padre es su gran valedor, que también la considera el colmo de las perfecciones. A todo el mundo le gustaría que ambas fueran amigas pero eso no es posible, ni será posible nunca. Nos podemos preguntar por las razones que justifican esta situación. Y quizá algunas de ellas tengan que ver con esto. Emma está acostumbrada a ser la reina de la fiesta, la dueña del cotarro. No tiene rival. Ni chicas jóvenes, ni señoras, pueden compararse con ella y su situación, como ama de hacienda, hija predilecta y dueña de una...