Esta muchacha lee plácidamente junto a una ventana entreabierta. El suelo, la pared, las cortinas, todas en tonos dorados, le da un aire cálido a la escena. También su falda, larga, es de los mismos tonos. Reposa la espalda sobre un cojín. Una mancha de azul es su jersey y esos mismos tonos azules parecen querer entrar por la ventana, desde la naturaleza. En el alféizar, un sencillo jarrón de cristal alberga unas flores rosadas. Los pies, desnudos, reposan sobre una peana, y bajo ella, hay una alfombra suave y bien dispuesta. Toda la escena respira ternura, sencillez, belleza, tranquilidad. Es una mujer serena, absorta en la vida que el libro le narra, abierta a las sensaciones de las palabras. Una perfecta muestra de la felicidad. Clara luz dorada del silencio. He aquí el detalle de la lectura de siete libros sobresalientes. Alguno más se ha quedado en el camino pero hablaremos solo de estos, porque cada uno de ellos ha aportado ratos de placer, entretenimiento, felicidad, intri...
IAN McEWAN forma parte de la gran generación de escritores ingleses, nacidos a mediados del siglo XX, que suele denominarse coloquialmente como "los Amis", tomando el nombre de uno de ellos, Martin Amis, el hijo de Kingsley Amis. Ahí están también Kanif Kureishi, Kazuo Ishiguro, Graham Swift, Christopher Hitchens y Julian Barnes. Se trata de una novela corta, no llega a las doscientas páginas, pero con toda la intensidad propia de este autor y del argumento que desarrolla. Se centra en una joven pareja, en un lugar extraño para ellos, y en las vivencias de ambos cuando se ponen en contacto con gente que no conocían y con actitudes que les son extrañas. Una difícil resolución de gestos y palabras, una conmovida mirada a la pequeñez del ser humano, sujeto de vendavales y a cambios. "Eran jóvenes, instruidos y vírgenes" comienza diciendo el libro aludiendo a la pareja protagonista. Parece haber una contradicción en esas palabras. Instruidos en qué, vírg...