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"Noticia del flamenco en Triana" de Catalina León

 Aquí encontraremos, además del contexto geográfico e histórico del barrio, la visión de los románticos (desde Laborde a Davillier), las visiones desde dentro (Estébanez Calderón y Demófilo), los pioneros de la investigación y el estudio de las coplas, la flamencología clásica y la nueva flamencología, y las aportaciones de figuras señeras, como Silverio, Matrona o Pastora Pavón. También se habla de los lugares de cante en Triana y de los artistas más nombrados siguiendo los testimonios de destacados expertos que han dejado datos de ellos en sus obras. Todo ello escrito con el mayor respeto a las fuentes y con la intención pedagógica de poner de manifiesto aspectos sustanciales del flamenco trianero en lo que se refiere a su valor histórico. Se acompaña el texto con unas conclusiones, que recogen el sentido del libro y también con una selecta bibliografía.  Noticia del flamenco en Triana Autora: Catalina León Editorial: Renacimiento. Colección Flamenco número 2 Fecha de edició...
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La tela de araña

 Suena la música y se apaga el teléfono. No hay nada que pueda traerte ese sonido, ninguna ilusión, ninguna buena noticia, ningún estremecimiento. La canción se eleva por encima del aire y cubre la habitación como si fuera una cúpula, un lugar extraño, nacido para eso, para entenderse en los peores momentos y en los buenos instantes. Suena la música y no queda otra cosa que esperar, entender y sentir los latidos de las voces, inflamadas del misterio que atrae, desde siempre, a la gente que se ama. Falta el amor y el amor se aloja en cualquier sitio, fuera de tu alcance, fuera de ti misma, fuera de todo, tan lejos. No en un país exótico, no a miles de kilómetros, a solo diez minutos la inmensa realidad de sus mentiras. Así que deja ahora la música sonar, que la música guarda un secreto que nadie más conoce y no olvides que, ante todo, si te has vuelto a engañar no ha sido cosa tuya. Es que, seguramente, hay cosas imposibles que te nublan la vista y logran que te envuelvas en la tela...

Lo que nunca existió

 /Foto: Patrick Demarchelier/ Lo difícil no es inventarte una historia sino escribir una historia basada en hechos reales. Los hechos reales casi nunca son bonitos, la mayoría de las veces tienen una parte de sordidez y nueve de agua, de levísimo interés, de aburrimiento pleno. A nadie le interesa leer cosas rutinarias y pararse en un escaparate cotidiano que no presenta nada de extraordinario ni de sublime. La vida real siempre te desengaña, siempre te hace caer en la decepción. Esperas más de casi todo y de casi todos. Por eso la gente que inventa historias tira la casa por la ventana. No es raro que a los niños les guste tanto la fantasía y que sean capaces de creerse que hay gentecilla tan pequeña como Pulgarcito y que el sastrecillo valiente se cargó él solo a siete gigantes, que quizá fueran moscas, pero, como es fantasía, uno puede convertirlo en lo que le dé la gana. Pensándolo bien, inventar compensa. Y no tienes atadura alguna a fechas ni a datos. Si no coinciden, es lo n...

"Una especie de vida" de Graham Greene

 La editorial Belvedere ha publicado la primera parte de la autobiografía de Graham Greene. Esta primera parte corresponde a su infancia, a su adolescencia y a su época de estudiante. Todo sucede antes de convertirse en un escritor. La vida de Graham Greene es apasionante y está llena de aventuras y peripecias, de ahí que se pueda leer su autobiografía como si fuera una novela. Es cierto que en este volumen todavía la historia no se escribe desde su posición de autor de éxito, pero no deja de ser interesante conocer la forma en que se lleva a cabo ese período de aprendizaje que constituye su etapa universitaria. Los problemas psicológicos que padeció toda su vida, sin embargo, están relacionados con la etapa escolar, en la que sufrió acoso y vivió tristes episodios, a pesar de pertenecer a una influyente familia con lazos académicos muy fuertes. No fue feliz de niño, eso está claro, y habría que dilucidad cuánto influyó esa infelicidad en el resto de su vida. Ser hijo del director ...

"La abadía de hielo" de Antonio Puente Mayor

  En esta novela, el escritor Antonio Puente Mayor hace dos veces derroche de clasicismo: primero, con el título, de reminiscencias austenianas; segundo, con ese comienzo en el que aparecen los personajes del drama, al estilo del "orden alfabético convencional" que usaba Agatha Christie. No quedan aquí los paralelismos entre la dama del crimen y este libro, sino que la señorita Marple sería capaz de encontrar, con su mente aguda, alguno más. Como ese concepto de aislamiento, de isla, que se extiende a los personajes cuando empiezan los asesinatos. Así sucede en esta novela que el autor califica de "travel mistery", es decir, un misterio en un viaje, tal y como pasó, hay que recordarlo asimismo en cierto tren que se llenó de asesinos en potencia. Definitivamente, la novela es una ofrenda de amor a doña Agatha, y, si no me creéis, basta leer la cita que encabeza la historia.  Os diré que el prólogo os dejará con ganas de más, porque se avecina el drama con esos versos...

"Bajo el puente Mirabeau" de Madeleine Bourdouxhe

  Se incorpora un poco, coge a la niña en brazos; el aire, saturado de olores, el de los lirios del valle que se abren en el jarrón, el de la madera de los muebles, el de las telas, le acaricia las fosas nasales al bebé, y las dos manos de su madre le acarician las mejillas, y el calor de su madre, en las horas del amanecer, impregna su cuerpo, y el sol le acaricia el cabello, y el tiempo terrenal le desarruga las manos. Mi preciosa hijita, éste es tu primer día. (Fragmento del libro) Madeleine Bourdouxhe (1906-1996), la autora, es una escritora excepcional, llena de delicadeza, elegancia y valentía. Valentía por el tiempo en que vivió y quizá esa valentía también haga falta hoy. Nos parece que hablar hoy del nazismo no conlleva peligro, y que, al contrario, todo lo que sea denunciar esa atrocidad lo vemos bien. Pero este libro es de 1944, un tiempo peligroso, en el que decir ciertas cosas te ponía en el punto de mira del horror. Había nacido en Lieja, pero tuvo que huir hacia Parí...

Queridos quioscos de lectura

 /Una promoción de RBA que se vende ahora online/ Si me preguntas por momentos felices tengo que contarte mi relación con los quioscos. Me gustan esos grandes, que tienen mercancía dentro y fuera, repartida por el suelo incluso, y que venden de todo, libros, chucherías, estampas de los álbumes de los niños, muñequitos, cosas que no sirven para nada, promociones, por supuesto prensa, revistas, periódicos, suplementos, un universo extraordinario.  Hay otros quioscos de distinta naturaleza, como los de churros que yo frecuentaba en la playa de Valdelagrana , que da gusto pasar junto a ellos por lo bien que huelen, incluso los que venden comida preparada, pero yo de estos solo he disfrutado en el extranjero, porque en España te vas a un bar de tapas y es lo mismo pero mucho mejor. Sin embargo, el quiosco de prensa , que es la forma general por la que se conoce a los auténticos quioscos de lectura, es el rey.  Me veo a mí misma, husmeando de chica por algún de estos quioscos...

La belleza de lo sencillo

      A veces sueño con jardines. Recorro largas distancias sin cansarme, sin dolores, sin miedos, las recorro y a cada lado hay jardines, flores de todas clases, plantas, macetas y tiestos, setos, arriates. Querías tener un arriate en nuestra casa pero no pudo ser, fue una de tantas cosas como quedaron inconclusas, sin posibilidades de existir. Las plantas han desaparecido todas. Desde que estoy encerrada en este aquí que no entiendo sueño con jardines. Y son los extraños jardines de Eggleston y veo sus coches, sus enormes coches, coches de todos los colores, coches en los que podría viajar al mundo entero, sin que esta inmovilidad de sentimientos sea un impedimento para nada. 

Mujeres solas

(Enrique Ochoa) Mi amiga se queja de la rivalidad que otras mujeres le manifiestan. Es una profesional brillante y, en su terreno, ha cosechado algunos éxitos. Nunca ninguna mujer me ofrece ninguna oportunidad de trabajo. Ese es el verdadero problema, dice, la rivalidad que sentimos y demostramos las unas por las otras. Nos ponemos la zancadilla, nos miramos de reojo. Yo misma suelo criticar a las mujeres que, por alguna razón, he considerado rivales. Y eso nos desune. Hay una carga de energía negativa que me cansa. Por el contrario, los hombres no entran en ese juego. Ellos se refuerzan unos a otros. Se apoyan. Y nosotras perdemos demasiado tiempo en odiar a las demás.  Es una tarde nubosa y con amenaza de lluvia que se aviene muy bien con el café en el que estamos, con poca gente, música inapreciable y una camarera silenciosa. Cada una de nosotras guarda preocupaciones suficientes como para acaparar la conversación, pero las dos hemos aprendido que incluso el sile...

"Retrato el mundo tal y como deseo que sea": Robert Doisneau

  Las fotos de Robert Doisneau  (1912-1994) forman una algarabía ordenada. Parece como si los acontecimientos de la vida necesitaran rubricarse con su firma. Una imagen en la que, en abigarrado conjunto, las personas parecen disfrutar de un secreto que desconocemos. Fue un autodidacta con personalidad propia. El fin de la guerra hizo que pudiera disfrutar de una Francia renacida a la que puso imagen. Y los besos y los abrazos fueron su principal reclamo. Ver las fotos de Doisneau es como viajar en una nave espacial que sobrevolara solo lo que es auténtico, lo que importa. Europa vivió un tiempo único, en el que parecía posible dejar de esconderse, dejar de suplicar, dejar de sufrir pérdidas. Era un niño durante la primer guerra mundial pero en la segunda ya tenía clara su vocación de fotógrafo y la consecuencia de ella: retratar el mundo tal y como deseo que sea. Ese era su código, esa su leyenda. Las fotos de él mismo nos muestran un tipo simpático y con deseos de vivir. S...

Una noche en el parque Güell

Hay aventuras que nunca se olvidan. Un mes de agosto húmedo y tórrido en Barcelona. Una reunión de primos, jóvenes, alegres, deseando reír, andarines, perfectos paseantes, gente con ganas. Un plan nocturno. Paseo por las Ramblas, cena en un restaurante de un amigo, visita al Parque Güell, fin de fiesta en los mercados centrales, a la espera de la llegada del pescado fresco. Sí, ya sé que todo esto parece un galimatías, pero así es la vida, así es la realidad. Las fantasmagóricas figuras del Parque Güell fueron el telón de fondo de la aventura. Las formas vegetales, los mosaicos, el cristal, la piedra, la cerámica, el brillo de los espacios, las subidas y bajadas por lugares de cuento. Así lo vivimos y así hay que contarlo.  /Imágenes del Parque Güell, internet/

"Nunca fluyó en calma el curso del amor"

(Rob Efferan. Hiperrealismo)  Había cuatro mujeres y era una tarde plácida. Los sentidos alerta esperando el amor. Una pasión lejana para alguna de ellas. Una pérdida para las otras dos. El descubrir del ansia para la más afortunada. “Le quiero tanto, dice, me gusta tanto, que creo que voy a morirme cada vez que me acerco al portal de su casa, toco el timbre y aparece sonriente y me toma en sus brazos”. “Le quiero tanto, sigue, que cuando no lo veo, aunque sean diez minutos, aunque sea un solo instante, siento que todavía puedo perderlo, incluso que se va de mi lado y yo noto el vacío, aunque sea un solo instante”. “Le quiero tanto, explica, que cuando hago el amor siento que me redimo de ese pasado triste que todas conocéis, siento que soy la única, que soy la verdadera, que estamos solos en el hoy y el futuro”.  Así brillan sus ojos. Certifico. Mueve las manos como si fueran alas, como si las palomas se posaran en ella. Mueve los ojos y sonríe con una mirada cómpl...

La clase de francés

  Soñábamos con recorrer el sur de Francia. Teníamos en la cabeza los nombres de los pueblos, las carreteras, los accidentes geográficos, los hoteles y las pensiones, las rutas de tren, los lugares donde comer y descansar. Lo soñábamos desde el primer día en que nos conocimos en una clase de francés. Él era muy alto, llevaba el pelo largo y tenía los ojos intensamente azules. Sabía de casi todo, leía mucho, era inteligente e ingenioso, las dos cosas a la vez, contaba chistes, tenía sentido del humor, le gustaban el cine y la política. Y me quería.  Hacíamos trampas. La clase de francés y la profesora eran las grandes engañadas de esta historia. Buscábamos la forma de salir del paso y de tener tiempo para nosotros, para nuestras bromas, para hallar el anticipo de la risa porque la risa venía después, en la alameda Apodaca, en el parque Genovés, en la calle Ancha o en la calle Rosario o en José del Toro, en la Caleta o en la playa de Cortadura. Dependía del tiempo que hiciera, d...

"La memoria es una larga noche interrumpida"

Hay un aire burgués y señorial que se respira a través del manto de jacarandás que rodean la plaza. El Cádiz americano, su mayor perfil, se observa detrás de las ramas y de las fuentes. Agua clara y sombrillas. Edificios azules, malvas, ocres y blancos, todo el caserío dispuesto para acompañar esa amable conjunción de momentos que se guardan en ese rincón de la memoria indisoluble, incompatible con el paso del tiempo. Eran años de libros, eran voces jóvenes, eran vestidos cosidos en la máquina de coser de la casa, eran ojos azules, eran muchachos que perseguían la vida. ¿Recuerdas las eternas noches al calor de los besos? ¿Tienes noticia aún de aquellas rosas? ¿Has escrito sonidos como si fueran ecos? ¿Qué clase de mirada era la suya? Hay un aire de ciudad cuajada de pleamares, como si tantos años no tuvieran recuerdo.   /Título: Graham Greene (Una especie de vida, 1971). Fotografía, cortesía de Purificación García Díaz/

Como si fuera el mar

 /Foto: Jean-Claude Deutsch/ Desconozco el momento en que ocurrió, el momento en que el libro dejó de ser objeto y se convirtió en vida. Fue muy pronto, lo sé, pero no hallo razones, no respondo a preguntas, no alcanzo las respuestas. Ni siquiera recuerdo aquellos libros, los primeros, los que me alejaron del juego del elástico, los que me acercaron a la esquina de la azotea, o al hueco mínimo de la casapuerta, o al rincón del sofá, tan codiciado. De una forma o de otra esos primeros libros se adueñaron de casi todo el espacio, se adueñaron de ti y, quién lo sabe, no se han marchado nunca. Aparecen sus rostros en todos los recodos del tiempo que se fue, en los aspavientos de la memoria, en la risa de las fotos, en la actitud callada delante de las fuentes. Son los libros, eran ellos los que, como si un hada los hubiera convertido en secreto, deambulaban a tu lado por la calle empedrada, se sentaban contigo, nunca te abandonaron. Como si fuera el mar, que siempre deja huella al albu...