Adoro la música de Rachel Portman y, entre sus trabajos, "Emma", la película de 1996 protagonizada por Gwyneth Paltrow y Jeremy Northam. A ella le viene bien el papel de chica rubia, guapa, rica y despistada en el corazón. Y él, que fue el brillante abogado sir Robert Morton en la preciosa "El caso Winslow" es un señor Knightley tierno y enamorado. Pero la música, ay la música, qué misterio tendrán esos sonidos que te hacen volar sobre la vida. Que te acompañan y te convierten en otra cosa. La música siempre me hace llorar, quizá porque trae de vuelta lo mejor, lo que se ha perdido, lo que ya no existe y fue en un tiempo la belleza de la vida. A Rachel Portman le dieron un Oscar por la música de "Emma" y bien merecido estuvo. Estos fotogramas son de esa película.
/William Eggleston nació en Memphis, Tennessee, Estados Unidos, el 27 de julio de 1939./ Nadie recorrería tranquilamente esos parajes, ni tocaría con confianza las paredes, ni sacaría una coca-cola de la máquina. El negocio de los coches parece definitivamente abandonado y las casas tienen el aire derruido de los suburbios industriales. Todo está muerto aunque quizá reviva cuando amanezca el día y haya quien transite por allí haciendo negocios, toda clase de negocios. Pero antes de eso Eggleston ha montado su cámara y ha convertido en historia el color y la forma, ha hecho que esa esquina de ninguna parte llegue a parecer un paraje embrujado. Arte con todas las letras.