Letras, palabras, historias
Yo no sabría decir desde cuando los libros llegaron a mi vida. Pero desde que tengo memoria siempre han estado ahí. En la librería blanca que me compró mi madre para poner los libros que yo iba coleccionando, aunque al final terminó siendo de todos y, más tarde aún, de ella misma y sus novelas de misterio y sus thrillers de juicios. A veces hace frío. A veces la vida está escondida detrás de algún dolor y entonces hay que volver la mirada a algún sitio cálido y los libros, no se puede negar, son cálidos, amables, tienen siempre un momento para ti, un sitio donde encontrarse contigo. Apenas puedo creer ahora en la gente, hace demasiado tiempo que soy una total descreída, pero los libros son otra cosa, son otra forma de cercarte, de estar a tu alrededor. Heredé de mi padre la facilidad para preocuparme por todo y por todos. Todo eso te impide estar feliz, estar sereno, estar en paz. Preocupación tras preocupación, reales o presentidas, la anticipación del problema, la conciencia de...