En una ocasión viajé a Oviedo. Era un tiempo en el que solía ir a conocer las ciudades de España. Oviedo me encantó. Paramos en un hotel barato, que estaba cerca de la plaza Fontán, donde se pone el mercado típico. Estuvimos en día de mercado y era fastuoso, lleno de gente y de productos fantásticos. No tengo ni una sola foto de allí pero ya sé el motivo: mi marido de entonces era fotógrafo y todo lo hacía en diapositivas, pero se las quedó todas tras el divorcio. De modo que tengo que tirar de memoria solamente y no de imágenes de aquel entonces, que seguro que hubo muchísimas. Recuerdo que el cielo estaba siempre nublado. La señora de uno de los colmados me dijo que ese cielo gris era el que le gustaba a ellos y se enfadó mucho cuando uno de los días salió un sol muy fuerte. Yo prefería el sol, claro está, aunque noté que siempre había una temperatura agradable porque las nubes actuaban a modo de gran toldo sobre la ciudad. Claro que fuimos en verano. Conocí la catedral y...
He leído alguna cosa de Rosa Montero antes de este libro. No suelo leer literatura española actual porque me parece plana y falta de calidad. En este caso, hice una excepción. El mérito es de la editorial Alfaguara que hace una sinopsis que engancha bastante. Pero el libro no merece la pena en absoluto. Lees unas pocas páginas y te engancha, es la primera parte y crees que a Clarita le va a suceder algo interesante, algo profundo, pero no, solo es una cuestión de imitar las novelas de acción y para eso hay que ser Dennis Lehane. Tendrá mucha publicidad, lo comprará mucha gente, pero da igual. Es una mala novela.