Ir al contenido principal

Los caballeros las prefieren rubias: Joyce también


Cuando Anita Loos (1889-1981) le llevó al reputado director de publicaciones H. L. Mencken (te recomiendo la lectura de su "Vete a la mierda"), el original de su libro "Los caballeros las prefieren rubias", este le dio un buen consejo: Nena, te estás riendo del sexo y eso es algo que nunca se ha hecho en Estados Unidos. Te aconsejo que lo envíes a Harper´s Bazaar, donde se perderá entre los anuncios y no molestará  a nadie". 

La disciplinada Anita así lo hizo. Y he aquí que, una vez publicado por entregas en la citada revista, ocurrió un hecho insólito: los hombres empezaron a leerlo. Entre esos hombres estaba, según se cuenta en todas las crónicas, un señor llamado James Joyce. ¿Les suena, verdad? De modo que no hubo más remedio que reconocerle el éxito y publicarlo en forma de libro. Tres años después vio la luz la segunda parte "Pero se casan con las morenas" y el asunto llegó a las cuarenta y cinco ediciones. Hablamos de 1925 y 1928. Uffff. 

La guinda del pastel la puso un tal Howard Hawks que, en 1957, decidió rodar una película basada en ambos libros, escogiendo a dos chicas de sonoro recuerdo: Jane Russell y Marilyn Monroe. Uffff. Porque, a partir de aquí, se universalizaron los personajes y ya todo el mundo conoció a las chicas que Loos había creado con la aviesa intención de reírse de todos, hombres incluidos. La sana risa que contradice la lucha de sexos. Apunte personal: si los hombres y las mujeres se rieran más entre ellos y de ellos otro gallo cantaría. 

La rubia es Lorelei Lee y la morena Dorothy Shaw. Ambas son auténticas depredadoras que están en el mundo exclusivamente empeñadas en conseguir un marido rico. Antes de eso, sus miles de intentos fracasados ocasionan la hilaridad de los lectores, pues las dos tienen un consumado olfato para dar con hombres equivocados. La aparente inocencia de Lorelei y la inteligencia práctica de Dorothy, al final conducen al mismo callejón sin salida. Ni una era tan inocente, ni la otra tan lista. 

En resumen, son las dos caras de una moneda y quizá se les pueda aplicar esa sentencia tan castiza de los pueblos de la campiña andaluza: Es muy cortita, pero, para algunas cosas, es muy larguita. No hay hombres ideales, es la conclusión, todos ocultan algo, por más que se maquillen de triunfadores, vencedores, maravillosos y geniales. Dorothy y Lorelei son las primeras mujeres modernas  capaces de darse cuenta y de reconocer que no es oro todo lo que reluce. Y, al fin y al cabo, qué más da, se dicen a ellas mismas, tampoco hace falta que hayan descubierto América...basta con que tengan una buena casa en Mayfair y un yatecito anclado en Mónaco y que asistan a la bolsa de New York con la esperanza de que sus acciones prosperen. 

El trasfondo del argumento es harto sombrío, hosco, transgresor. Los años 20 y la Ley Seca, paraíso de los delincuentes, los gángsters y los negociantes de poca monta. Acidez, ingenio, humor, son los ingredientes básicos del cóctel y, quien sabe, si no son, en realidad, los ingredientes básicos de cualquier acercamiento al mundo masculino. Si Dorothy y Loreleiacaban concluyendo que a los hombres no hay quien los entienda, no voy a ser yo quien les enmiende la plana. Ni a ellas ni a la sabiduría pionera de Anita Loos. Otra apostilla: A los hombres no hay quien los entienda. Aunque ¿es necesario entenderlos? ¿no debería bastarnos con que nos hagan reír? 

Ella, Anita, había escrito los rótulos para las películas del cine mudo, algo que parece poca cosa pero que debía ser dificilísimo pues se trataba de condensar en una frase toda una escena. Además, ejerció de articulista en revistas consideradas femeninas (y lo eran, desde luego), como la propia Harper´s ya citada y Vanity Fair. Toda su vida fue colaboradora de The New Yorker. Cuando llegó el cine sonoro, que dejó en la cuneta a multitud de artistas que, literalmente, no sabían hablar y a otro montón de oficios, como el pianista de acompañamiento o los rotulistas, Anita siguió adelante con su oficio de escribir y se lanzó al mundo de los guiones. Brilló con luz propia en películas de importancia y tuvo ocasión, por eso mismo, de frecuentar a los astros más rutilantes de la industria del cine de la época. 

El arte de Loos estuvo en crear dos tipos femeninos llenos de efervescencia en momentos en los que las mujeres oscilaban entre dos polos opuestos: el recato y la vida alegre. Las chicas Loos son decentes, como diríamos usando un vocabulario tradicional, pero tienen ganas de vivir, desean conocer a hombres interesantes y se lanzan al mundo con la alegría de quien quiere conquistarlo. No son brujas, ni malvadas reinas de corazones. Son mujeres casi independientes, que ansían el amor. Y quién no, añado. Los batacazos subsiguientes no son sino esquirlas en una navaja que tiene un cortante filo que, en cualquier momento, puede hacer daño. 

Puede que ahora nos parezca una ligereza lo que escribió Anita Loos pero yo no lo creo. Hablar de los hombres y las mujeres es siempre un atrevimiento. Y hacerlo desde una distancia irónica, sin esa carga psicológica y freudiana tan sospechosa y aburrida, es otro logro. Por supuesto, considerar que los hombres no son esos seres que nos conducen al paraíso sino personas normales que, como nosotras, sufren y viven de la mejor forma que pueden, es otra novedad, una mirada nueva, un punto de vista que, todavía, no estoy tan segura de que se haya aceptado por el común del mundo mundial. 

Si eres un hombre y te has parado en esta reseña por pura casualidad no dejes de leer a Anita Loos. Al menos te reirás y cambiarás ese gesto hosco que se te pone cuando piensas en la última chica que te dejó plantado. 

Entradas populares de este blog

"Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante"

( Aibileen Clark con la niña a la que cuida, Mae Mobley Leefolt en Criadas y señoras , 2011) Una frase puede valer tanto como un tratado. La mayoría de los que escriben darían oro por una buena frase. Las frases son como las ideas: lo más difícil de hallar, lo más fácil de plagiar y lo más duradero. Una buena frase representa un logro para el que la escribe o pronuncia. Detrás de una buena frase siempre hay una idea valiosa. Y, además, una buena frase te hace pensar en cuestiones que merecen la pena.  La película Criadas y señoras ( The Help , 2011, de Tate Taylor ) incluye esta frase en boca de la criada negra de la niñita blanca: "Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante" . La criada negra no ha estudiado psicología pero ha criado ella sola a diecisiete niños. Todos ajenos. Todos blancos. Resulta incongruente cómo en esta película ( y supongo que también en la realidad que retrata) las mujeres blancas dejan a sus preciosos hijos blancos en manos de ...

Un paseo entre amapolas

  Charles Courtney Curran   La casa de Pedro y Marie estaba rodeada de verdor. Parecía una casita de cuento, a un lado de la carretera, con su propia verja y sus contraventanas azules. Cuando estaban entornadas, la luz entraba tamizada al interior y no hacían falta cortinas. La casa de Pedro y Marie no tenía cortinas y sí unos anchos sofás claros que servían de acogida a los amigos que los visitaban. Era una casa de fin de semana. De ordinario vivían en la ciudad, ella trabajaba en una guardería y él tenía un negocio de objetos de regalo. Pedro era mexicano y Marie francesa. Ambos eran nuestros amigos entonces, ahora ya no sé por dónde andan ni qué ha sido de ellos. Existen amigos circunstanciales, amigos de pareja que, cuando la pareja se rompe, desaparecen a la vez o se ponen del lado de uno de los dos. Así ocurrió con Pedro y Marie, pero recuerdo de vez en cuando su hospitalidad, su sentido del humor y lo bien que sabía el queso de frijoles que hacía Pedro, harta como yo es...

"Golpe de gracia" de Dennis Lehane

  En otra de las novelas de mayor éxito de Lehane "Mystic River" los protagonistas son tres hombres, tres amigos de la infancia que confluyen en un momento dramático, cuando la hija de uno de ellos ha desaparecido. En este caso, la vuelta a la escena literaria de Lehane tiene como protagonista a una mujer de cuarenta y dos años, muy estropeada para su edad, que se llama Mary Pat y que también busca a su hija desaparecida una noche. Ambas novelas coinciden en los ambientes de degradación personal y social en que se desarrollan. Aquí el contexto histórico está centrada directamente en los años setenta, cuando el problema racial seguía estando en su punto más alto y las mafias, entre ellas la irlandesa, campaban a sus anchas. De este modo, cualquier problema familiar se convertía en un problema de la comunidad y al revés. La miseria, la falta de dinero, los divorcios, los jóvenes sin esperanza, todos confluyen en el mismo espacio, un escenario proclive a la  desesperación.  ...

"Un hermoso día" de Mollie Panter-Downes

  Sutil y mordaz, Mollie Panter-Downes se sitúa en el verano de 1946, en un pueblo del sur de Inglaterra. Es la postguerra de la Segunda Guerra Mundial, un tiempo de racionamiento en el Reino Unido, un tiempo en que las viejas casas se desmoronan y la gente tiene que buscarse la vida. La historia capta unas horas en la vida de la protagonista, Laura, mientras su marido va a trabajar a Londres y su hija va a la escuela. Todo parece tranquilo, limpio y sin problemas, pero es solo la apariencia, porque las guerras no pasan en balde y a veces se siguen librando en tiempos de paz.  Mollie Panter-Downes (1906-1997), fue una escritora precoz y tuvo mucha suerte, pudo publicar lo que quiso durante años. Además fue una articulista fija en The New Yorker. No solo escribió novelas, también reseñas literarias, relatos y no ficción. Su vida profesional fue muy completa y su vida personal también. Tuvo mucha suerte, lo repito. En 1929 se casó, viajó por todo el mundo y vivió muchos año...

El árbol fucsia de la esquina

  El árbol fucsia de la esquina ha estallado. Lo ha hecho sin avisos. Entrado octubre, la naturaleza ha comenzado el juego de cada año. Florecer y esconderse. El árbol llama la atención de mis ojos cuando me asomo a la terraza para echar el toldo. Es un gesto inútil de todas formas. El toldo tapa un sol tímido que va y viene, porque el mes de octubre es discreto en todo, es el mes de la discreción, el mes de los paseos, el mes de los encuentros tras la cansina exposición de todo el verano. Si tienes la suerte de que la espalda no te duela, si la lumbalgia estacional no ha reaparecido, si alguien se cita contigo "a tomar algo", si la tristeza se arrumba por un tiempo en una habitación lejana, si te levantas con ganas de jaleo y de lucha, si optas por escaparte y no perderte, entonces octubre es el mes en el que vas a recorrer la ciudad de punta a punta. Verás cruzar los puentes a la gente atrevida, verás a los remeros en el río, verás el color plata de las tardes inciertas, ve...

"Una a una en la oscuridad" de Deirdre Madden

La literatura irlandesa siempre ofrece nombres nuevos y una pujanza envidiosa. Deirdre Madden es una de esas nuevas voces que ha escrito una novela potente, que no rehúye cualidades como la fortaleza, la sinceridad, la imaginación, la verdad. El asesinato de un padre convulsiona a toda la familia, a la esposa y a las hijas. Es el punto de partida de la narración que ha editado en español la editorial Errata Natural con una traducción de Regina López Muñoz.  La protagonista es la joven Cate, que vive en Londres pero que tiene a toda su familia en Irlanda del Norte y allí viaja en vísperas del alto el fuego de 1994. Ella forma parte de la familia de Charlie Queen, una familia católica que guarda recuerdos y vivencias desde hace muchos años en esa zona, además de la casa familiar, que es donde se produce el reencuentro. El asesinato del padre a manos de paramilitares cambiará la vida de todos y dará comienzo a una nueva época en sus vidas. Un hecho traumático siempre produce heri...

Siempre quise tener a alguien con quien hablar de libros...

Escribí en este blog acerca de la historia de Helene Hanff y de Frank Doel a propósito de la lectura del libro "84, Charing Cross Road", ese homenaje que ella hace a su librero con el que mantuvo una correspondencia de veinte años de un lado al otro del océano. Siempre quise tener a alguien con quien hablar de libros. Hablar de tú a tú, me refiero, sabiendo que la otra persona está interesada en escuchar lo que dices y lo comprende, no en el sentido de "saber" sino de "apreciar". Es verdad que la relación entre ambos fue, al principio, estrictamente comercial, pero eso no implica que no hubiera un verdadero entendimiento, una verdadera causa común: el amor a los libros. Y, dentro de ellos, Helene Hanff tenía dos ámbitos a los que venerar: la literatura clásica y la literatura inglesa. Ambas se cruzan en alguna ocasión, pero no siempre. Su formación autodidacta debía todo a esa voluntad de conocimiento que Doel ayudó a desarrollar. Ella era una escrit...

Anne Carson

  Illustration by Lily Qian. Magazine The Nation.  ********** Estoy sentada en mi butaca azul celeste, mi butaca favorita ahora, desde la que puedo ver sin molestarme la plaza, los naranjos, los bancos y los soportales. Poca gente cruza por aquí, de vez en cuando una señora que arrastra un carro de la compra, o los empleados del ayuntamiento que insisten en venir a podar los setos, o algunos niños que corren en sus triciclos o detrás de las pelotas. Hay un silencio cómodo, un otoño sin hojas sueltas, un tiempo moderado y extraño en estas latitudes. El calor se agazapa y volverá un rato en cualquier momento, pero ahora parece que ha decidido anclar su velero en otro río. De este modo, en silencio, espero que el canal de Youtube que tengo abierto en mi ordenador portátil se decida a comenzar la emisión y que la gente de la academia sueca lance ya el nombre del ganador del Nobel de Literatura. Ningún año me he preocupado tanto de este asunto, así que esta vez me parece de justici...

"Bajo el puente Mirabeau" de Madeleine Bourdouxhe

  Se incorpora un poco, coge a la niña en brazos; el aire, saturado de olores, el de los lirios del valle que se abren en el jarrón, el de la madera de los muebles, el de las telas, le acaricia las fosas nasales al bebé, y las dos manos de su madre le acarician las mejillas, y el calor de su madre, en las horas del amanecer, impregna su cuerpo, y el sol le acaricia el cabello, y el tiempo terrenal le desarruga las manos. Mi preciosa hijita, éste es tu primer día. (Fragmento del libro) Madeleine Bourdouxhe (1906-1996), la autora, es una escritora excepcional, llena de delicadeza, elegancia y valentía. Valentía por el tiempo en que vivió y quizá esa valentía también haga falta hoy. Nos parece que hablar hoy del nazismo no conlleva peligro, y que, al contrario, todo lo que sea denunciar esa atrocidad lo vemos bien. Pero este libro es de 1944, un tiempo peligroso, en el que decir ciertas cosas te ponía en el punto de mira del horror. Había nacido en Lieja, pero tuvo que huir hacia Parí...

No es Cape Cod, es Camposoto

Pero si ya es  octubre, ya no es tiempo de playa!  Es cierto, dices, pero es que los recuerdos son como faros en la noche, iluminan cuando menos te lo esperas. Vas a dormirte y te asaltan, suenan como una sirena en el silencio. Es octubre pero existió agosto, existieron junio y julio, existió septiembre.  Hubo años en los que nos llevabas en el coche y nos descargabas allí y nosotras entrábamos en éxtasis, tal era la soledad de la playa a esas tempranas horas, tal era la quietud de las olas, el ritmo incesante de las mareas que no querían molestar el paseo que dábamos con una fuerza imparable entonces.  Es octubre y ahora los árboles fucsias están floreciendo y van a florecer las rosas en todos los rincones. Mis rosas se perdieron pero quedan las otras. En la playa no había flores ni macizos ni macetas. Estaban el agua, el sol, la arena y el silencio. Ahora ha cambiado todo.