/Iustración Alphonse Mucha/ Lo contaba pero no era capaz de descifrar cómo se creó la tela de araña. Fue a lo largo de los años hasta convertirse en un estrecho corsé que no dejaba respirar. Ella quiso desprenderse de aquello en muchas ocasiones, pero nunca lo lograba. Tuvo que ser la vida. Cortó todas las amarras. Bloqueos, silencios, olvidos, todo mezclado en un avatar lleno de suciedad que no le correspondía. Así que terminó borrándolo todo. Menos el dolor que le había producido. Los canallas son así. Dejan una huella indeleble de lo malo. Por ahí anda, en la televisión, en la prensa, en las presentaciones de libros, en las radios. Anda por ahí y se pavonea, se ufana, aunque es una terrible mierda corrupta.
El blog de Caty León