El otro mar
/Caty en el Mar Menor. Foto Antonio Mesa/
El océano Atlántico es verde y el Mediterráneo es azul. Hay otro mar distinto al que he conocido desde siempre. Mi mar es un océano abierto y llega hasta América. Es el mar de los esteros, los montones de sal, las casas salineras, las salinas, los restos napoleónicos, las batallas navales, la historia de los marinos, el Descubrimiento, la vuelta al mundo y el regreso. El Mediterráneo, en cambio, es el mar de Serrat, el de las noches en Sitges o en Lloret, el mar de los primos Munné, el del calor pegajoso, el de las madrugadas de flamenco, el de las búsquedas y los encuentros. De ese modo, una sabe que estar entre dos mares es sino y condición y que el reflejo del agua en las gafas oscuras tiene que ver con el ansiado oleaje de los tiempos de abrazos y la buena esperanza.
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