Cuestión de muselinas
Una de las razones por las que el vestuario de Emma Woodhouse es tan relevante en la versión de 2020 de "Emma" es que es una muchacha rica, que tiene a su disposición toda clase de telas, complementos, sombreros, zapatos, capas, abrigos, adornos, de manera que es muy agradecido hacerle ropa. Por eso en las "Emma" que conozco, tanto en televisión como en cine, es donde más se acierta. Ahí están las muselinas, las mangas de farol, el talle Imperio, los rizos en el pelo, los sombreros con frutas o flores de los que tanto habla en sus cartas la propia Jane Austen, también las zapatillas bajas que usaban, tipo bailarina, o las cintas enmarcando la cintura alta, incluso aparecen gasas, pieles, batista suiza, pequeños estampados que nunca se verían en la realidad y una gama de color superior a la que existía en la época, donde no se salía del pastel. Pero los vestuarios de las Emmas quedan muy aparentes y, por simpatía, también mejoran notablemente los de Harriet, Jane Fairfax, la señora Weston o, incluso, la señora Elton por muy mal que esta nos caiga. Hay exageraciones, desde luego, demasiado sombrero, demasiado adorno, ninguna cofia en realidad, mucho perifollo, pero, en general, nos da la imagen luminosa de la Regencia en una capa social con poderío.



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