El colegio de la señora Goddard
/Emma Villard School/ Imagen
Fundada por la defensora de los derechos de las mujeres Emma Willard en 1814, se trata de la primera institución de educación superior para mujeres en los Estados Unidos. Su programa educativo se enfoca en la preparación de alumnas para su acceso a la universidad y el centro, con más de 130 acres para la práctica de diversas actividades escolares y extraescolares, se ubica en el estado de Nueva York.
Si nos fijamos en el año de fundación del Emma Villard School, la fecha coincide con la vida de Jane Austen, de modo que es una institución muy adelantada en el tiempo. Los internados victorianos son posteriores todos ellos. Dentro de los internados estadounidenses es el primero de todos. Sus objetivos, centrados en que las alumnas ingresen en la universidad, son también novedosos. Los internados británicos tenían un alumnado de clase media-alta, porque la aristocracia se educaba en casa, con institutrices. La formación que se daba en los internados de calidad era superior a la que te podía aportar la institutriz. Es cierto que en las primeras épocas los internados solamente suministraban los adornos que las mujeres debían dominar para casarse, pero ya en el siglo XIX las enseñanzas se fueron ampliando hacia terrenos más técnicos, científicos y literarios.
En "Emma", la novela más luminosa y compleja de Jane Austen, una comedia coral en la que los personajes establecen intrincados lazos entre sí que dan lugar a muchas situaciones de todo tipo, el pueblo de Highbury, donde se desarrolla la acción, un lugar imaginario fruto de la mente de la autora, hay un colegio de chicas, un internado modesto pero sensato. Así lo explica con toda claridad Jane Austen y aprovecha la ocasión para darle una colleja al sistema educativo moderno que se estaba alejando de la educación clásica e intentando aplicar nuevas y absurdas iniciativas. Esa queja de Austen quizá haya que situarla en la sucesiva disyuntiva que la educación va creando a lo largo del tiempo porque las modas cambian también en esto. Afirma que se trata de un colegio muy sensato y adecuado, bien dirigido, donde las alumnas, por una cantidad razonable de mensualidad, tienen abundante comida, vida sana y enseñanzas prácticas. Quizá haya que recordar aquí lo importante que eran las dos primeras cuestiones, casi de vida o muerte. Las novelas victorianas hablan de la cutrez de los internados, de la falta de sol y aire libre, de la poca y mala comida, de las enfermedades que las alumnas contraían debido a ello y otras quejas más que, desde luego, no tienen lugar en el colegio de la señora Goddard. También en esto la novela es optimista. Resulta muy curioso que "Emma" es la única novela en la que aparece un colegio, un internado en este caso, y una institutriz, la querida, amable, guapa y venturosa señorita Taylor.
En el colegio de Goddard se ha educado Harriet Smith, la nueva amiga de Emma, y aunque de padres desconocidos (quizá es la hija de algún caballero o baronet) todos los meses se pagan sus gastos sin demora, lo que hace pensar a la directora que se trata de gente con muchos posibles. Una vez que Harriet culmina su formación hace lo que era normal en ese tiempo, se queda a ayudar en el colegio, suponemos que pagando menos a cambio de su trabajo con los pequeños. No obstante, en la novela se aprecia que Harriet es muy apreciada por todos y tiene mucho tiempo libre, que pasa zascandileando por los alrededores con Emma, haciendo obras de caridad o yendo a excursiones. No vive mal la joven Harriet.


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