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Entradas

El patio

 El patio se ha levantado con un sol de siempre que hacía días se ocultaba. La sombra planea sobre la mitad del espacio, la otra mitad hace su fiel ceremonia de saludar al sol. En los huecos de la pared se han colocado, a modo de espejos, los jazmines trepadores que nunca se niegan a salir. Y las rosas vibran. Solo los cacharros que, de tanto en tanto, rodean el perímetro, se mantienen inconmovibles a una primavera que, de todas formas, aún no se hace presente. Es el juego de las luces y las sombras. Es la belleza de lo que perdura. 

Plaza del Rey

 La ciudad en la que crecí ya no existe. Cuando miro las fotografías soy capaz de situar en ellas los recuerdos, la gente, lo que pasó y cuándo pasó. Pero sé que, igual que esos recuerdos son pasado, también la fisonomía de la ciudad se ha convertido en otra. La Plaza del Rey, por ejemplo, nuestro lugar de reunión de los jóvenes, el sitio donde había bancos de azulejos, parterres, palmeras, sombra y un suelo en mosaico. Todo ello ha desaparecido y ahora es un escenario de conciertos, luz y sonido hasta la madrugada, porque los gobiernos municipales han decidido que los vecinos no descansen y han olvido la ecología del silencio, la placidez de las horas en calma, el bullicio de las voces y las risas, suplantadas ahora por el estruendo de los altavoces. No existe la Plaza del Rey ni existe el aire tranquilo de las tardes de levante, ni el sonido rumoroso del mar, ni el olor a salina. No hay plaza, ni hay salinas, ni hay azoteas, ni hay niñas secándose al sol el pelo recién lavado. Es...

Ser agradecidos

  Tenía solo 33 años cuando Tamsin Greig hizo de señorita Bates en la serie "Emma" de 2009. Lo hizo tan bien que no se ve ridícula, ni estrambótica, ni estrafalaria, ni cursi, ni alocada, ni cutre, ni caricaturesca, ni aprovechada, ni malvada. Tamsin Greig interpretó el papel como si Jane Austen , la autora, le hubiera dado indicaciones: su señorita Bates es tierna, alegre, amorosa, curiosa, cotilla, entrometida, generosa, y, sobre todo, muy, muy, agradecida. Su agradecimiento no se manifiesta con servilismo , ni con peloteo , sino de forma sincera y natural. Cuando recibe un regalo para la casa, cerezas, carne, cualquier otro manjar que puede llevar a su mesa, ella reconoce la generosidad de quienes se lo entregan y lo hace sin exageraciones y, sobre todo, sin inquina . Porque la generosidad a veces convierte en rabia un regalo cualquiera. De todas las señoritas Bates de la televisión o el cine, es Tamsin Greig quien expresa mejor este carácter apacible, preocupado por ...

El extraño rechazo de Jane a los clérigos

  /Fotograma de la película de 2022 "Emma" en la que Josh O'Connor hace el papel del señor Elton/ Todo el mundo sabe que Jane Austen era hija de un clérigo anglicano, el Reverendo George Austen, un señor muy leído y amante de los libros, que inculcó en sus hijos ese gusto y que tenía una buena biblioteca en su casa, donde, además, tuvo un tiempo a un grupo de estudiantes que él autorizaba y enseñaba los clásicos. Además de sacarse un dinerito extra.  En las novelas de Austen aparecen muchos clérigos y algunos tienen un papel protagonista incluso. En Mansfield Park  hay, nada menos, que tres clérigos, uno de ellos Edmund Bertram, el protagonista masculino de la novela, que se termina quedando con Fanny Price, la huérfana desolada.Aparte de él están el señor Norris y el doctor Grant, que ocupan antes que él el beneficio de Mansfield. La novela es la que menos me gusta de Austen y no hay mucho más que decir de ellos, salvo que Edmund es bastante soso, aunque Fanny no se qued...

¿Por qué Emma Woodhouse no soporta a Jane Fairfax?

 /Olivia Williams fue Jane Fairfax en la serie de TV de 1996/ No hay duda alguna. A pesar de que tienen edades parecidas y de que las familias son amigas, entre Jane Fairfax y Emma Woodhouse no hay química, no hay sintonía. Las Bates adoran a su sobrina Jane, que vive lejos y que viene de vez en cuando a Highbury, haciendo las delicias de las dos mujeres. Para ellas, Jane tiene todas las virtudes, es perfecta en todo y no paran de alabarla. En el caso de Emma, su padre es su gran valedor, que también la considera el colmo de las perfecciones. A todo el mundo le gustaría que ambas fueran amigas pero eso no es posible, ni será posible nunca. Nos podemos preguntar por las razones que justifican esta situación. Y quizá algunas de ellas tengan que ver con esto.  Emma está acostumbrada a ser la reina de la fiesta, la dueña del cotarro. No tiene rival. Ni chicas jóvenes, ni señoras, pueden compararse con ella y su situación, como ama de hacienda, hija predilecta y dueña de una...

El colegio de la señora Goddard

  / Emma Villard School / Imagen Fundada por la defensora de los derechos de las mujeres Emma Willard en 1814, se trata de la primera institución de educación superior para mujeres en los Estados Unidos. Su programa educativo se enfoca en la preparación de alumnas para su acceso a la universidad y el centro, con más de 130 acres para la práctica de diversas actividades escolares y extraescolares, se ubica en el estado de Nueva York. Si nos fijamos en el año de fundación del Emma Villard School, la fecha coincide con la vida de Jane Austen , de modo que es una institución muy adelantada en el tiempo. Los internados victorianos son posteriores todos ellos. Dentro de los internados estadounidenses es el primero de todos. Sus objetivos, centrados en que las alumnas ingresen en la universidad, son también novedosos. Los internados británicos tenían un alumnado de clase media-alta, porque la aristocracia se educaba en casa, con institutrices. La formación que se daba en los internad...

¿Por qué "Emma" es una obra coral?

  A Jane Austen le gustaba escribir sobre pequeñas comunidades, enclaves rurales en los que viven unas pocas familias, pueblos imaginarios con mansiones solariegas, una rectoría, vecinos y una bonita extensión de naturaleza. Pero no es a describir el paisaje a lo que se dedica en sus obras sino a mostrarnos cómo es esa gente, de qué y cómo vive, qué piensa, qué sueña, qué virtudes y defectos son los que tienen, cómo se relacionan. Sus novelas son tanto tratados de la buena vecindad como muestrarios de lo que las familias son o pueden llegar a ser. Quizá por eso las vemos actuales, porque la naturaleza humana, no solo es la misma en todas partes, como diría Miss Marple, sino en todos los tiempos. Hay un trasfondo esencial que no cambia y que permanece inmutable a través de los siglos. Y ella parece que tocó esas fibras de una manera única. Por eso la seguimos leyendo con interés, no solo con respeto.  " Emma ", publicada en diciembre de 1815, en ese tiempo en el que la autora...

Orgullo y prejuicio: un paraíso para las bodas

 Érase una vez cinco hijas casaderas y unos padres. Vivían todos juntos en una casa de campo en Longburn , muy cerca de Meryton , en el sur de Inglaterra. Los señores Bennet, los padres de familia, son muy diferentes entre sí y cuesta poco adivinar que la pasión que sintieron en su juventud y que les hizo casarse ha desaparecido hace tiempo. Él es un hombre muy sosegado, abúlico casi, entregado a sus libros en su sacrosanta biblioteca, amante de la ironía y con un sentido del humor que encocora a su esposa. Ella es cotilla, charlatana, un poco falta de seso y su mayor deseo es que sus hijas hagan un buen matrimonio. Los nervios le suelen jugar malas pasadas y alude a ellos cada vez que aparece un problema en el horizonte. En ese caso, ella no está para nada ni para nadie.  En ese deseo materno de casar bien a sus hijas hay bastante de utilitarismo, dado que la propiedad está vinculada a la rama masculina y, cuando el padre fallezca el heredero, un clérigo llamado señor Collins...

La belleza de lo pequeño

  Me gustan las novelas cortas. Suelen condensar en pocas páginas, en torno a las cien, una historia. En las muestras que se ven en las fotos esas historias son potentes, capaces de concentrar emoción y distracción a la vez. Son muy diferentes pero todas tienen esa característica: te sientas a leer y no paras hasta que las terminas. Hay dos de Iréne Nèmirovsky, una de ellas "El baile" probablemente junto con "Suite francesa", la más conocida de sus obras. Mucha gente la conoce por esta novela corta en la que puede reconocerse el carácter autobiográfico y la referencia a su propia madre, con la que tenía una malísima y distante relación. Muy fuerte lo que cuenta Kureishi, muy duro lo de Agota Kristof, alejada de su tierra, privada de su propio idioma, en el vacío. "Elisa" es una novela bellísima, que no se olvida tras leerla y "El túnel" es la obra maestra de Ernesto Sábato, para mí lo mejor que se ha escrito en la literatura hispanoamericana. Mer...

La sonrisa

    La sonrisa es el gesto más acogedor que una persona puede realizar. En un momento dado, se abren las puertas al exterior y, a través de la sonrisa, lo de fuera se funde con lo de dentro, lo que somos se une a lo que son los otros. No todo el mundo entiende el valor de la sonrisa. Hay gente que no sonríe casi nunca. Y hay veces en que sonreír cuesta muy caro. Veces en que la sonrisa supone un esfuerzo mucho más grande que las lágrimas. Alguien puede pensar que esto es exagerado, pero no, y por eso mismo voy a contaros una historia.    La historia comienza con una muerte. La muerte de alguien joven a quien no correspondía morir, una muerte sin piedad y sin épica. Una muerte dura para ese hombre y para todos los que lo rodeaban y querían. No eran tantos. La vida engaña, la muerte asegura sus deudos verdaderos. Desaparecerían todos como aves que vuelan a otros campos aunque eso todavía no lo sabíamos en los días primeros del luto. Amigos que habían dicho de serlo, co...

Somos lejos

 /Pintura, Gwen John/ Un día el sol quemaba y, al día siguiente, las nubes habían arrebatado el aire y ya no existía sino un frío polar, un viento desapacible, un anuncio cierto de tiempos más oscuros.  En la mecedora, el balanceo de su cuerpo era imperceptible. Las fuerzas se concentraban solamente en sus manos. Manos aladas, manos llenas de dolor, manos ancladas en el paso de las horas. Las manos se movían cada vez menos y eso era el final. Todos lo sabían.  También ella lo supo. Amaneció con la esperanza de un milagro. Pero los milagros no existen. Y, si existen, son milagros piadosos que recortan el eco de sufrir y no se convierten en minutos de vida, sino en duelo sin remedio.  Lo supo y anduvo despacio, sin hacer ruido, cuidando de que la escasa sonrisa se mantuviera al menos. No hablaban de la muerte, esperaban la vida. No se dijeron cosas. No ajustaron las cuentas. Todo quedó en el limbo de lo que no se dice, de lo que no se cuenta, de lo que no se llora....

Otra historia de Alan Grant

  Si hay algo mejor que la lectura, es la relectura. Resulta muy gratificante, pasado un cierto tiempo, volver a enfrentarte con una obra que leíste y que te dejó tal o cual impresión. Puede, incluso, que no te gustara demasiado, o que no llegaras a entender, pero la fruta madura convierte al acto de releer en un placer inusitado, porque, ahora sí, ahí está todo. Eso me está sucediendo a mí con la obra de Josephine Tey . Y con este libro. Y con Alan Grant . Tan potable.  El título del libro bien puede despistarnos. Porque aquí decimos que "la pasión quita el conocimiento" y eso es lo que quiere expresar. El ambiente de la novela está situado en uno de esos lugares de moda a los que arriban artistas de toda clase y le roban la tradición local a los de allí, los enfada, los cabrea y se genera una importante división entre los de fuera y los de dentro. ¿Cómo conocía tan bien a todos esos dramaturgos, bailarines, comediógrafos, fotógrafos, escritores, nuestra escritora, la señori...

La lectura es la expresión de un amor apasionado

  Estos tres libros de la imagen ejemplifican lo que quiero decir con este post. Hay una preocupación extendida ante una situación frecuente en la lectura. Comienzas un libro y no puedes con él. Te aburre, te cansa, desconectas, no logras entrar en lo que lees, no consigues que te enganche. Ante esto, las respuestas de los lectores son diferentes. Hay un porcentaje importante que sigue intentando terminar el libro, porque en su canon literario no entra abandonar. Lo ven como una rendición, una derrota. Otros dejan el libro de lado sin más y se olvidan de él. No son muchos, la verdad. Y hay un grupo de lectores que actúa con perspicacia y con sentido común. Creo pertenecer a este último grupo, y, como no es una actitud estable, a veces lo he hecho y he salido ganando.  Veréis: estos son tres libros escritos por Josephine Tey , una escritora de novela policíaca inusual, una escritora nada banal, con cierta dificultad, con un estilo muy característico que es elegante y también de...

Libros bellamente ilustrados

 ¡Qué extraña sensación producen las novelas inacabadas! Puede una hacerse todas las conjeturas posibles y seguramente no dará con el clavo, con la razón exacta para que ese manuscrito se quedara en un cajón, a la espera de la nada, a medio escribir, con unos personajes sin evolucionar, con una trama inconclusa y, lo que es peor de todo, sin final. Una historia que no tiene final te deja el mismo vacío que eso que llaman en el cine "final abierto". No queremos imaginarnos que el chico fue a buscar a la chica a otro país, sino que aparezca el The End sobre un fondo de besos.  No sabemos la causa por la que esta novela, Los Watson , quedó sin terminar. Como era costumbre en Jane Austen , al principio se muestran prácticamente todos los personajes y se esboza el sentido de la trama. Podemos adivinar más de lo que dice si tenemos cierta costumbre de leerla. En una conversación pueden extraerse muchos datos interesantes. Da la impresión de que somos unas vecinas cotillas que estam...

Aquel fugaz momento en que te amaba

  /Foto Manuel Litrán/ Nadie atiende a razones cuando se va la luz del mediodía. La tarde va cayendo como una masa informe sobre los sentimientos, el sol se marcha y con él la dicha suave de quienes enlazan sus manos a modo de promesa. Así estuviste tú en otro otoño, en otro invierno, en otra primavera. Así me convencí de que no todo ha de ser fuego, ha de guardar mentiras, de que todo no tiene que convertirse en pérdida, que aún queda esperanza, poca, eso sí, y durante un momento. El momento fugaz en que te amaba. Ya no sabría decirte cuándo fue, ni siquiera recuerdo nuestros nombres, ni la forma en que se unían los cuerpos, ni el sonido de las voces sumadas y mezcladas sin que otra solución diera paso a la dicha. Es difícil recordar que hubo un tiempo en que el atardecer no daba miedo, en que el anochecer no daba rabia, en que la madrugada era un suave latido, en que los dos, en un fugaz momento, amaneciamos juntos.  /Título, verso de Ángel González/