La lectura es la expresión de un amor apasionado
Estos tres libros de la imagen ejemplifican lo que quiero decir con este post. Hay una preocupación extendida ante una situación frecuente en la lectura. Comienzas un libro y no puedes con él. Te aburre, te cansa, desconectas, no logras entrar en lo que lees, no consigues que te enganche. Ante esto, las respuestas de los lectores son diferentes. Hay un porcentaje importante que sigue intentando terminar el libro, porque en su canon literario no entra abandonar. Lo ven como una rendición, una derrota. Otros dejan el libro de lado sin más y se olvidan de él. No son muchos, la verdad. Y hay un grupo de lectores que actúa con perspicacia y con sentido común. Creo pertenecer a este último grupo, y, como no es una actitud estable, a veces lo he hecho y he salido ganando.
Veréis: estos son tres libros escritos por Josephine Tey, una escritora de novela policíaca inusual, una escritora nada banal, con cierta dificultad, con un estilo muy característico que es elegante y también detallista, que se para tanto al describir la naturaleza, como al hacerlo de las personas, cuerpo y mente, todo a la vez. Para ella no hay nada superfluo en lo que narra. Todo tiene su papel. "El caso de Betty Kane" lo leí de un tirón. "La hija del tiempo" me enganchó a pesar de que es un tema raro, con trasfondo histórico y no me gustan las novelas históricas, quizá porque soy historiadora de formación y me parece muy atrevido y muy de aprovechados cogerse un tema que ya está listo porque sucedió y ponerse a inventar sobre el tema. "Las arenas cantarinas" comencé a leerla y creo que la dejé sin casi empezar. No había forma. Pero sabía, porque es un libro de Josephine Tey, que algún día sería el momento. Y el momento llegó, disfruté, me alegré y ahora lo considero uno de los mejores libros que he leído últimamente y, desde luego, en la primera fila de mis preferencias Tey, por eso está en la foto.
A veces no es el momento de leer ese libro que tienes entre manos. No logras meterte en la historia, no consigues que ese argumento te atraiga, se te van los personajes, pero esto qué es, te preguntas a ti mismo varias veces. Llevas con dos páginas una hora, le das vueltas y vueltas. No, no, no. ¿Qué hago? Este es el momento en que hay que plantearse la cuestión. Deja el libro reposar, llegará su tiempo o no llegará pero lo que es seguro es que no es ahora. Quizá haya otra oportunidad o quizá no pero es lo que hay. No eres peor lector por eso, no estás traicionando al autor, que ni siquiera va a enterarse y no hay nadie que te exija seguir adelante y sacrificarte de este modo. Espera, espera y, en todo caso, no hay que leerlo todo en esta vida. Es imposible. Quizá algún día entres en el libro y entonces suceda el milagro, y sigas, sigas, las palabras te envuelvan, los personajes te gusten, la trama te apasione y entonces, sí, sí, sí. Este libro sí es para mí. No pasa nada. La lectura es la expresión de un amor apasionado.



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