Aquel fugaz momento en que te amaba

 


/Foto Manuel Litrán/

Nadie atiende a razones cuando se va la luz del mediodía. La tarde va cayendo como una masa informe sobre los sentimientos, el sol se marcha y con él la dicha suave de quienes enlazan sus manos a modo de promesa. Así estuviste tú en otro otoño, en otro invierno, en otra primavera. Así me convencí de que no todo ha de ser fuego, ha de guardar mentiras, de que todo no tiene que convertirse en pérdida, que aún queda esperanza, poca, eso sí, y durante un momento. El momento fugaz en que te amaba. Ya no sabría decirte cuándo fue, ni siquiera recuerdo nuestros nombres, ni la forma en que se unían los cuerpos, ni el sonido de las voces sumadas y mezcladas sin que otra solución diera paso a la dicha. Es difícil recordar que hubo un tiempo en que el atardecer no daba miedo, en que el anochecer no daba rabia, en que la madrugada era un suave latido, en que los dos, en un fugaz momento, amaneciamos juntos. 

/Título, verso de Ángel González/

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