La ciudad en la que crecí ya no existe. Cuando miro las fotografías soy capaz de situar en ellas los recuerdos, la gente, lo que pasó y cuándo pasó. Pero sé que, igual que esos recuerdos son pasado, también la fisonomía de la ciudad se ha convertido en otra. La Plaza del Rey, por ejemplo, nuestro lugar de reunión de los jóvenes, el sitio donde había bancos de azulejos, parterres, palmeras, sombra y un suelo en mosaico. Todo ello ha desaparecido y ahora es un escenario de conciertos, luz y sonido hasta la madrugada, porque los gobiernos municipales han decidido que los vecinos no descansen y han olvido la ecología del silencio, la placidez de las horas en calma, el bullicio de las voces y las risas, suplantadas ahora por el estruendo de los altavoces. No existe la Plaza del Rey ni existe el aire tranquilo de las tardes de levante, ni el sonido rumoroso del mar, ni el olor a salina. No hay plaza, ni hay salinas, ni hay azoteas, ni hay niñas secándose al sol el pelo recién lavado. Esto se llama modernidad. ¿No debería ser moderno que haya cada vez más árboles y cada vez menos ruido? Pues aquí la ecuación se ha dado la vuelta.
Somos felices ¿verdad? ¿Por qué no íbamos a serlo? (Diálogo entre Edward y Grace) Edward y Grace son Bill Nighy y Annette Bening y llevan muchos años casados aunque eso no es necesariamente bueno. Tienen un hijo de treinta años que ya no vive en casa y al que echan de menos. Edward está cansado de la esgrima matrimonial y Grace está cansada de no tener con quien discutir, ni casi con quien hablar. Hasta aquí, nada nuevo. Los matrimonios de muchos años suelen (o pueden) tener esa sensación de que han perdido el tiempo, de que no ha merecido la pena ese viaje y de que necesitan otra cosa. Aunque no saben de qué cosa se trata. Grace está cansada de la pasividad de Edward y por eso es poco amable, pero tira de la cuerda a ver si él reacciona. Ella es hiriente también con su hijo. Quizá la insatisfacción nos convierta en eso, personas hirientes, gente que hace daño al que tiene al lado. Para ella es un triunfo vivir con una pareja, mantener un matrimonio, pero Edward...no sabemos lo que p...
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