La belleza de lo pequeño

 


Me gustan las novelas cortas. Suelen condensar en pocas páginas, en torno a las cien, una historia. En las muestras que se ven en las fotos esas historias son potentes, capaces de concentrar emoción y distracción a la vez. Son muy diferentes pero todas tienen esa característica: te sientas a leer y no paras hasta que las terminas. Hay dos de Iréne Nèmirovsky, una de ellas "El baile" probablemente junto con "Suite francesas", la más conocida de sus obras. Mucha gente la conoce por esta novela corta en la que puede reconocerse el carácter autobiográfico y la referencia a su propia madre, con la que tenía una malísima y distante relación. Muy fuerte lo que cuenta Kureishi, muy duro lo de Agota Kristof, alejada de su tierra, privada de su propio idioma, en el vacío. "Elisa" es una novela bellísima, que no se olvida tras leerla y "El túnel" es la obra maestra de Ernesto Sábato, para mí lo mejor que se ha escrito en la literatura hispanoamericana. Merece la pena leer novela corta, siempre encuentras bellezas que te proporcionan felicidad. 

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