El patio se ha levantado con un sol de siempre que hacía días se ocultaba. La sombra planea sobre la mitad del espacio, la otra mitad hace su fiel ceremonia de saludar al sol. En los huecos de la pared se han colocado, a modo de espejos, los jazmines trepadores que nunca se niegan a salir. Y las rosas vibran. Solo los cacharros que, de tanto en tanto, rodean el perímetro, se mantienen inconmovibles a una primavera que, de todas formas, aún no se hace presente. Es el juego de las luces y las sombras. Es la belleza de lo que perdura.
( Aibileen Clark con la niña a la que cuida, Mae Mobley Leefolt en Criadas y señoras , 2011) Una frase puede valer tanto como un tratado. La mayoría de los que escriben darían oro por una buena frase. Las frases son como las ideas: lo más difícil de hallar, lo más fácil de plagiar y lo más duradero. Una buena frase representa un logro para el que la escribe o pronuncia. Detrás de una buena frase siempre hay una idea valiosa. Y, además, una buena frase te hace pensar en cuestiones que merecen la pena. La película Criadas y señoras ( The Help , 2011, de Tate Taylor ) incluye esta frase en boca de la criada negra de la niñita blanca: "Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante" . La criada negra no ha estudiado psicología pero ha criado ella sola a diecisiete niños. Todos ajenos. Todos blancos. Resulta incongruente cómo en esta película ( y supongo que también en la realidad que retrata) las mujeres blancas dejan a sus preciosos hijos blancos en manos de ...
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