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Entradas

Crecepelos

(Foto de William Eggleston)  Primero fue la Historia. El auge de las novelas "históricas" produjo un boom editorial y, a su calor, miles de personas consideraron que eso que se contaba ahí era la historia de verdad. Los historiadores se replegaron y los escritores de "historia" ocuparon los púlpitos, los escaños del Congreso y las librerías. Ahora mismo la gente conoce determinados acontecimientos históricos, o cree conocerlos, a la luz de esas novelas y no de los libros de Historia, relegados al saber académico.  Después fue la Psicología. La vida moderna produce un sinfín de nuevas patologías y nada mejor que alguien que te conduzca, que te diga, sin compromiso y sin prospecto, qué has de hacer para vivir mejor, para superar un desamor, para recuperarte de un duelo, sea este el que sea. Los coach y el coaching desterraron a los psicólogos a sus consultas y ocuparon los programas de televisión y de radio además de, otra vez, las librerías. Si existen psicólogos de ...

Los nuevos ricos

  Mi madre siempre me gastaba bromas con este tema: se imaginaba que compraba una lotería que nunca compraba y que le tocaba el premio gordo. Entonces nos hacíamos súper millonarios. No cuantificaba la cantidad sino que era "muchísimo dinero". Una pasta gansa, dirían Mortadelo y Filemón, que son dos pero como si fueran uno solo. Tela de dinero, dinerísimo. Ella fantaseaba entonces lo que haría con todos esos billetes y cuánto gastaría en esto y en aquello, de modo que aquella fantasía era alimenticia del espíritu y muy satisfactoria porque te permitía convertirte, incluso, en empresaria, mecenas o en benefactora de casi todos.  Invariablemente la cosa terminaba preguntando qué me parecía todo aquello y mi respuesta siempre era la misma y con la misma sinceridad siempre: no quiero ser una "nueva rica", qué vergüenza. Y lo decía en serio y no por hablar sino porque pensaba que era bochornoso aparecer de pronto convertida en alguien que no eras y todo porque los billet...

Crónica de la vida

  Esta es la imagen que vale más que mil palabras. Las portadas de esta revista son una especie de crónica diaria de lo que nos va sucediendo. En este caso, tan reconocible. La mesa llena todavía de los cacharros de la cena. Una familia numerosa, quién sabe si con algún invitado además. Un montón de gente. Cada uno a lo suyo. Cada uno enfrascado en su móvil, las pantallas brillando, las personas de todas las edades absortas en su propio juego, separados, distintos, alejados.  Me ha hecho recordar, por lo exótico, nuestras sobremesas de infancia. Mucha gente en la mesa, los platos todavía sin recoger, el postre a medias, la charla. La charla, la conversación, el intercambio, las miradas. Si todo eso se ha sustituido por una brillante pantalla que parece acercarte al mundo, entonces es que el apocalipsis no es una broma de Billy Wilder. 

Para ellos no hay medallas

  En muchos pueblos y ciudades, en barrios, en calles concretas, en barriadas, en pedanías, en aldeas, siempre hay alguien que levanta la voz. Suele ser alguien que ha nacido allí o que tiene un interés especial por conservar, cuidar, proteger, aquello que conoce bien y que no quiere que se pierda. Da igual que sean especies arbóreas, terrenos, edificios antiguos, puentes, acueductos, calzadas, conventos, iglesias, casas, azoteas, remates, patios de vecinos, cualquier cosa que tenga interés histórico o artístico y que merezca cuidarse, que merezca dar la cara por ella. Estas personas son insustituibles. Escriben en periódicos para exponer sus quejas, lanzan cartas a la autoridad, ahora usan las redes sociales. Van con sus cámaras de fotos y nos muestran el pasado, el problema y una posible solución. Sobre todo, denuncian. No parece que a la gente le importe mucho pero ellos son incombustibles, prosiguen con su tarea sin recompensa alguna, no son conocidos ni reconocidos, pero sí im...

Elegantes

  He encontrado esta foto en una red social. Me ha hecho pensar, recordar, escribir. Aparentemente solo son personas que están tomando algo en una calle de Londres, en una terraza de mesas verdes y sillas que parecen bastante incómodas. Aquí en primer plano un señor mayor. En segunda fila una pareja que está comiendo algo. Más allá otro señor. El señor mayor tiene un libro en la mano, está leyendo. En la silla de al lado hay más libros y lo que parece ser otra bolsa también llena de libros. No hay nada en la mesa, acaba de llegar o no ha pedido nada. Está absorto en la lectura. Lleva gafas de montura negra. Está concentrado absolutamente en lo que lee. La distancia nos impide ver de qué libro se trata.  El hombre mayor va muy bien vestido. Pantalón gris de raya bien planchada, una camisa clara, una chaqueta azul. Lleva calcetines azules y unos mocasines negros bien limpios. Es un hombre elegante y su elegancia no es afectada, no es cursi, no es presuntuosa, sino natural. Es el...

Cármenes

  Manuel de Falla, el músico gaditano, vivió un tiempo en un carmen de Granada. Quietud y olor a jazmín en una casa que dibujó con detalle Hermenegildo Lanz cuando el músico se marchó a cierta clase de exilio. En La Isla, la Virgen del Carmen procesiona entre esteros, con el fondo azul de la bahía y sones de banda de música. Las bandas de música tenían todas un aire militar y había una especie de rumor de fondo que se componía de marchas y que daba un aire solemne al paseo. Hay una pequeña pedanía entre olivos, Monte Lope Álvarez, que tiene por patrona a esta Virgen. No tienen mar, ni océano, a no ser que consideremos un océano ese mar de olivos sin final. Allí la gente parece entregada a otros afanes distintos a los nuestros, quizá porque el campo conoce lo esencial desde siempre. Cuando llegué a Triana, mi primera amiga se llamaba Carmen y tenía mucha gracia. Poseía un punto de vista original sobre todas las cosas y frases y palabras propias, de esas que nadie más usaba. Dejamos ...

Tamara de Lempicka: frío glamour

  Tan espectacular en sus posados fotográficos como en su obra Tamara de Lempicka es una de esas artistas que se reconocen sin ser un experto en arte. Su estilo es, lo que se llama, inconfundible. El art-déco pasado por un diálogo con el color que nos trae vigorosos verdes, azules, rojos y anaranjados, puestos al servicio de la sensualidad femenina y de espectaculares puestas en escena. La mayoría de sus cuadros tiene a las mujeres como protagonista y ella misma aparece en extraordinarias poses captadas por eminentes fotógrafos.  Aunque no fue fácil que su pintura tuviera reconocimiento, cuando lo logró ella fue muy consciente: “Fui la primera mujer que hizo pinturas claras y evidentes; y ese fue el secreto del éxito de mi arte. Entre cien cuadros, es posible distinguir los míos. Y las galerías comenzaron a ponerme en sus mejores salas, siempre en el centro, porque mi arte atraía al público”.  Su biografía es tan exótica como sus cuadros. Ella ocultó datos sobre su l...

Un verano con libros

Entre toda la oferta lectora he aquí algunos libros que son bonitos, agradables, entretenidos, impactantes, amigables, llenos de interés. Tienen solamente algo en común: todos han sido escritos por mujeres. Un verano con libros de las mujeres que escriben. 

El perdón

  /Pintura de Henri Matisse/ Es una especie de club barato, un sitio de carretera donde la gente para a tomarse una hamburguesa y beber una cocacola. Las campañas de los candidatos a la carrera presidencial en los Estados Unidos pueden pasar horas en sitios así. De viaje en viaje. Hay una suave tranquilidad en este espacio que contrasta con la prisa de los viajes. Hace mucho que no viajo. Soy una persona anclada en un lugar que mira por la ventana para apreciar el exterior. Pero imagino un viaje llegando a esos lugares, cruzando un gran país que tiene tanto arbolado como agua, ríos, montañas, puertos y paraísos. Viajando en una compañía tranquila, con alguien silencioso, que solo está contigo como si fuera un paraguas que te proteja del miedo a cruzar la calle o de entrar en la noche después de los crepúsculos. Si ese viaje tuviera lugar, si un aire sereno atravesara sus momentos, entonces el perdón sería posible. Y acabaría la ira y el resentimiento. Nadie tiene la culpa de ser fe...

El juego de la venganza

La historia tuvo lugar en Kuala Lumpur en 1911. Luego se convirtió en un relato, publicado en 1924, junto a otros que formaban el libro The Casuarina Tree. Más tarde, en una obra de teatro escrita en 1927. Por fin, en una película, de 1929. Y el fin de todo ello, de esta suerte de atracción mantenida en el tiempo, es esta película La carta, de 1940. Así, Somerset Maugham, el dramaturgo; Howard Koch, el guionista; William Wyler, el director y Bette Davis, la actriz, forman el cuarteto sobre el que se asienta esta extraña, apasionante, dura y compleja producción.  Nunca la fotografía ha sido un aliado tan fiel de las emociones. Nunca los movimientos de cámara han tenido mayor protagonismo. Nunca, las diferencias sociales, la lucha de clases, han tenido un espejo mejor en que mirarse. Nunca la pasión amorosa se ha escrito con tanta conmiseración y tanto odio. Nunca la rivalidad femenina ha tenido un ropaje tan caro y unos rostros tan herméticos. Nunca hemos entrado en una his...

"Una noche en el paraíso" de Lucia Berlin

En 2016, la publicación por la editorial Alfaguara de "Manual para mujeres de la limpieza" fue un absoluto suceso. El boca a boca funcionó de inmediato y el libro se encumbró a los primeros puestos de los más vendidos y fue, también, de los más leídos. Ambas cosas no siempre coinciden. La personalidad de Lucia Berlin importa, desde entonces, tanto o más que su obra. Como ocurre con todas las vidas estrambóticas, al filo de la navaja, su peripecia vital nos llama a intentar descubrir resquicios que expliquen el trasfondo de las historias que cuenta. Setenta y siete cuentos que ya se habían publicado en los años noventa sin demasiada repercusión, a pesar de que consiguió el American Book Award en 1991.  (Lucia Brown en sus primeros años) Fue la importante editorial norteamericana Farrar Straus and Giroux la que publicó el "Manual" en 2015, revitalizando la figura literaria de esta mujer. Era un momento muy oportuno. La literatura femenina, antaño a...

Camarón de mi isla

  ¡Salinas de San Fernando! Agua quieta en los esteros ¡Cómo huele a yodo cuando se van los charcos secando con los calores primeros! (José María Pemán) Y ya estarán los esteros rezumando azul de mar dejadme ser, salineros, granito del salinar. (Rafael Alberti) ********** Antonio José y Miguel Poveda cantan uno de esos temas de Dúos increíbles. A mí me gustan muchísimo los dos. Poveda acaba de sacar disco con temas de Lorca y Antonio José tiene carisma y voz. Mientras que los escucho cantar escribo esta entrada de mi blog en una mañana gris de verano, la clase de mañana fresca y neblinosa que a mí no me gustan nada y que nos traslada a París. Esto no es París, no tenemos segunda vuelta de elecciones legislativas el domingo, no somos tampoco Londres, ni hay un primer ministro nuevo, no, esto es Triana y mi terraza está abierta hacia la plaza. Una plaza que la desidia ha convertido en un secarral: los mecanismos del riego no funcionaban y nadie de parques y jardines se ha dado cuenta...

Los indefensos

 /Las espigadoras. Jean-François Millet. Museo D'Orsay. París/ La mayoría de las veces no somos conscientes. El instinto de supervivencia, el de mirar hacia el lado agradable, la necesidad de frecuentar la alegría, todo eso nos oculta la realidad y, cuando la vemos, entonces nunca más abandona nuestra retina. Están los indefensos, estamos los indefensos, y están los otros. Los otros son los que tienen dinero, poder, autoridad, status, fama. Gente poderosa y los indefensos. Nosotros somos los indefensos. Los indefensos sabemos y sentimos que nos caerán los problemas, que nos cercarán, y que no podremos hacer nada. Todos los que están por encima y que nos rodean, cogerán la sartén por el mando y nosotros seguiremos agachados, no veremos la luz del sol, ni conoceremos la dicha de la libertad. Llegará un momento en que solo pediremos que nos dejen tranquilos, solo desearemos que nuestros hijos estén bien y aceptaremos que estamos por debajo de casi todo. Nadie escribirá una carta al di...

Hay una naturaleza que parece pintada

  El jardín inglés se "inventó" a finales del siglo XVIII. Era muy diferente del francés, que estaba entonces tan de moda. Nada de cuadriculas ordenadas, todo lo contrario. Un jardín salvaje en el que se combinaban agua, vegetación, prados, senderos, árboles frutales, huertos. Jane Austen tenía mucha mano con las flores y su madre con las hortalizas. En la casa de Chawton podían disfrutar de un exterior muy apacible y agradable, en el que había un poco de todo. Según las estaciones, el jardín ofrecía tonos y colores diferentes. Todo el mundo debería tener un jardín.  Lancelot Brown, apodado "Capability", es decir, "Capacidad", porque era su forma de explicar a los clientes que estaba en condiciones de asumir el diseño del jardín que le habían encargado, vivió entre 1716 y 1783. Aunque nació en el norte, desarrolló su carrera como arquitecto y paisajista en el sur, con clima más propicio para que sus obras de arte naturales florecieran. Planeó parques, dise...

William Glackens, de Filadelfia a París

East River Park, 1902, William Glackens, Nueva York, The Brooklin Museum. He descubierto estos días al llamado Grupo de los Ocho, llamados también la escuela de Ashcan, pintores americanos realistas que pintan bajo la influencia de los impresionistas franceses pero que tienen cada uno de ellos su propia visión. En el caso de William Glackens se inspiró en el uso de la luz y el color para sus cuadros, de temáticas variadas aunque siempre centrado en la vida de la clase media americana. Además de pintor fue durante muchos años ilustrador para periódicos, recogiendo la actualidad en sus dibujos. Así fue el encargado de seguir los avatares de la guerra entre España y Estados Unidos en Cuba, por ejemplo. Aunque nació y se formó en los Estados Unidos tuvo un aprendizaje posterior en París y conoció muy bien la obra de Renoir que le aportó muchas de las formas de trabajar que él usó en su pintura.  Elevated, Columbus Avenue, New York, 1916, William Glackens, Connecticut, New Britain Museu...