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Entradas

El engañoso mundo de la crítica literaria

   Melanie Vugich Tengo que hablar de los críticos literarios. Tengo que hablar de los críticos literarios al hilo de los cabreos lectores por los malos libros y sus elogiosas críticas, mientras que otros buenos libros desaparecen en los montones de las librerías o ni siquiera se exponen para la venta.  Me he preguntado muchas veces si es que los críticos son unos ignorantes que no saben nada de literatura. También he pensado que actúen movidos por algún interés que no sea el de la crítica objetiva. El caso es que he dejado de leer suplementos culturales, reseñas de periódicos y no sigo recomendaciones supuestamente profesionales. Me fío más de mi intuición, de lo que publican las editoriales de más confianza o de la opinión de otros lectores. A esto hemos llegado.  No creo posible que todos los críticos sean unos ignorantes, no tendría sentido alguno. Cuando veo una crítica disparatada suelo ver quién es el que la escribe y busco los datos sobre él. En algunos casos...

La aristocracia del amor

  No sabía cómo titular esta entrada. Y han saltado solas las dos palabras: amor y aristocracia. En todo caso, escribo de algo que no existe. O quizá sí. Quizá no se destruye nada que haya sido perfecto y verdadero. Cada mueble, cada flor, cada tapicería, conserva una historia, una historia que puede reproducirse y que puede crear sensaciones. La memoria funciona así, así se convierte en nostalgia y la nostalgia conduce siempre a la pena. Todo lo que echamos de menos nos duele. No solo lo amargo, también, y sobre todo, lo dichoso.  Colocamos con nuestras manos todas las cosas y convertimos un envoltorio en una casa. Y la casa se hizo hogar con mil detalles y con mil momentos. De esos momentos muchos fueron terribles, quizá por eso se destruyó ese universo cuando todo acabó. Pero entonces, cuando había claridad, todo parecía nuevo, firme y casi perfecto. Aunque, ahora que lo pienso, todo el tiempo fue dolor y se incubó y se vivió el dolor y los espejos lo mostraron, y los muebl...

"Emma", "Persuasión", "Sanditon", obras de madurez

 /Fotogramas de la temporada 1 y la 2 de "Sanditon", serie TV, 2019/  La enfermedad impidió a Jane Austen terminar su última novela, Sanditon y, claro está, escribir otras. En relación con Sanditon hay que decir que prometía. Así como la otra inacabada, Los Watson , da la impresión de ser reiterativa y de no interesar mucho ni siquiera a la autora (no sabemos si la dejó por eso, pero creo que la cosa va por ahí), con Sanditon se abre una nueva etapa que hubiera dado, estoy segura, hermosos frutos. El tema, los personajes, la trama, los diálogos, el escenario, todo lo que ahí aparece es novedoso. Y por eso  prometía, porque entraba la autora en un contexto literario diferente, en un momento de total madurez, después de haber escrito la grandísima Emma y la enorme Persuasión , dos de sus cumbres narrativas. En esta última el equilibrio entre emocionalidad y razón es el justo y los personajes entran en un universo mucho más maduro, sensato, lleno de problemas adultos, que...

¿Son tan distintas Elizabeth Bennet y Emma Woodhouse?

/Jennifer Ehle en "Orgullo y prejuicio" de 1995 y Romola Garai en "Emma" de 2009, ambas series de la BBC/ Resulta casi universalmente aceptado que Elizabeth Bennet es la heroína más querida y Emma   Woodhouse la más detestada de todas las que inventó la querida Jane Austen . Elizabeth le cae bien a todo el mundo. Nos parece simpática, ingeniosa, libre, inteligente, atractiva y capaz de dar calabazas si se tercia. Tiene una relación fantástica con su hermana mayor y es muy popular en el lugar donde vive. Además, es capaz de enamorar al hombre Austen por antonomasia que es, claro está, el señor Darcy . Por su parte, Emma Woodhouse suele ser tachada de prepotente, orgullosa, caprichosa y niña mimada. En realidad, todos esos adjetivos surgen de las propias novelas, con lo cual los lectores lo único que hacen es seguir a pies juntillas las impresiones de los personajes. Pero ya sabemos que todas las cosas admiten matices y me propongo defender que ambas se parecen má...

A mucha gente no le gusta Emma Woodhouse

Quizá la culpable fue la propia Jane Austen cuando definió a Emma Woodhouse como "una heroína que no gustará a nadie". El caso es que muchos lectores, sobre todo lectoras en este caso, comentan lo mal que les cae Emma porque, según ellas, es cotilla y prepotente. No debería caernos mal un personaje por estas cualidades, ni por ninguna otra diría yo, pero el tema es que sucede y eso lleva a menospreciar el libro y a no reconocer sus méritos. Por eso escribo esta entrada, para expresar mi propia opinión sobre Emma Woodhouse y su papel en la novela.  Emma se aparta considerablemente del patrón de heroínas de Jane Austen. Esto, dicho así, puede parecer evidente. Pero hay que pensar un poco y considerar si esas heroínas (tomaremos las de sus seis novelas mayores y dejaremos de lado a lady Susan Vernon) responden todas ellas a un tipo de mujer. Veamos: Elinor y Marianne Dashwood son hijas de familia, preocupadas por su situación y por su madre, pero con caracteres muy distintos...

Meli

  Para Meli, en La Carolina, tan hermosa Había un sol de justicia, había un secreto que a todas nos unía y un vestido blanco con margaritas. Había gente muy joven y algunos mayores que no estaban demasiado de acuerdo, pero los jóvenes sentían que aquello no tendría importancia alguna después de pasar los años y tuvieron razón. En el tiempo de los descubrimientos, la elegante ciudad de Sierra Morena concentraba anhelos y amores, todos ellos incrustados en corazones ardientes, deseosos de vivir la vida a tope. En los bares y en las cafeterías, en los paseos, en los restaurantes, se alternaba con los amigos y con la esperanza de descubrir el mayor de los afectos. Había un hotel en el que los novios aguardaban el sí quiero. Y había también una alberca, una enorme alberca floreciente, que daba a la casa la categoría de espectáculo. Lanzarse a la alberca recién levantadas era un milagro. Un bikini verde, una riña intempestiva, estas niñas hacen lo que quieren. En medio de todo esto, la v...

"Canción del camino" de José Luis Rodríguez Ojeda

  La escritora inglesa Jane Austen (1775-1817) habla de Imaginación y Verdad como eje fundamental de las historias. El cantaor Antonio Mairena (1909-1983) se refiere a la Cabeza y el Corazón como sustento del cante. Y el músico y maestro de la guitarra flamenca Paco de Lucía añade a la Técnica la creación de "cositas buenas" para lograr el eco deseado. A todo ello Manuel Chaves Nogales (1897-1944) suma el "andar y contar" como muestra de la necesaria visión del mundo que todo artista debe tener y no perder. Y, por último, Antonio Machado (1875-1939), nuestro poeta de Sevilla, expresa así su vocación itinerante "he andado muchos caminos/he abierto muchas veredas/he navegado en cien mares/y atracado en cien riberas". Precisamente el título de estas obras completas tiene eco machadiano.  Ese camino del que habla el autor del libro tiene larga distancia ya, porque comenzó en la juventud, quién sabe si no en la adolescencia, y se prolonga hasta ahora y segu...

Queridos quioscos de lectura

 /Una promoción de RBA que se vende ahora online/ Si me preguntas por momentos felices tengo que contarte mi relación con los quioscos. Me gustan esos grandes, que tienen mercancía dentro y fuera, repartida por el suelo incluso, y que venden de todo, libros, chucherías, estampas de los álbumes de los niños, muñequitos, cosas que no sirven para nada, promociones, por supuesto prensa, revistas, periódicos, suplementos, un universo extraordinario.  Hay otros quioscos de distinta naturaleza, como los de churros que yo frecuentaba en la playa de Valdelagrana , que da gusto pasar junto a ellos por lo bien que huelen, incluso los que venden comida preparada, pero yo de estos solo he disfrutado en el extranjero, porque en España te vas a un bar de tapas y es lo mismo pero mucho mejor. Sin embargo, el quiosco de prensa , que es la forma general por la que se conoce a los auténticos quioscos de lectura, es el rey.  Me veo a mí misma, husmeando de chica por algún de estos quioscos...

Muchachas

 ‘Treinta y tres muchachas salen a cazar la mariposa blanca’, pintada en 1958 por Max Ernst Todas vivíamos para el amor. El barrio era increíble, precioso, lleno de vida. Muy cerca de la universidad, a un tiro de puente. El piso era grande, luminoso y en él había muchas camas. Pero dormíamos poco. A veces pasaban varios días y ni siquiera teníamos ocasión de destaparlas. Éramos estudiantes pero también éramos vividoras, entusiastas, risueñas y enamoradas siempre. Y el amor exige confidencias. Horas y horas desmenuzando gestos, horas y horas llorando por amores perdidos, por amores imposibles, por amores absurdos. Estrella nunca acertaba a la hora de enamorarse y todos los hombres de su vida tenían una deuda pendiente con una novia anterior y esa deuda era urgente para él y por eso no podía hacerle caso a Estrella, que era alta, guapa y callada. Nieves conservaba costumbres antiguas y entendía poco la vida del piso, su ir y venir permanente. Pero cuando conoció a Carlos, uno de los ...

Amores

  A ella le había parecido imposible vivir sin estar enamorada. Y se puso a ello muy pronto, denodadamente, a los once o doce años. En ese tiempo tuvo su primer amor que, como debe ser, era absolutamente platónico . El profesor de Geografía era un treintañero atractivo, torpe y amable, que es la fórmula infalible para que las adolescentes bregadas en novelas de D. H. Lawrence se te enamoren. Quizá por eso ella adora la Geografía , le parece súper sexy eso de navegar por golfos, fiordos, cabos y bahías . La bahía , sobre todo, es el accidente geográfico que más la inspira, porque nació en una de ellas y sigue ahí, en algún lugar de los recuerdos, sin perder ni un ápice de realidad. El profesor de Geografía era de una buena familia, hizo una buena boda y tuvo una carrera docente muy efímera, porque después ejerció de otras cosas y se metió en algunos líos. Una vez ella lo encontró en una cafetería de la capital. Ella tenía ya veinte años, iba a la universidad, y él, claro está, ...

Cine: The Mastermind

  Título original:  The Mastermind Año:  2025 Duración:  110 min. País: Estados Unidos  Dirección:  Kelly Reichardt Guion:  Kelly Reichardt Música:  Rob Mazurek Fotografía:  Christopher Blauvelt Compañías:  Film Science, MUBI Reparto: Josh O'Connor , Alana Haim , Hope Davis , Bill Camp , John Magaro .  El cine tiene un resorte mágico. Cuando ves una película que te gusta, te envuelves en ella, la recreas, la miras de una forma tan diferente que se convierte en algo tuyo. Hay películas que te inspiran, que te activan una especie de resorte interior, una llamada. Y eso sucede con esta película. Ni el entorno, ni la temática, tienen nada que ver conmigo. Pero quizá no sea esto cierto. Para empezar, un museo, ese lugar en el que has pasado tantas horas cuando estudiabas Arte y aun después. El sitio de la mirada activa, del resurgimiento de la estética y de la belleza abierta. También está un actor al que sigues desde hace tiempo y que...

Comida rápida

  La ciudad entera es un universo blanco. La nieve cae y se posa sobre el suelo, los coches, los árboles. Todo desaparece. La vida parece ralentizarse y, detrás de las ventanas, los hombres y mujeres de la gran urbe contemplan con curiosidad este fenómeno. Todos los inviernos Nueva York se hiela. Así lo plasma en esta portada una revista en la que todos queremos escribir, siquiera sea por compartir espacio con algunos nombres venerables. Escribir en una revista tiene algo de mágico, mucho de bello. He escrito en muchas de ellas y hoy todavía considero a mi blog una revista, una revista digital que tiene bonitas imágenes y emocionantes textos. O eso quisiera yo pensar.   Los rider s, sin embargo, son imprescindibles. Las oficinas están llenas de empleados que no tienen tiempo de volver a casa para comer o que no pueden arriesgarse a cruzar el talud de nieve para ir a la tienda de enfrente, al restaurante de lujo o al garito de barrio. Cómo serán allí los bares de tapas ,...

Historias de paraguas

  Pierre-Auguste Renoir   (1841-1919) Los paraguas , 1881-1886 Óleo sobre lienzo, 180,3 x 114,9 cm National Gallery, Londres Podría contar un montón de historias de paraguas. La del paraguas de rayas azul y blanco que llevaba en un autobús camino del trabajo y terminé regalando a una mujer que iba a mojarse de cabeza a pies con su pequeño hijo. Al final fui yo la que me mojé y la mujer la que me decepcionó: prometió devolvérmelo en el trabajo pero no lo hizo.  Hubo también un paraguas rojo y ese siempre lo llevaba con una trenka que tenía un forro interior de cuadros escoceses . Ese paraguas lo presté, cómo no, a una compañera y luego negó que se lo hubiera prestado. No la veía mucho pero, después de aquello, no quise volver a verla. Era ladrona y mentirosa. Hay gente así. En una ocasión me compré un bonito paraguas en tonos verdes , estampado, verde hoja oscura , con un aire precioso. Lo dejé sin estrenar, porque al final no llovió, en el asiento de uno de los cercaní...

"La tortuga y la liebre" de Elizabeth Jenkins

  Elizabeth Jenkins ( Hitchin, Hertfordshire, Reino Unido , 1905- Londres , 2010) es una escritora excepcional. Puede que no sea muy conocida, ni muy reconocida, pero eso solo significa que en la literatura no siempre brilla lo que tiene esplendor. Su vida es muy interesante y estuvo llena de estímulos intelectuales. Fue a la universidad, dio clases y vivió en una familia donde la cultura tenía mucha presencia. Fundó la Jane Austen Society , que todavía existe, y escribió una biografía de la propia Jane que, por desgracia, no se ha traducido al español. Escribió novelas que llaman la atención por la definición de sus personajes y la mezcla de misterio y elegancia que en ellas aparece. Algunas de esas obras han sido reseñadas en este blog, basta buscarlas por el nombre de la autora.  La tortuga y la liebre narra la decadencia y el final de un matrimonio que, en apariencia, tiene todo para ser feliz. El marido goza de una buena posición económica, la esposa está muy enamorada...

Una cuestión de rosas

  Era una especie de jardín inglés , abierto y lleno de recovecos extraños. Nada de cuadrículas, ni de setos ordenados, más bien una clase de jungla urbana , en el patio de la casa, una extensión grande que se dividía en zonas. La del jardín solo era una de ellas y allí el verde reinaba. Lo mismo sucedía en los arriates que lo envolvían, marcando las distancias, impidiendo que el agua de la lluvia lo anegara en su momento. La lluvia no tenía control a veces y, en otras ocasiones, escaseaba. Los tiempos de sequía eran tan numerosos como los tiempos húmedos y el jardín tenía la extraña virtud de sobrevivir a todo.  Estaban las rosas. Rosas amarillas, blancas, rojas y rosas. Las rosas rosas son redundantes, algo cursis, romanticonas y también traicioneras. Alguien puede regalarte un gran ramo de rosas rosas y no querer decir nada. A ella le sucedió en una ocasión. El chico le trajo en autobús un ramo de rosas muy grande y entonces ella pensó que todo estaba hecho, que ya era d...