"La tortuga y la liebre" de Elizabeth Jenkins

 


Elizabeth Jenkins (Hitchin, Hertfordshire, Reino Unido, 1905-Londres, 2010) es una escritora excepcional. Puede que no sea muy conocida, ni muy reconocida, pero eso solo significa que en la literatura no siempre brilla lo que tiene esplendor. Su vida es muy interesante y estuvo llena de estímulos intelectuales. Fue a la universidad, dio clases y vivió en una familia donde la cultura tenía mucha presencia. Fundó la Jane Austen Society, que todavía existe, y escribió una biografía de la propia Jane que, por desgracia, no se ha traducido al español. Escribió novelas que llaman la atención por la definición de sus personajes y la mezcla de misterio y elegancia que en ellas aparece. Algunas de esas obras han sido reseñadas en este blog, basta buscarlas por el nombre de la autora. 

La tortuga y la liebre narra la decadencia y el final de un matrimonio que, en apariencia, tiene todo para ser feliz. El marido goza de una buena posición económica, la esposa está muy enamorada de él y es absolutamente entregada a hacer lo que al marido le hace feliz y tienen un hijo con un carácter peculiar pero nada llamativo en realidad. Hay otros personajes que completan el cuadro: la amiga íntima de ella, la amiga íntima de él, el amigo íntimo del hijo. Los tres forman un triángulo muy curioso que, al final, le da la vuelta a la tortilla, podíamos decir. 

¡Qué bien describe Jenkins los sentimientos de la protagonista! Puede decirse que todo el relato se cuenta desde su punto de vista y aparece ante nosotros tan bien explicado como la naturaleza que rodea la zona en la que vive o la casa en la que habita la familia. Es cierto que hay algunos toques de ironía, muy necesarios para evitar que el libro resulte un folletín, pero más veces se vislumbra una especie de comprensión de la debilidad humana, una descripción muy acertada de los caracteres y todo ello sin intentar hacer daño. Es como si nos pidiera a todos los lectores que tuviéramos compasión de los defectos de los otros. 

Tiene una curiosa forma de escribir. Cierra cada corto capítulo con unas reflexiones misteriosas, filosóficas casi, que te hacen pensar y que no ocupan más que dos o tres renglones pero que van marcando la pauta del libro. Son corolarios a lo sucedido y puertas abiertas a lo que va a suceder. 

La historia nos revela que una mujer de buen carácter, con belleza, medios económicos y una vida tranquila, puede tambalearse y perder la autoestima en cuanto que el marido se fije en otra, que, en apariencia, es inferior. La pérdida de la autoestima es una desgracia para aquellos que la sufren, viene a decirnos la autora, mucho más cuando se trata de una mujer que basaba su felicidad en la complacencia de su marido. Y añade, por ello, que depender de otros es uno de los grandes errores que cometen los seres humanos. 


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