El engañoso mundo de la crítica literaria


 

🎨 Melanie Vugich

Tengo que hablar de los críticos literarios. Tengo que hablar de los críticos literarios al hilo de los cabreos lectores por los malos libros y sus elogiosas críticas, mientras que otros buenos libros desaparecen en los montones de las librerías o ni siquiera se exponen para la venta. 

Me he preguntado muchas veces si es que los críticos son unos ignorantes que no saben nada de literatura. También he pensado que actúen movidos por algún interés que no sea el de la crítica objetiva. El caso es que he dejado de leer suplementos culturales, reseñas de periódicos y no sigo recomendaciones supuestamente profesionales. Me fío más de mi intuición, de lo que publican las editoriales de más confianza o de la opinión de otros lectores. A esto hemos llegado. 

No creo posible que todos los críticos sean unos ignorantes, no tendría sentido alguno. Cuando veo una crítica disparatada suelo ver quién es el que la escribe y busco los datos sobre él. En algunos casos el bagaje es mínimo, en otros se trata de gente con una buena formación. Debe haber, entonces, más de una razón para que la crítica haya llegado a convertirse en un pozo de desconfianza. 

Muchos de esos críticos son escritores, es decir, que ellos también estarán sujetos a la crítica en algún momento. O sea, necesitan que los juzguen con benevolencia e incluso con entusiasmo. Hay editoriales muy potentes que hacen llegar los libros que publican a una serie de críticos con influencia y que, indefectiblemente, hablan bien de esas publicaciones, es más, las encumbran. En los suplementos culturales, en los periódicos, incluso en la radio y la televisión, se habla casi siempre de los mismos autores, de las mismas editoriales, del mismo tipo de libros y se ignoran totalmente otros. Como lectora, no suele coincidir con esas apreciaciones prácticamente nunca. 

De vez en cuando se monta una zapatiesta con un libro en concreto. Se vende mucho, gana premios, se encumbra al autor, y algunas voces pequeñas lanzan una critica callada, mientras que las alabanzas aparecen en tropel. Vas al libro y ves que es una auténtica mierda. No es posible que los críticos que lo han alabado no hayan reparado en eso. No son tontos para nada, saben de lo que hablan. ¿Entonces? ¿Ignorantes o interesados? ¿Se compra la crítica literaria? He aquí la cuestión. 

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