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¿Son tan distintas Elizabeth Bennet y Emma Woodhouse?



/Jennifer Ehle en "Orgullo y prejuicio" de 1995 y Romola Garai en "Emma" de 2009, ambas series de la BBC/

Resulta casi universalmente aceptado que Elizabeth Bennet es la heroína más querida y Emma Woodhouse la más detestada de todas las que inventó la querida Jane Austen. Elizabeth le cae bien a todo el mundo. Nos parece simpática, ingeniosa, libre, inteligente, atractiva y capaz de dar calabazas si se tercia. Tiene una relación fantástica con su hermana mayor y es muy popular en el lugar donde vive. Además, es capaz de enamorar al hombre Austen por antonomasia que es, claro está, el señor Darcy. Por su parte, Emma Woodhouse suele ser tachada de prepotente, orgullosa, caprichosa y niña mimada. En realidad, todos esos adjetivos surgen de las propias novelas, con lo cual los lectores lo único que hacen es seguir a pies juntillas las impresiones de los personajes. Pero ya sabemos que todas las cosas admiten matices y me propongo defender que ambas se parecen más entre sí de lo que se diferencian. 

Para poder argumentar mi opinión me voy a fijar en determinados aspectos y los analizaré con respecto a las dos. Estos aspectos son: actitud ante el matrimonio, relaciones familiares, trato con los amigos y carácter. En lo que se refiere a su actitud ante el matrimonio me parecen iguales, pues las dos desean casarse por amor y solo por amor. Es verdad, sin embargo, que Emma puede permitirse el lujo de no casarse, porque no necesita el dinero, ni el apoyo de un buen matrimonio, y dado que Elizabeth anda mal de economía nos da la impresión de que su actitud es más valiente y arriesgada. Pero eso es porque Emma tiene una posición social favorable a rechazar los matrimonios de conveniencia. Sin embargo, eso no significa nada, mucha gente estaba en su misma situación y se seguía casando solo porque es mejor ser una mujer casada que una solterona. Su argumentación a favor de las solterones debería bastarnos para considerar que Emma, también, es una chica valiente. Las dos rechazan a un clérigo ridículo, hay que recordarlo. La gran diferencia en este punto del matrimonio es que Elizabeth llega a rechazar al mismísimo Darcy, pero es que Emma no puede rechazar a Knightley. Primero porque está enamorada de él y reconocerlo supone darse cuenta de que se había engañado a sí misma y segundo porque Knightley es un hombre sin tacha, mucho más maduro, sensato, mesurado y completo que Darcy, que debe mejorar y mucho en lo tocante a carácter. A Knightley le pasa lo mismo que a Emma: la perfección asusta. 

Las relaciones familiares de ambas son distintas, porque distintas son las familias pero el trato con la hermana más afín y la única hermana es exquisito en ambos casos. Elizabeth es crítica con su familia porque conoce sus defectos pero luchará por ayudar a su hermana Lydia llegado el caso. Emma adora a su. hermana y a su padre, tanto, que es capaz de sacrificar su boda con Knightley por no causarle trastorno a este último. No hay aquí diferencia entre ellas, salvo las derivadas de las propias familias. Si nos fijamos en el tema de las amistades quizá haya aquí algunas cuestiones que señalar y que resultan muy interesantes. 

La mejor amiga de Elizabeth es su hermana Jane. Lo corrobora ella misma cuando Charlotte Lucas se decide a casarse con el señor Collins y así lo manifiesta en sus pensamientos. La mejor amiga de Emma es su institutriz, la señorita Taylor, en la novela ya señora Weston, pues se casa al principio de la misma. En ambos casos se observa cierta desconfianza del entorno exterior. Pero la actitud de Emma se muestra como deseosa de tener amigas, sin lograrlo, precisamente porque la señorita Taylor se casa. No sabemos cómo habría reaccionado Elizabeth si Jane se hubiera casado al principio y ella se encontrara sin sus confidencias y apoyo. Desde luego Charlotte Lucas no hubiera podido suplirla y será su tía Gardiner la que recibirá algunas de esas confidencias llegado el caso. Parece ser que ambas muchachas tienen una razonable cantidad de suspicacias en relación con la amistad y sus consecuencias. 

Es el carácter el aspecto que más se señala como diferenciado entre ambas. A mí me parece que Elizabeth es mucho más mordaz que Emma, y que Emma es más variable que Elizabeth. Las dos son muy jóvenes, aunque este aspecto se contempla con la relatividad debida a un período histórico diferente al actual y las dos están en ese momento crucial en que o bien se casan o bien pasan a engrosar la lista de las pre-solteronas. Jane Austen muestra aquí algunos detalles que me resultan curiosos, como casar a la institutriz y luego hacerla madre (el único bebé de sus novelas) o resolver la boda de Harriet Smith con un granjero, que es ponderado como un hombre cabal, honrado y educado, lo que no deja de ser llamativo. Los caracteres de ambas tienen más que ver con la crianza y con el estatus social que con sus propias personalidades, de modo que no deberíamos envidiar tanto a Emma ni proteger tanto a Elizabeth. Si se hubieran encontrado alguna vez llegarían a ser las mejores amigas. 

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