Ir al contenido principal

A mucha gente no le gusta Emma Woodhouse


Quizá la culpable fue la propia Jane Austen cuando definió a Emma Woodhouse como "una heroína que no gustará a nadie". El caso es que muchos lectores, sobre todo lectoras en este caso, comentan lo mal que les cae Emma porque, según ellas, es cotilla y prepotente. No debería caernos mal un personaje por estas cualidades, ni por ninguna otra diría yo, pero el tema es que sucede y eso lleva a menospreciar el libro y a no reconocer sus méritos. Por eso escribo esta entrada, para expresar mi propia opinión sobre Emma Woodhouse y su papel en la novela. 

Emma se aparta considerablemente del patrón de heroínas de Jane Austen. Esto, dicho así, puede parecer evidente. Pero hay que pensar un poco y considerar si esas heroínas (tomaremos las de sus seis novelas mayores y dejaremos de lado a lady Susan Vernon) responden todas ellas a un tipo de mujer. Veamos: Elinor y Marianne Dashwood son hijas de familia, preocupadas por su situación y por su madre, pero con caracteres muy distintos. No obstante, tienen algo en común, su estatus de penuria económica debido a la norma del mayorazgo y de la vinculación de las herencias a la rama masculina. Lo mismo sucede con las hermanas Bennet, en cuyo conjunto destacamos las dos mayores, Elizabeth, la segunda y Jane, la primera. Además del problema económico llevan la carga de una madre insensata y unas hermanas frívolas. Sin embargo, al igual que las Dashwood están atadas a la obligación de hacer una buena boda. Pero, alto ahí. Este no es el caso del resto de las heroínas de Austen. Fanny Price es pobre de solemnidad y está acogida como tal con unos tíos. Catherine Morland es una chica normal que tiene una familia numerosa y agradable sin obligaciones de mayor envergadura. Y Anne Elliot es una mujer madura, aunque solo tiene veintisiete años, cuyo principal problema no es la economía sino la falta de carácter para imponer su propio deseo al de los demás. De modo que no es cierto eso del patrón entre las heroínas. Las hay de diversa naturaleza. 

Lo que sí distingue a Emma de las demás muchachas es que ella lo tiene todo. Belleza, dinero, posición social, una familia que la quiere y, esto es importante, una buena institutriz. Es la única de las chicas Austen que se ha educado con una institutriz. A mí no me gustan las novelas de institutrices porque las pobres lo pasan fatal y son tratadas con la punta del pie, pero aquí hasta la institutriz es una privilegiada y escribiré sobre ello más adelante en otra entrada. Emma se ha educado como corresponde con una señorita de su clase, en su casa, con su institutriz y sin que su padre haya suplido la ausencia de la madre con una madrastra que hubiera puesto en peligro la infancia de la muchacha y de su hermana Isabella. No. El señor Woodhouse es el padre más entregado de todos los que aparecen en las novelas Austen y por tanto él ha cuidado de sus hijas desde siempre y la institutriz ha sido la forma en que ha prescindido de buscarse una segunda esposa. Lo cual es un mérito si nos fijamos en cómo funcionaba la sociedad de la época y lo que sucede en la misma novela con el resto de los huérfanos de madre. Otro asunto que merece su propio tratamiento. 

En Emma Woodhouse hay que distinguir, como en todos nosotros, tres planos: lo que es, lo que tiene y lo que hace. Su carácter, su situación y sus hechos. Dado que la situación es inmejorable no hay ahí margen de cambio alguno. Ella es la reina de la comarca, la persona de mayor categoría por nacimiento y todos aceptan que esto es así sin más. Su hermana mayor, Isabella, es la única que podría disputarle el puesto pero esto no ocurrirá nunca porque se ha casado, se ha marchado a Londres y tienen entre ellas una tierna relación filial. A Emma le encantan los hijos de su hermana y está deseando siempre ejercer de tía con sus sobrinos. Piensa en ellos siempre a la hora de hablar de herencias y futuro porque no piensa casarse ni aspira a perder su independencia por ningún hombre. Salvo, claro está, por alguien muy superior en todos los aspectos. Y aquí se desgaja otra cuestión interesante y digna de ser comentada con amplitud. 

En lo que respecta al carácter, Austen no nos engaña. Desde el principio nos aclara que ahí hay mucho margen de mejora. La inteligencia superior de Emma que se manifiesta desde pequeña ha hecho que siga siempre su propio criterio y tenga una exagerada tendencia a creer que es el único. Esto se comenta como un defecto. Por otro lado, aunque es caritativa y generosa, también es ciertamente caprichosa y le gusta organizar la vida de los otros a su antojo. De ahí viene su juego de organizar bodas ajenas. Lo cierto es que Emma se aburre. Se aburre soberanamente y esto es algo que no se contempla con la importancia que tiene. Una inteligencia despierta, medios materiales sobrados, nada que hacer, lleva a que la persona termine en un hastío desolador. Y eso le pasa a Emma a la que le sobra tiempo libre y le faltan viajes y vida social. Ella lo sabe, aunque no habla de ello. Y lo sabe también el señor Knightley, que llega a compadecerla por ello. Digamos que el mundo de Emma no está a su altura. Que es la cúspide de la organización social pero no tiene alrededor gente interesante que responda a su propia esgrima mental. Esto es algo serio si nos fijamos. Y llevará a Emma muchas veces a meter la pata. El vecindario de Emma está rendido a sus pies. Su padre, también. Y hasta la institutriz, que la adora y la considera la persona más cautivadora de todas. Solo el señor Knightley es capaz de ponerle peros y lo hace, precisamente, porque está en situación de hacerlo, porque es un igual, un señor en sus tierras y haciendas, alguien independiente y bien considerado. Dos seres en perfecto equilibrio. Quizá por ello mismo Isabella se ha casado con John Knightley, el hermano menor del señor Knightley, que ejerce la abogacía en Londres. Aquí la profesión de abogado ha dado un salto importante socialmente. 

Y luego están los hechos. Sería larguísimo de relatar todas aquellas ocasiones en que Emma parece actuar con un patrón moral equivocado, al menos desde el punto de vista de la propia Austen. Se ríe de personas mayores, se cuelga medallas que no le corresponden, ansía que todo se haga a su gusto. Tiene algunas manías que molestan y, sobre todo, un elevadísimo concepto de sí misma. Si nos fijamos en su empeño en casar a la gente, solo es una forma de demostrar esa especie de poderío que se atribuye. Hay mucho ahí de necesidad de ser útil o de imponerse a los otros, pero yo creo que, sobre todo, está ese aburrimiento del que he hablado antes. Pobre Emma, viene a decir el señor Knightley, no puede demostrar todo lo que es y todo lo que sabe. Sin embargo, cuando puede encontrar una persona a su altura intelectual ella parece despreciarla. Me refiero, claro está, a Jane Fairfax y este es un aspecto que merecerá su propio tratamiento. 

Resumiendo: hay gente a la que no le gusta Emma porque preferimos siempre compadecer que admirar. Y porque la gente a la que las cosas les va bien nos produce envidia. Una envidia que se dice sana, aunque esto no existe. A mí me gusta Emma porque es independiente y no se avergüenza de lo que sabe y de lo que es, pero también porque en la novela hay un camino de perfección ineludible. Comienza de una forma y termina de otra. Un aprendizaje sobre la forma en que uno ha de conducirse con los demás y con ella misma. Es el amor lo que más ayuda en ese transitar, es el amor, al fin y al cabo, lo que logra convertir a Emma en una muchacha encantadora. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

"Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante"

( Aibileen Clark con la niña a la que cuida, Mae Mobley Leefolt en Criadas y señoras , 2011) Una frase puede valer tanto como un tratado. La mayoría de los que escriben darían oro por una buena frase. Las frases son como las ideas: lo más difícil de hallar, lo más fácil de plagiar y lo más duradero. Una buena frase representa un logro para el que la escribe o pronuncia. Detrás de una buena frase siempre hay una idea valiosa. Y, además, una buena frase te hace pensar en cuestiones que merecen la pena.  La película Criadas y señoras ( The Help , 2011, de Tate Taylor ) incluye esta frase en boca de la criada negra de la niñita blanca: "Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante" . La criada negra no ha estudiado psicología pero ha criado ella sola a diecisiete niños. Todos ajenos. Todos blancos. Resulta incongruente cómo en esta película ( y supongo que también en la realidad que retrata) las mujeres blancas dejan a sus preciosos hijos blancos en manos de ...

"El detalle" de Jesús Carrasco

  No había leído hasta ahora nada de Jesús Carrasco y eso que es un autor muy conocido y apreciado, como he podido notar en las redes al hablar de esta novela, la última que ha publicado, El detalle. Leí la novela de un tirón, no me pareció nada difícil su lectura, ni nada enrevesada, sino todo lo contrario, rápida y bien trabada. También es verosímil, dentro de que suceden cosas extrañas. Hay una dimensión cotidiana, basada en la ciudad en la que vive la pareja protagonista, su cercanía a las calles y lugares que frecuenta. Y luego está el detalle, ese extraño viaje que propone el marido y narrador para contentar un poco a su mujer. Ella, en realidad, ya lo sabremos, no está descontenta sino cansada. En suma, ha dejado de quererlo y está hasta el gorro de él y de sus cosas. Porque son muchas cosas.  Jesús Carrasco se hizo muy conocido y respetado en la literatura con su primera novela, Intemperie, que fue un auténtico suceso. Luego ha publicado otras, las tenéis en las imágen...

Morir de tristeza

 Fue mi amiga Pepa Domínguez, una lectora feroz, la que me puso en el camino del cómic Persepolis que Marjane Satrapi había publicado y que había salido en España. Tengo que agradecerle a Pepa el hallazgo de Irène Némirovsky, pues fue ella la que me recomendó que leyera El baile , su novelita casi autobiográfica que me presentó a la autora. En esos años yo impulsaba todo lo posible la biblioteca del instituto del que era directora y Pepa era una de las personas que colaboraba más activamente. Ser lectora y amar los libros es un santo y seña que distingue a alguna gente con la que da gusto tratar.    La muerte de Marjane Satrapi, a los cincuenta y seis años, ha caído como una bomba entre la legión de seguidores que tiene y que ha seguido su carrera. Y la familia ha aclarado que ella no deseaba vivir, que la tristeza la había inundado desde el año pasado, cuando murió su marido a los cincuenta y tres años y ella declaró que la vida sin él no le merecía la pena. Esa  t...

"Pinocho" de Carlo Collodi

Tengo una edición de Pinocho que compré en una Feria del Libro Antiguo. Es una edición que lleva los dibujos originales. Este es un libro bastante inquietante. Se han hecho tantas películas y dibujos animados sobre él que perdemos un poco la perspectiva de lo que el libro significó y lo que quería expresar. A mí, ya os digo, me parece inquietante toda la historia y, como en tantos otros casos, no tengo claro que sea literatura para niños. Tampoco lo pensaba así el autor que en la primera versión del libro lo finalizaba con el ahorcamiento por su mala conducta de Pinocho. Pinocho (Pinocchio en italiano) se publicó por entregas entre 1882 y 1883 en un periódico italiano. Su imagen original dista mucho de la que tenemos en la retina y que crearon las películas de Disney. Las entregas se publicaron bajo los títulos de "Historia de un títere" y "Las aventuras de Pinocchio ". Su autor fue Carlo Collodi. La idea de la historia resulta extremadamente curiosa...

Libros para leer en verano

Verano, vacaciones, días libres, quizá playa o montaña, amigos, familia. Termina el colegio y tienes tiempo suficiente para aburrirte y para recibir a la gente que llega de fuera a pasar las vacaciones al pueblo. Esto sucedía en unos años de adolescencia en los que pasábamos muchas horas en el club, charlando, bailando y jugando al ping-pong. Relaciono siempre el verano con los días de paseo por la orilla, con un prudente sol y una hamaca con sombrilla amarilla. Las playas han sido muchas y todas están aparecen en mi biografía: Cortadura, La Barrosa, Camposoto, Cabo Roche, Valdelagrana, la Victoria. Echo de menos los días de sol y abrazos, los paseos y los ratos de ocio en el paseo marítimo. Echo de menos mi casa de Valdelagrana, su terraza, su cortina amarilla y aquella otra blanca que yo cosí, sus estores en el salón, sus sofás y su vitrina de cristal, su cocina decorada en azul celeste, sus platos blancos y azules, su cama grande con su colcha en tonos rosas, su peinadora con su...

"Bajo el puente Mirabeau" de Madeleine Bourdouxhe

  Se incorpora un poco, coge a la niña en brazos; el aire, saturado de olores, el de los lirios del valle que se abren en el jarrón, el de la madera de los muebles, el de las telas, le acaricia las fosas nasales al bebé, y las dos manos de su madre le acarician las mejillas, y el calor de su madre, en las horas del amanecer, impregna su cuerpo, y el sol le acaricia el cabello, y el tiempo terrenal le desarruga las manos. Mi preciosa hijita, éste es tu primer día. (Fragmento del libro) Madeleine Bourdouxhe (1906-1996), la autora, es una escritora excepcional, llena de delicadeza, elegancia y valentía. Valentía por el tiempo en que vivió y quizá esa valentía también haga falta hoy. Nos parece que hablar hoy del nazismo no conlleva peligro, y que, al contrario, todo lo que sea denunciar esa atrocidad lo vemos bien. Pero este libro es de 1944, un tiempo peligroso, en el que decir ciertas cosas te ponía en el punto de mira del horror. Había nacido en Lieja, pero tuvo que huir hacia Parí...

Julian Barnes: no hay despedida

  La gloriosa generación literaria de Julian Barnes comienza con él mismo, que es el decano, puesto que nació en 1946. También están Ian McEwan , de 1948; Graham Swift , de 1949; Martin Amis , también de 1949 y fallecido en 2023; Christopher Hitchens, del mismo año y fallecido en 2011; así como los más jovenes, William Boyd , de 1952; Kanif Kureishi y Kazuo Ishiguro , ambos de 1954. He leído más a Barnes, Kureishi, McEwan e Ishiguro que a los otros, y, aunque he tratado a Swift , pero tengo una asignatura pendiente con Amis, por ejemplo. Y eso que conozco bien a su madrastra, Elizabeth Jane Howard , una de mis escritoras favoritas.  Barnes es, también, el único de ellos que ha sido premiado con el Premio Princesa de Asturias de las Letras , que tienen otros ilustres colegas como Philip Roth o John Banville. Ha sido este año de 2026 cuando el escritor se ha retirado de la literatura y ha cumplido los ochenta años. Sus dos últimos libros, no los llamaré novelas, están e...

"La abadía de hielo" de Antonio Puente Mayor

  En esta novela, el escritor Antonio Puente Mayor hace dos veces derroche de clasicismo: primero, con el título, de reminiscencias austenianas; segundo, con ese comienzo en el que aparecen los personajes del drama, al estilo del "orden alfabético convencional" que usaba Agatha Christie. No quedan aquí los paralelismos entre la dama del crimen y este libro, sino que la señorita Marple sería capaz de encontrar, con su mente aguda, alguno más. Como ese concepto de aislamiento, de isla, que se extiende a los personajes cuando empiezan los asesinatos. Así sucede en esta novela que el autor califica de "travel mistery", es decir, un misterio en un viaje, tal y como pasó, hay que recordarlo asimismo en cierto tren que se llenó de asesinos en potencia. Definitivamente, la novela es una ofrenda de amor a doña Agatha, y, si no me creéis, basta leer la cita que encabeza la historia.  Os diré que el prólogo os dejará con ganas de más, porque se avecina el drama con esos versos...

"Diario de una soledad" de May Sarton

Diario de una soledad May Sarton Traducción de Blanca Gago Domínguez Colección Narrativas, editorial Gallo Nero Imagen de la cubierta Jean Leroy (1930), óleo sobre lienzo Título original: Journal of a solitude Primera edición septiembre 2021 Diseño de cubierta Daniel  Regueiro Este diario de May Sarton transcurre como un tranquilo río que va mostrando sus lodos, sus piedras del fondo, sus mareas y sus cambios de luz conforme el tiempo pasa y las horas pasan. Desde el principio se hace preciso tomarlo como es: una memoria íntima y activa, una muestra de escritura luminosa y una efervescente mirada alrededor. Su oficio de escritora está aquí al servicio de la verdad que enseña y por eso es tan fácil, y tan delicado, sumirse en el interior de lo que va narrando, con detalle, despacio,  abiertamente .  "Empiezo  aquí . Está lloviendo" Estas son sus palabras iniciales. Con sencillez observa lo que ocurre desde su ventana y ese primer párrafo es revelador. Pues no hay...

Quieres hablar de él

Esa etapa del duelo en la que los que te rodean quieren que pases página. Están deseando que dejes de llorar si es que lloras. Están deseando que salgas a la calle, que te peines, que vayas a la peluquería, que te cortes el pelo, que te pintes los labios. Te piden que te compres ropa, porque la de antes no te vale, has adelgazado sin darte cuenta. Quieren que te entretengas, que veas películas, que leas libros (no demasiado serios, eso sí), que entres en las redes sociales. Quieren que hagas ejercicio, que salgas a dar un paseo, que vayas al supermercado, que cocines, que ordenes los cajones de la ropa, que hagas cosas, mil cosas, cuántas más mejor.  No entienden el sosiego. No entienden el ir despacio. No te miran realmente. No sabes lo que sientes. No sabes que necesitas pararte, que no es malo llorar, que ojalá las lágrimas acudieran, que prefieres estar en tu casa, en tu rincón, que los libros no te suponen nada, que no los comprendes, que la música te sobra porque te entristec...